https://doi.org/10.29059/cienciauat.v20i2.2047
Robustez y
vulnerabilidad en redes de procesos organizacionales: una aproximación
sistémica para una gestión estratégica
Robustness and vulnerability
in organizational process networks: a systemic approach for strategic
management
Robustez y vulnerabilidad en procesos
organizacionales
Carmen Hernández-Cansino1*,
Gustavo Carreón-Vázquez2, Alejandra Elizabeth Urbiola-Solís3,
Graciela Carrillo-González4
*Correspondencia:
cahernandez@correo.xoc.uam.mx/Fecha de recepción: 7 de agosto de 2025/Fecha de
aceptación: 13 de agosto de 2026/Fecha de publicación: 28 de agosto de 2026.
1Universidad Autónoma de
Querétaro, Campus Aeropuerto de la UAQ, Carretera a Chichimequillas s/n, Ejido
Bolaños, Santiago de Querétaro, Querétaro, México, C. P. 76140. 2Universidad
Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas, Ciudad de
México, México, C. P. 04510. 3Universidad Autónoma de Querétaro,
Facultad de Contaduría y Administración, Querétaro, Querétaro, México, C. P.
76020. 4Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco,
UAM-X, Departamento de Producción Económica, Alcaldía Coyoacán, Ciudad de
México, México, C. P. 04960.
Resumen
La
metodología de análisis de Sistemas Complejos Adaptativos (SCA) es una
herramienta útil para estudiar redes de colaboración laboral a través de su
representación estructural. Esto permite identificar patrones de interacción,
dependencia y flujo de información entre sus componentes. El objetivo del
presente trabajo fue identificar las condiciones de robustez y vulnerabilidad
de una red de procesos organizacionales en un departamento administrativo (DPE)
de una institución educativa pública. Se utilizó una metodología de
modelización basada en criterios de conectividad, centralidad y eficiencia del
flujo de información. Se analizaron los procedimientos operacionales de los diferentes
actores; se construyó la red organizacional mediante la definición de sus nodos
y se evaluaron los niveles de conectividad y la centralidad de estrés por nodo.
Para medir el nivel de robustez, se realizaron simulaciones de remoción de los
nodos con mayor conectividad. La eliminación de nodos con alta conectividad y
centralidad de estrés —como los correspondientes a la Asistente Administrativa
del Departamento, la Secretaria de Profesores y la
Asistente Técnica (responsables de articular gran parte de los procesos
operativos del DPE)— produjo la mayor fragmentación de la red. Esto contrastó
con la remoción de la Jefatura del Departamento, que produjo un nivel de
fragmentación considerablemente menor. El análisis de la estructura funcional
reveló que la robustez de la red está determinada por la forma en que se
estructuran e interconectan los procesos, más que por la jerarquía formal de
los puestos laborales. La representación de los puestos organizacionales como
nodos permitió identificar cuellos de botella críticos, dependencias
funcionales y puestos cuya interrupción comprometería la continuidad operativa.
El desarrollo del diagrama operativo y su análisis mediante SCA permitió
visibilizar las fortalezas y vulnerabilidades del sistema, aportando información
clave para aumentar la robustez organizacional, la continuidad operativa y la
capacidad adaptativa desde una perspectiva de gestión estratégica sistémica.
PALABRAS CLAVE: redes complejas,
robustez, vulnerabilidad, procesos organizacionales, gestión estratégica.
ABSTRACT
The methodology for analyzing Complex Adaptive Systems
(CAS) is a useful tool for studying work collaboration networks through their
structural representation. This approach makes it possible to identify patterns
of interaction, dependency, and information flow among the components of these
networks. The objective of this study was to identify the conditions of
robustness and vulnerability in an organizational process network within an
administrative department (DPE) of a public educational institution. A modeling
methodology based on criteria of connectivity, centrality, and information-flow
efficiency was used. The operational procedures of the different actors were
analyzed; the organizational network was constructed by defining its nodes; and
the levels of connectivity and stress centrality were evaluated for each node.
To measure the level of robustness, node-removal simulations were performed on
the nodes with the highest connectivity. The elimination of nodes with high
connectivity and stress centrality—such as those corresponding to the
Department Administrative Assistant, the Faculty Secretary, and the Technical
Assistant, who are responsible for articulating a large part of the DPE’s
operational processes—produced the greatest fragmentation of the network. This
contrasted with the removal of the Head of the Department, which produced a
considerably lower level of fragmentation. The analysis of the functional
structure revealed that the robustness of the network is determined by the way
in which processes are structured and interconnected, rather than by the formal
hierarchy of job positions. The representation of organizational positions as
nodes made it possible to identify critical bottlenecks, functional
dependencies, and positions whose interruption would compromise operational
continuity. The development of the operational diagram and its analysis through
the CAS approach made it possible to reveal the system’s strengths and
vulnerabilities, providing key information to strengthen organizational
robustness, operational continuity, and adaptive capacity from a systemic
strategic management perspective.
KEYWORDS: complex networks,
robustness, vulnerability, organizational processes, strategic management.

INTRODUCCIÓN
En el análisis de
redes, los conceptos de robustez, vulnerabilidad y resiliencia se abordan como
categorías analíticamente diferenciadas. La robustez se refiere a la capacidad
del sistema para mantener su funcionalidad frente a perturbaciones; la vulnerabilidad
alude al grado de susceptibilidad o exposición a fallas estructurales; mientras
que la resiliencia implica la capacidad de
recuperación, adaptación o reorganización del sistema después de una
disrupción (Artime y col., 2024; Xie y col., 2023).
La robustez de una red
de procesos organizacionales resulta relevante para analizar la continuidad
operativa de una organización (Barabási, 2016;
Schwarze y col., 2024). Si bien, la pérdida o alteración de nodos y conexiones
estratégicas puede generar un impacto crucial en la integridad, dinámica y
estabilidad de la red (Watts, 2003), también es fundamental comprender su
capacidad para mantener su funcionamiento frente a perturbaciones (Artime y
col., 2024). La robustez, por tanto, no reside en un único elemento de la red, ya que su estabilidad y capacidad adaptativa
se distribuyen entre las interacciones de sus puestos organizacionales mediante
interacciones interdependientes, lo que
genera comportamientos emergentes basados en reglas locales de
agregación y adaptación que dan lugar a formas de inteligencia colectiva
(Holland, 2004). En este sentido, la capacidad adaptativa y la estabilidad
sistémica pueden entenderse como propiedades emergentes propias
de los sistemas complejos adaptativos (SCA).
Los
SCA se componen estructuralmente de múltiples elementos que interactúan entre
sí, dando lugar a dinámicas emergentes en
las que las propiedades del sistema no pueden explicarse únicamente a
partir de la suma de sus interacciones individuales. Funcionalmente, su
permanencia y coherencia a lo largo del tiempo les permiten procesar
información, cooperar, autoorganizarse y
adaptarse a sus condiciones
bajo diversas restricciones (Holland, 2004). Las
organizaciones pueden analizarse desde la perspectiva de los SCA, ya que están
conformadas por múltiples actores que interactúan, aprenden y se adaptan continuamente a su entorno. Desde dicho enfoque, pueden modelarse
como redes complejas, donde las relaciones de interdependencia entre sus componentes generan propiedades emergentes que no
pueden explicarse únicamente a partir del comportamiento aislado de cada uno de ellos (Aya-Velandia, 2020).
La ciencia de redes
constituye un marco analítico idóneo para modelar este tipo de sistemas desde
una perspectiva bottom-up, al centrarse en la estructura y función de
las interacciones que los conforman. Dicho enfoque permite analizar cómo los elementos de un sistema, ya sean agentes, procesos o nodos, configuran
patrones colectivos, y cómo estos pueden exhibir procesos de toma de decisión,
memoria o incluso mecanismos de recuperación frente a perturbaciones (Barabási, 2016).
La robustez,
vulnerabilidad y resiliencia constituyen un conjunto de propiedades
relacionadas con la capacidad adaptativa de una organización ante
perturbaciones internas y externas. Dichas propiedades describen no solo la
resistencia de la estructura frente al cambio, sino también sus posibilidades
de reorganización y aprendizaje ante
situaciones críticas (Frigotto y col., 2022).
Desde esta perspectiva, el análisis de redes organizacionales proporciona
información para una gestión estratégica (Castaingts-Teillery,
2015), basada en la comprensión sistémica de
las interdependencias internas y la capacidad de adaptación colectiva.
El análisis de redes
ha adquirido relevancia en el estudio de organizaciones complejas debido a su
capacidad para representar patrones de interacción, flujos de información y
estructuras de coordinación entre actores. Desde el análisis de redes sociales,
Espín-Noboa y col. (2023) señalaron que las estructuras relacionales permiten
comprender dinámicas organizacionales que no pueden explicarse únicamente a
partir de atributos individuales. De igual manera, Borgatti y Foster (2003)
destacaron que las relaciones entre actores constituyen elementos fundamentales
para analizar procesos de colaboración, intercambio y desempeño organizacional.
Por otra parte, desde la teoría de redes y la complejidad, autores como
Castells (2009) y Watts (2003) han enfatizado que la conectividad, la
interdependencia y la distribución de flujos influyen directamente en la
estabilidad, adaptación y comportamiento emergente de los sistemas
organizacionales. En este contexto, los trabajos de Hernández-Cansino y col.
(2023) se integran a una línea de investigación orientada al análisis
relacional de procesos organizacionales mediante enfoques basados en redes y
complejidad sistémica.
A pesar de los avances
en el análisis de redes y sistemas complejos aplicados a organizaciones, una
parte importante de la literatura se ha
centrado en describir estructuras
relacionales y patrones de conectividad, sin profundizar suficientemente
en cómo las interdependencias entre actores,
procesos y flujos de información
generan vulnerabilidades y dinámicas adaptativas dentro de los sistemas
organizacionales (Watson y col., 2025). En consecuencia, persiste la
necesidad de tener y utilizar metodologías que permitan integrar el análisis
estructural y funcional de las organizaciones desde una perspectiva relacional
y sistémica (Hassel y Cedergren, 2025).
Bajo este marco, la
metodología REPRO (Red de Procesos Organizacionales) proporciona una
herramienta para analizar la robustez como parte de la funcionalidad global de
la red, considerando que la remoción o pérdida de un elemento puede
desencadenar fallos en cascada, afectaciones en la conectividad y continuidad de los procesos. Su aplicación permite identificar
escenarios de riesgo y optimizar procesos
mediante la detección de nodos críticos (Hernández-Cansino y col.,
2023).
El objetivo de este
trabajo fue identificar las condiciones de robustez y vulnerabilidad de una red
de procesos organizacionales en un departamento administrativo de una
institución educativa pública mediante una metodología de modelización basada
en criterios de conectividad, centralidad y eficiencia del flujo de
información.
MATERIALES Y MÉTODOS
Metodología para
obtención de una red organizacional
Para abordar el
análisis de la robustez y vulnerabilidad en las organizaciones, se adoptó un
enfoque metodológico basado en la teoría de los SCA y redes complejas a partir
de procesos organizacionales. En este contexto, la organización se modeló como
una red de procesos organizacionales, en la que los puestos de trabajo se
representan mediante nodos y las relaciones procedimentales mediante aristas. A
diferencia de los enfoques organizacionales tradicionales
centrados en estructuras jerárquicas, REPRO permite modelar las
interdependencias funcionales derivadas de los procesos organizacionales y
evaluar su impacto sobre la robustez estructural (Hernández-Cansino y col.,
2023).
La metodología se
desarrolló en cuatro fases. La primera consistió en desarrollar la descripción
de la organización, el área de trabajo y los procesos que sirvieron para hacer
el modelo de la red. La segunda correspondió al levantamiento de la información
a través de trabajo de campo, con el levantamiento de entrevistas que
permitieron conocer el flujo de los procedimientos de los procesos que se lleva
a cabo para realizar sus funciones, información utilizada para elaborar los
manuales de procedimientos de la dependencia. En la tercera etapa, se
construyeron los caminos de la red, para ello, se elaboró una tabla en formato
CSV en la que se identificaron los actores involucrados en los procedimientos y
se describieron los pasos que deben seguir para el seguimiento de sus
funciones. Finalmente, en la cuarta fase, se realizó la modelización de la red
a través Cytoscape, versión 3.7.1, una plataforma de
software de código abierto, para visualizar y analizar las redes de interacción
(Demchak, 2023).
Estudio de caso
Fase
I. Descripción de la organización
La investigación se
realizó en un departamento de una organización pública de educación superior
con autorización de la jefatura de dicho departamento. Con el propósito de
preservar la confidencialidad institucional y de los actores involucrados, se
anonimizaron tanto el nombre de la organización como las referencias
personales, empleando únicamente denominaciones funcionales asociadas a los
cargos organizacionales. Por esta razón, en el presente estudio se denomina DPE
a dicho departamento, el cual ha gestionado las funciones de las Licenciaturas
de Administración y Economía de la institución desde 1975.
La organización objeto
de estudio fue seleccionada debido a la disponibilidad de proporcionar
información sobre sus procesos internos y el
acceso a los actores involucrados. Adicionalmente, comparte
características comunes con otras
organizaciones educativas públicas de tamaño pequeño, lo que permite
realizar inferencias analíticas sobre contextos organizacionales similares, sin
pretender una generalización estadística.
Fase
II. Levantamiento de la información
Durante el período
2024 a 2025 se realizó trabajo de campo para hacer el manual de procedimientos,
ya que dicho departamento no contaba con este instrumento. Se identificaron y
documentaron 30 de más de 50 procedimientos de la DPE, que se utilizaron para
elaborar los caminos de la red organizacional. La red se construyó a partir de
fuentes institucionales y entrevistas abiertas con informantes clave
pertenecientes a las áreas involucradas. La representación final de la red fue
revisada por actores con conocimiento directo de los procesos analizados,
quienes corroboraron la correspondencia entre la modelización realizada y la
operación organizacional. En la Figura 1 se muestra un ejemplo con el
procedimiento denominado “solicitud de mantenimiento". En los demás
procedimientos del departamento se siguió la misma lógica de construcción. De
esa forma, esta triangulación permitió reducir sesgos de interpretación y
fortalecer la confiabilidad de la estructura de red obtenida.

Se identificó el
nombre del puesto del actor o actores de interés y se les etiquetó para
con-formar los nodos de la red y sus funciones en cada procedimiento. Los
actores identificados fueron los siguientes: asistente administrativa del
departamento (AAD), profesor del departamento (PD), secretaria de profesores
(SPROF), jefatura del departamento (JDPE),
coordinación de espacios físicos (CEF), servicios generales (SG), la
entidad compuesta de la CEF y de SG (CEFySG), y otra
entidad conformada por AAD, JDPE y PD (AAD_JDPE_PD). En ese sentido, hay dos
formas para identificarlos; en la primera, se desarrollaron dos tipos de nodos,
los primeros para el caso individual, que sucede cuando un solo actor procesa
la información de un proceso y después la envía al actor siguiente; y los segundos para el caso colectivo, que se
presenta cuando se agrupan dos o más actores distintos y procesan la misma
información, formando una nueva entidad, para posteriormente enviarla al actor
correspondiente para continuar con el flujo de trabajo. En el manual de
procedimientos desarrollado se incluyó el procedimiento descrito junto con los
códigos de la red.
Fase
III. Caminos de la red
Los caminos de la red
se construyeron a partir de los procedimientos organizacionales documentados.
Cada procedimiento se representó como una secuencia de interacciones entre
puestos de trabajo, donde los nodos corresponden a los cargos organizacionales
y las aristas representan el flujo de información entre ellos. En este sentido,
un procedimiento organizacional inicia en un nodo de origen, transita por uno o
varios nodos intermedios conforme se desarrollan las actividades y concluye en
un nodo de destino.
Para registrar las
relaciones entre los nodos (puestos), los caminos de la red se almacenaron en
un archivo digital con extensión CSV, organizados en dos columnas llamadas
“origen” y “destino”, las cuales identifican los pares de nodos conectados por
cada interacción procedimental. Cada fila del archivo representa una relación
entre dos puestos involucrados en un
procedimiento, mientras que el conjunto de estas relaciones constituye
la estructura completa de la red organizacional. Dicha representación permitió
cargar posteriormente la información en Cytoscape
para su visualización y análisis.
Fase
IV. Modelización de un procedimiento
En la última fase, se
procesó la información de los procedimientos de la DPE contenida en el archivo
CSV. En dicha representación, los nodos corresponden a los puestos o cargos de
los actores involucrados, mientras que las aristas representan las relaciones
procedimentales que indican el origen y destino del flujo de información. Esta
modelización permitió analizar la estructura
interna de la red organizacional.
Posteriormente, se
construyeron escenarios de remoción de nodos para evaluar la robustez y
vulnerabilidad de la red del DPE. En dichos escenarios se removieron nodos
relevantes de la estructura en función de su grado de conectividad y
centralidad de estrés, con el propósito de observar cambios en la configuración
de la red y estimar el posible impacto de dichas remociones sobre el flujo de
los procesos.
Las métricas
estructurales fueron calculadas mediante la herramienta NetworkAnalyzer
de Cytoscape 3.7.1. Se emplearon los indicadores de
grado, centralidad de estrés, coeficiente de agrupamiento, número de
componentes conectados, diámetro, radio, longitud de ruta promedio y densidad,
los cuales son utilizados en el análisis de redes complejas para identificar
nodos relevantes y patrones de conectividad y cambios estructurales ante
escenarios de remoción.
Análisis estadísticos
Para evaluar
formalmente la relación entre el grado de conectividad de los nodos removidos y el número de componentes resultantes, se calculó el coeficiente de correlación de Pearson.
Modelación de la red
La relación entre los
actores de la red del DPE se caracteriza por la existencia de flujos de
información y retroalimentación entre participantes, por lo cual la red fue
modelada como no dirigida. Aunque una
interacción puede originarse en el actor A y dirigirse al actor B, esta
no concluye necesariamente en dicho punto, ya que puede generarse un retorno de
información desde B hacia A. Dicha dinámica evidencia la presencia de
mecanismos de validación y ajuste continuo
entre los participantes, por lo que
la red no se restringe a una estructura estrictamente dirigida o lineal.
Por el contrario, se configura como una red abierta en la que las conexiones permiten procesos de retroalimentación
que fortalecen la coordinación y la
construcción conjunta de significado entre los actores.
Cabe señalar que la
red fue modelada mediante aristas binarias no ponderadas. Por ello, las
conexiones representan únicamente la existencia de una relación entre actores
identificada en los procedimientos organizacionales. La frecuencia o intensidad
de las conexiones no fue ponderada de manera
independiente, aunque la recurrencia de relaciones entre actores se ve
reflejada en la métrica del grado de nodo.
RESULTADOS
En la Tabla 1 se
muestra el proceso para la construcción de la red del procedimiento denominado “solicitud de mantenimiento”. En ella
se observan las diferentes etapas, sus códigos y su descripción. La Figura 1 es
la representación gráfica de dicho procedimiento mediante los nodos que
simbolizan a los actores participantes y las
aristas (conexiones) que indican el flujo de las interacciones. Los
nodos con mayor número de conexiones
(círculos rojos), mantienen más interacciones con otros actores para llevar a cabo el procedimiento, por lo
que desempeñan un papel relevante en la circulación de información dentro de
esta red procedimental. Por otro lado, los nodos atravesados por un mayor
número de caminos más cortos entre pares de nodos (círculos azules) actúan como
puntos de paso o articulación funcional para el flujo de información, lo que
implica que una parte importante de las trayectorias de comunicación pasa por
ellos, aun cuando no necesariamente ocupen una posición formal de autoridad
dentro de la estructura organizacional (Scardoni y Lau, 2012). En algunos de estos nodos se
observan bucles de información, es decir, aristas que salen y regresan al mismo
nodo, lo que evidencia procesos de retroalimentación interna o actividades que
se resuelven dentro de una misma unidad funcional. Esquematizar el
procedimiento permitió observar y modelar relaciones organizacionales mediante
análisis de redes complejas, las cuales normalmente permanecen invisibles en las representaciones formales de la
estructura.

Los
valores de las métricas obtenidas en Cytoscape para la
red del procedimiento “solicitud de
mantenimiento” se muestran en la Tabla 2. El coeficiente de agrupamiento o clustering fue de 0.6, dentro de la escala de 0 a 1, lo que
representa un nivel moderadamente alto de cohesión local. Este resultado
sugiere que los actores del procedimiento mantienen múltiples conexiones entre
sí, favoreciendo la formación de relaciones
locales. Asimismo, todos los nodos se integraron en un solo componente
conectado, lo que indica que cualquier nodo puede alcanzarse desde cualquier
otro mediante alguna trayectoria dentro de la red.

El diámetro de la red
fue de 2 pasos, lo que representa el número máximo de pasos necesarios para
conectar los nodos más alejados del sistema. Por su parte, el radio de la red
fue de 1 paso, lo que indica que existe al menos un nodo desde el cual se puede
alcanzar al resto de la red con una distancia máxima de un paso. La longitud de la ruta promedio presentó un valor de 1.4. Mientras que la densidad de la red fue
de 0.6, lo que significa que están presentes el 60 % de las conexiones posibles
entre los cinco nodos que integran la red.
En conjunto, estas métricas muestran que la
red del procedimiento “solicitud de mantenimiento” presenta una
configuración compacta y conectada. Con base en este procedimiento, y aplicando
la misma metodología de modelización, se
procesó la información de los procedimientos del DPE.
Modelado integral de
todo el departamento
Los procedimientos del
DPE analizados mediante Cytoscape permitieron modelar
la red organizacional integral del departamento (Figura 2). Los diez nodos con mayor grado de conectividad, marcados
con círculos rojos, fue-ron: AAD, asistente técnica (AT), JDPE, ayudante de
investigación (AINV), SPROF, PD, secretaria de jefatura (SJ), División de Ciencias Sociales y Humanidades (DCSH), ayudante
de profesor (AYUD_P) y participantes del congreso anual del comité
editorial (PART) (Tabla 3).


Los nodos con mayor
centralidad de estrés, marcados con círculos azules en la Figura 2,
correspondieron a AAD, AT, SPROF, AINV, JDPE, PD, PART y SJ (Tabla 3). Estos
nodos son atravesados por un mayor número de caminos más cortos dentro de la
red, por lo que constituyen puntos
relevantes para la articulación del flujo de información entre
diferentes sectores de la estructura organizacional.
Las métricas globales
obtenidas con Cytoscape, con un coeficiente de
agrupamiento de 0.19 (Tabla 4),
indican que algunos nodos tienden a
vincularse entre sí formando triadas cerradas
o pequeños clústeres de interacción. Este patrón refleja la existencia
de relaciones recíprocas entre actores cercanos, lo que sugiere la existencia de rutas alternativas de
interacción entre algunos actores.

El diámetro de la red
fue de 5 pasos, lo que representa el número máximo de pasos necesarios para
conectar los nodos más alejados de la estructura. El radio fue de 3 pasos,
valor que corresponde a la menor de las distancias máximas desde un nodo hacia
el resto de la red, por lo que permite identificar la accesibilidad relativa de
los nodos más centrales. Longitud de la ruta promedio fue de 2.605 pasos, lo que indica que existen trayectorias relativamente cortas entre los actores. La
red organizacional integral del DPE presentó una densidad de 0.071, lo que
significa que solo el 7.1 % de las conexiones posibles entre los 38 nodos está presente. La baja densidad no
implica desconexión, ya que la red se mantiene integrada en un solo componente;
sin embargo, sí sugiere una configuración más dispersa y menos redundante, en
la que nodos como la AAD, la AT y la JDPE, identificados previamente entre los
de mayor conectividad y centralidad, desempeñan un papel relevante en la articulación
del flujo de información.
Por otro lado, se
identificaron nodos con bajo grado de conectividad en la red organizacional
integral (Figura 2), como el Profesor de Componente (PC), el Coordinador de
Licenciatura en Economía (CE), el Profesor
Base y Ayudante de Profesor Base
(PBAY) y el Encargado de Bodegas (EBB). Aunque algunos de estos nodos,
como el CE, desempeñan funciones relevantes, su bajo grado de conectividad
indica que participan de manera más acotada en los flujos representados por
esta red.
En conjunto, estos
indicadores muestran que la red organizacional integral del DPE mantiene conectividad global y una estructura con trayectorias
internas relativamente cortas. A pesar de su baja densidad, las distancias
entre nodos sugieren que el flujo de información puede circular mediante
trayectorias breves dentro de la red. Sin embargo, esta conectividad depende de
la posición de ciertos nodos estratégicos que articulan los procesos, lo que
proporciona un punto de partida para analizar los efectos estructurales
derivados de la remoción de nodos (Tabla 4).
Robustez de la red
En los diferentes
escenarios construidos para evaluar la robustez de la red del DPE, se
realizaron simulaciones de remoción de nodos seleccionados en función de su
grado de conectividad y centralidad de estrés. El propósito fue observar los
cambios en la configuración de la red y estimar el posible impacto de dichas
remociones sobre su estructura y conectividad. Los escenarios permitieron
identificar diferencias en el nivel de fragmentación de la red y en el número
de componentes conectados resultantes después de la remoción de cada nodo.
En el primer escenario
de remoción se analizó la separación del nodo más conectado de la red,
identificado como AAD (Figura 3). Aunque el coeficiente de agrupamiento
permaneció por encima de cero después de su remoción (Tabla 4), la estructura
resultante se fragmentó en 11 componentes conectados. Este resultado muestra
que la separación de AAD produce una pérdida significativa de cohesión global,
ya que diversos nodos o grupos de nodos dejan
de mantener conexión con el componente principal, lo que puede afectar
la continuidad del flujo de información y la funcionalidad de los procesos
organizacionales.

En el segundo
escenario de remoción se analizó la separación del nodo AT, correspondiente al
segundo nodo con mayor grado de conectividad en la red (Figura 4). Como
resultado, la red se fragmentó en 6 componentes, por lo que el flujo de
información presentó el riesgo de no propagarse de manera efectiva. No
obstante, las triangulaciones aún se mantienen
en algunas partes de la red, lo que muestra la persistencia de
relaciones locales entre ciertos nodos vecinos (Tabla 4).

En el tercer escenario
de remoción se analizó la separación del nodo JDPE, correspondiente al tercer
nodo con mayor grado de conectividad en la red (Figura 5 y Tabla 4). La
estructura resultante se dividió en 2 componentes conectados, con un nodo
aislado. Este resultado indica que la
remoción de JDPE produce una fragmentación menor en comparación con los
escenarios de AAD y AT, por lo que el componente principal conserva una mayor
proporción de la conectividad global. Además, la persistencia de
triangulaciones en la red sugiere que algunas relaciones locales entre nodos se
mantienen después de la remoción. Cabe señalar que AAD y AT son los nodos que
combinan mayor grado de conectividad y mayor centralidad de estrés, lo que
explica su mayor impacto sobre la operación de los procesos y la cohesión estructural
de la red. Para ampliar el análisis de robustez, se continuó con la simulación
de escenarios de remoción, separando los nodos de la red en orden descendente
según su grado de conectividad, hasta llegar al décimo nodo más conectado. En
la Tabla 3 se observan los datos de los nodos removidos, su grado de
conectividad y el número de componentes resultantes después de cada remoción.

La Figura 6 muestra la
comparación entre los escenarios de remoción de nodos y el número de
componentes resultantes después de cada separación. Los datos fueron
normalizados para observar la relación entre el grado del nodo removido y la
fragmentación de la red. Por ejemplo, la separación de los nodos SJ, DCSH y
AYUD_P no afectó al componente principal, lo que indica que su remoción no
produjo una fragmentación estructural relevante.
En contraste, la separación del nodo AAD fragmentó la red en 11 componentes,
generando un cambio abrupto en la estructura global de la red (Tabla 4).

El coeficiente de
correlación de Pearson mostró una correlación positiva alta entre ambas
variables, con un valor de r = 0.885 y significancia
estadística bilateral de P = 0.00065, aunque con un tamaño muestral
pequeño de n = 10 nodos.
Este resultado sugiere
que, en los escenarios analizados, la remoción de nodos con alto grado de conectividad se asocia con una mayor
fragmentación estructural en la red, expresado en el incremento del número de
componentes resultantes.
DISCUSIÓN
El análisis de los
diferentes escenarios de la red de procesos del DPE, a partir de la identificación de nodos críticos y la simulación de
su remoción, permitió identificar el impacto potencial
que su remoción puede generar sobre la
estructura organizacional y la circulación de información entre los
actores. Los resultados muestran que la fragmentación producida por la remoción
de nodos con alta conectividad o centralidad de estrés evidencia vulnerabilidades estructurales asociadas con la dependencia
funcional de posiciones específicas dentro de
la organización. Asimismo, permite reconocer posibles implicaciones
sobre la efectividad operativa, la continuidad de los procesos y los costos
organizacionales desde una perspectiva sistémica.
Los nodos con mayor
grado de conectividad pueden considerarse nodos estructuralmente relevantes dentro de la red, debido a que concentran
un mayor número de vínculos con otros nodos.
Esta posición puede favorecer en su acceso a la información, su capacidad de
difusión y en la articulación de procesos, aunque su influencia también depende
de su posición dentro de la estructura de la red (Chen y col., 2023). Los
escenarios de remoción mostraron que la separación de esos nodos produjo distintos niveles de fragmentación
estructural, poniendo de manifiesto su importancia para mantener la
conectividad de la red y la continuidad del flujo de información entre los
actores. Estos resultados muestran que el grado de conectividad constituye un
indicador útil para identificar nodos críticos; sin embargo, su interpretación
se complementa mediante la centralidad de estrés, la cual permite reconocer nodos que desempeñan un papel estratégico
en la articulación del flujo de información (Pandey y col., 2022).
La
centralidad de estrés identificó los nodos atravesados por un mayor número de
caminos más cortos entre pares de nodos de la red. A diferencia del grado, que
mide el número directo de conexiones de un nodo, la centralidad de estrés
enfatiza su papel como punto de paso o canal de circulación dentro de la
estructura. En consecuencia, un nodo puede no presentar el mayor grado de
conectividad y, aun así, desempeñar un papel estructuralmente relevante al
concentrar trayectorias críticas de comunicación y coordinación entre
diferentes sectores de la red. En el caso del DPE, los
nodos con alta centralidad de estrés pueden interpretarse como puentes
funcionales dentro de la estructura organizacional, ya que concentran trayectorias relevantes para la circulación
de información entre distintos actores o áreas del
departamento. Su importancia radica en
que favorecen la articulación de procesos y la continuidad del flujo de información, aun cuando no necesariamente correspondan a los nodos
con mayor grado de conectividad. Esta interpretación es consistente con el
papel de las métricas de centralidad para identificar nodos estructuralmente
relevantes en redes complejas (Scardoni y Lau, 2012;
Wang y col., 2022).
En cualquier
estructura de red, la función de un nodo no depende únicamente de sus
características individuales, sino también de su posición dentro de la
topología general de la red (Khademi y col., 2021). En el caso de la red del DPE, la posición que ocupa cada nodo
resulta particularmente relevante, ya que los procedimientos organizacionales
generan patrones específicos de conexión, dependencia y circulación de
información. Por ello, ciertos nodos pueden convertirse en puntos críticos
cuando concentran trayectorias relevantes para la articulación de los procesos
o cuando su separación altera la conectividad de la red y, con ello, la
continuidad del flujo de información entre los actores. Desde esta perspectiva,
la red del DPE debe interpretarse
como una representación analítica de una estructura organizacional más amplia
que, en palabras de Chanlat (2021), ofrece
únicamente una parte de la realidad organizacional.
Los resultados
evidencian una concentración de la conectividad y de la centralidad de estrés, en un conjunto de actores del DPE, lo que indica
una estructura organizacional con una alta
dependencia funcional de determinadas posiciones para mantener la
circulación de información y la coordinación de procesos. Este patrón ha sido
identificado en otros estudios de redes organizacionales (Li y col., 2023;
Ramos y col., 2022), donde la presencia de nodos altamente centrales se asocia
con una mayor capacidad de articulación de procesos, pero también con un
incremento en la vulnerabilidad estructural frente a su pérdida o
inhabilitación. En este sentido, la fragmentación observada tras la remoción de
nodos estratégicos evidencia la existencia de
puntos críticos cuya ausencia afecta significativamente la cohesión de
la red. En conjunto, los resultados muestran que el análisis de redes de
procesos organizacionales permite identificar dependencias funcionales que
difícilmente son visibles mediante los organigramas o las herramientas
tradicionales de análisis organizacional, aportando
una perspectiva complementaria para comprender la robustez y la
vulnerabilidad de las organizaciones.
Cabe resaltar que,
aunque la resiliencia organizacional constituye un referente conceptual del
estudio, esta no fue evaluada directamente. Los resultados se centran en
identificar condiciones de robustez y vulnerabilidad que, desde una perspectiva
estructural, pueden favorecer el fortalecimiento de la capacidad adaptativa de
la organización frente a perturbaciones (Khademi, 2021; Marocco y col., 2024).
Es importante señalar
que, los resultados deben interpretarse considerando algunas limitaciones
inherentes al diseño de investigación. En primer lugar, al tratarse de un
estudio de caso único, no pretenden generalizarse estadísticamente, sino
contribuir a la comprensión analítica de la estructura y vulnerabilidad de
redes organizacionales en contextos específicos. En segundo lugar, la red fue
construida a partir de procedimientos documentados mediante trabajo de campo y
entrevistas, por lo que constituye una formalización analítica de los procesos organizacionales identificados. Finalmente,
la red obtenida corresponde a una representación transversal de las
interacciones derivadas de los procedimientos analizados, por lo que no
incorpora la dinámica temporal de los flujos de información, las relaciones
entre actores ni la evolución de los procesos organizacionales. En este
sentido, futuras investigaciones podrán contrastar la estructura formal con las
prácticas organizacionales observadas e incorporar análisis dinámicos de redes.
Los resultados
obtenidos sugieren que la redistribución de procesos hacia otros nodos
constituye una estrategia potencial para reducir la dependencia funcional de
actores específicos y fortalecer la continuidad del flujo de información.
Cuando una persona concentra múltiples procesos, se convierte en un hub o nodo central (Barabási, 2016); su ausencia o pérdida de funcionalidad
puede incrementar la vulnerabilidad estructural de la red. Este hallazgo
subraya la importancia de diversificar las dependencias funcionales y de
promover una gestión del conocimiento transversal, que involucre tanto a los
colaboradores como a los directivos (Danko y Crhová, 2025). En particular, los
líderes deben comprender las interrelaciones entre los procesos y su alineación
con los objetivos organizacionales.
Las vulnerabilidades
identificadas en la red ponen de manifiesto
la necesidad de adoptar estrategias de gestión capaces de fortalecer la
continuidad operativa y reducir la dependencia de nodos críticos. La gestión estratégica concebida desde la
perspectiva de los SCA implica articular los elementos organizacionales
reconociendo su interconexión e imprevisibilidad. Dicho enfoque supone un
cambio desde modelos centrados exclusivamente en el control hacia esquemas
orientados al aprendizaje, adaptación y emergencia. Bajo esta perspectiva, las
interacciones entre los actores adquieren un papel
central, ya que modificaciones locales pueden propagarse y afectar el
funcionamiento global de la organización (Castaingts-Teillery,
2015).
Con base en estos
resultados, un enfoque de gestión estratégica
con perspectiva sistémica constituye un marco útil para comprender y gestionar
las interdependencias identificadas entre los actores organizacionales del DPE.
En particular, la concentración de la conectividad y de la centralidad de
estrés en actores como AAD y AT evidencia la necesidad de fortalecer mecanismos
que reduzcan la dependencia estructural de estas posiciones. Entre las acciones
potenciales se encuentran la documentación y transferencia de conocimiento, la
redistribución de actividades críticas, el establecimiento de esquemas de
respaldo operativo y la automatización de tareas administrativas recurrentes.
Estas estrategias contribuirían a fortalecer la robustez organizacional y
disminuir la vulnerabilidad asociada a la pérdida o ausencia temporal de
actores estratégicos, favoreciendo la continuidad operativa de la organización.
En conjunto, los
resultados muestran que el análisis de redes de procesos organizacionales
permite identificar dependencias funcionales que no necesariamente son visibles
en la estructura jerárquica formal de la organización. En el caso del DPE, la
mayor fragmentación producida por la remoción de actores operativos como la
AAD, en comparación con la observada tras la remoción de la JDE, un cargo con
mayor nivel jerárquico en la organización, evidencia que la criticidad
estructural de un puesto depende principalmente de la posición que ocupa dentro
de la red de procesos y de la función que desempeña en la articulación de la
información, más que de la jerarquía formal que representa. Desde esta
perspectiva, el análisis de redes constituye
una herramienta complementaria para fortalecer la robustez
organizacional y orientar estrategias de gestión basadas en una comprensión sistémica de las interdependencias organizacionales.
CONCLUSIONES
El análisis de flujo
de información del departamento administrativo seleccionado para el estudio (DPE), a través de una modelización basada
en conectividad, centralidad y eficiencia, establece que, en este caso
particular, la robustez operativa dependió de la estructura e interconexión de
los procesos, más que de la jerarquía formal. La estrategia de remoción de
nodos con alto nivel de conectividad y centralidad de estrés permitió
identificar dependencias funcionales que permanecen ocultas en la estructura
jerárquica formal de la organización y que condicionan su robustez y
continuidad operativa. Es importante para esta organización implementar
estrategias que establezcan la
redistribución de actividades críticas y
responsabilidades, para evitar posibles colapsos de los procesos administrativos. Se recomienda desarrollar
estudios longitudinales que permitan observar
cómo se modifica la red organizacional
ante cambios en los procedimientos, la distribución de responsabilidades
o en la rotación de actores clave. También debe considerarse contrastar la red
construida con información observacional sobre la ejecución cotidiana de los
procesos, con el fin de detectar posibles diferencias entre la estructura formal declarada y la práctica organizacional. Es conveniente implementar estudios comparativos
con otros departamentos u organizaciones educativas públicas de características
similares para evaluar la consistencia de los patrones de concentración,
vulnerabilidad y fragmentación identificados en este estudio, así como de redes
dirigidas y ponderadas que permitan analizar
la dirección, frecuencia e intensidad de las interacciones entre los
actores.
AGRADECIMIENTOS
Se agradece a la
Secretaría de Ciencia, Humanidades,
Tecnología e Innovación (SECIHTI), por el financiamiento otorgado para
la realización de la estancia de posdoctorado de la Dra. Carmen Hernández
Cansino. Asimismo, se agradece al Dr. Gustavo Carreón Vázquez y a la Dra.
Alejandra Urbiola Solís por su asesoría
durante dicha estancia. Por otro lado, se hace extenso el agradecimiento
a la Dra. Graciela Carrillo González por el apoyo y colaboración con este
artículo.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declararon
no tener conflictos de intereses de ningún tipo.
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