https://doi.org/10.29059/cienciauat.v20i2.2056
Calidad
nutricional de las loncheras y su relación con su estado nutricional en
escolares de Reynosa, México
Nutritional quality of school lunches and its
relationship with the nutritional status of schoolchildren in Reynosa, Mexico
Calidad nutricional de refrigerios
escolares
SanJuana Elizabeth
Alemán-Castillo, Ocairi Almanza-Cruz, Octelina Castillo-Ruíz*
*Correspondencia:
ocastillo@docentes.uat.edu.mx/Fecha de recepción: 11 de septiembre de
2025/Fecha de aceptación: 3 de junio de 2026/Fecha de publicación: 25 de junio
de 2026.
Universidad Autónoma de Tamaulipas,
Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Aztlán, calle 16 y Lago de Chapala
S/N, Reynosa, Tamaulipas, México, C. P. 88740.
Resumen
En
México existe un creciente interés por mejorar la calidad nutricional de la
dieta que ingieren los menores de edad, especialmente en el horario escolar,
reflejado en los lineamientos de la Secretaría de Educación Pública/Secretaría
de Salud de 2010, actualizados en 2024. En contraste, la calidad nutricional de los refrigerios escolares que
llevan los menores en sus loncheras suele reportarse como inadecuada. El
objetivo del presente trabajo fue evaluar la calidad nutricional de la lonchera
en escolares de educación primaria de Reynosa, Tamaulipas, México, durante el
ciclo escolar 2023 a 2024, así como establecer su asociación con el estado
nutricional. Se realizó un estudio transversal, descriptivo, con 1 238
escolares inscritos en escuelas públicas, con edad promedio de 9.34 ± 1.76
años. Se determinó el contenido nutricional
de las loncheras que los niños llevaron de casa para consumo durante la
jornada escolar, mediante una lista de cotejo durante cinco días consecutivos,
que se contrastó con los lineamientos SEP/SS 2024. En la evaluación del estado
nutricional, se utilizaron las técnicas de medición de la NOM-047-SSA2-2015. El
49.5 % de los menores presentaron exceso
ponderal. Los niños tuvieron mayor
obesidad que las niñas (P ≤ 0.001). El 49.7 % de la muestra total llevó
al menos una vez refrigerio escolar durante la semana de evaluación, con una
oferta energética promedio de 388 kcal/d, que supera la recomendación (225
kcal/d a 270 kcal/d). Solo el 2.3 % de los escolares cumplió con los criterios
de los lineamientos de la SEP/SS 2024. Se observó una brecha nutricional entre
la recomendación de los lineamientos establecidos para los refrigerios
escolares y lo que llevan los menores en sus loncheras. Es necesario realizar,
mediante intervenciones nutricionales, capacitación a directivos, profesores y
padres de familia, en conjunto con el escolar, para conocer e integrar un
refrigerio escolar saludable.
PALABRAS CLAVE: calidad nutricional, refrigerios escolares, sobrepeso y
obesidad, consumo de alimentos saludables, políticas alimentarias.
ABSTRACT
In Mexico, there is
a growing interest in improving the nutritional quality of the diet that
school-aged children ingest, especially during school hours, reflected in the
2010 guidelines of the Ministry of Public Education/Ministry of Health, updated in 2024. In contrast, the
nutritional quality of school snacks that children brought in their lunchboxes
is often reported as inadequate. The objective of this work was to determine
the nutritional quality of the lunchboxes of school children in public primary schools
in Reynosa, Tamaulipas, Mexico, during the 2023 to 2024 school cycle, and to
evaluate its association with children's nutritional status. A cross-sectional,
descriptive study was conducted with 1,238 students enrolled in public schools,
with an average age of 9.34 ± 1.76 years. The nutritional content of the lunch boxes that children brought
from home for consumption during the school day was evaluated for five
consecutive days using a checklist. The results were compared with the SEP/SS
2024 guidelines. In the nutritional status assessment, measurement techniques
from NOM-047-SSA2-2015 were used. 49.1% of children were overweight. Boys had
more obesity than girls (P ≤ 0.001). 49.5 % of children in the total sample
took at least one school snack during the evaluation week, with an
average energy supply of 388 kcal/d, which
exceeds the recommendation (225 kcal/d to 270 kcal/d). Only 2.3 % of
schoolchildren's snacks met the SEP/SS 2024 guidelines criteria. There was a
nutritional gap between the recommendations of the guidelines established for
school snacks and what children brought in their lunchboxes. It is necessary to
provide training for managers, teachers, parents, and schoolchildren through
nutritional interventions. This will allow them to become familiar with the
nutritional quality of meals and integrate a healthy school snack.
KEYWORDS: nutritional
quality, school snacks, overweight and obesity, healthy food consumption, food
guidelines.
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INTRODUCCIÓN
En México, la Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2023, reportó que más de un tercio
de la población escolar presenta sobrepeso y obesidad, con mayor prevalencia de
obesidad en niños y de sobrepeso en niñas (Shamah-Levy y col., 2024). El consumo
de una dieta equilibrada en niños escolares es vital para aportar nutrientes
esenciales, que ayuden al crecimiento y desarrollo, además de promover hábitos
alimenticios saludables (Wall y Pearce,
2023). En contraste, el desequilibrio en la ingesta energética y de nutrientes
favorece la malnutrición por exceso o la insuficiencia ponderal, por tal motivo, es necesaria la vigilancia de la alimentación
en la infancia (Tarqui-Mamani y col., 2023).
Estadísticas
relacionadas con diversos factores, incluidos los hábitos alimentarios, indican
que estos últimos se caracterizan por un consumo creciente de bebidas y
alimentos ultraprocesados, los cuales presentan mayor contenido de energía,
azúcar, sal, grasas saturadas y trans, así como aditivos, ingredientes que
están relacionados en la disminución de la salud cardiometabólica y el inicio
de otras enfermedades crónicas no transmisibles (Mendoza y col., 2025). De ahí
la importancia de que, el desarrollo de las intervenciones nutricionales debe
realizarse en el núcleo familiar y en la comunidad educativa, con la
participación de los directivos y profesores (Ríos-Castillo y col., 2024).
La escuela es un lugar
donde los niños pasan aproximadamente 5 h al
día o más, donde se desarrollan en el área cognitiva, psicológica y
social. Es por ello que, en esta etapa, es crucial
inculcar hábitos alimenticios saludables que puedan prevenir problemas de salud
en el futuro (Ros y Botija, 2023). Durante la estancia escolar, los niños
consumen alimentos y bebidas, con el nombre de refrigerio o lonchera escolar.
Consiste en alimentos que se preparan en casa para ser consumidos en la
escuela, aunque también pueden adquirirse en las cooperativas escolares. Su
propósito es complementar la alimentación diaria y se ingiere durante el receso
matutino, sin sustituir el desayuno (Mallma y Chuquillanqui, 2022). Los
alimentos y bebidas deben proveer los nutrimentos adecuados para el escolar,
con preparaciones prácticas, apetitosas y fáciles de consumir. Su calidad
depende del nivel educativo, la situación socioeconómica, la cultura y las
preferencias de los padres (Alemán-Castillo y col.,
2020).
Diversos estudios que
evalúan la calidad nutricional de los refrigerios escolares reportan un bajo
consumo de alimentos saludables y alto consumo de alimentos ultraprocesados. En
Ontario, Canadá, el contenido nutricional de los
refrigerios escolares mostró niveles altos de energía, carbohidratos, grasas y
ácidos grasos saturados, y bajo contenido de micronutrientes, asociando
una alta ingesta de nutrientes energéticos en los refrigerios escolares al
exceso de peso en los infantes de este país (Neilson y col., 2022). En México,
un estudio realizado en población escolar de la zona noreste del país reportó
que el 49.0 % de los menores presentaron exceso de peso, asociado con una
inadecuada calidad de los refrigerios es-colares, ya que el mayor consumo de
alimentos durante la jornada escolar provenía
de snacks salados (papas fritas), yogur, galletas y helados, alimentos
con alto contenido energético proveniente de carbohidratos y grasas
(Martínez-Andrade y col., 2021). Flores-Moreno y col. (2022) indicaron que el
46.6 % de los escolares de educación básica registraron exceso de peso y que el
patrón dietético de los refrigerios escolares fue poco saludable, debido a un
alto consumo de alimentos y bebidas ricos en azúcares añadidos, entre un 15.8 %
y hasta un 40.0 % de energía proveniente de carbohidratos simples. Por su
parte, Almanza-Cruz y col. (2024) reportaron en niños escolares que el consumo
de nutrientes en sus refrigerios registró un consumo alto en energía,
carbohidratos, grasas y proteínas, además de que el 49.0 % de los infantes
presentaron exceso de peso.
En Inglaterra, después
de la implementación de una política pública para mejorar la alimentación
escolar, se evaluó la calidad nutricional de los refrigerios escolares. Se
encontró una pequeña asociación positiva entre el cumplimiento de restringir la
venta de alimentos ricos en grasas, azúcares y energía en la escuela y el
consumo de dulces durante la jornada escolar, es decir que, la restricción del
consumo de los alimentos antes mencionados en las escuelas aumentó la
probabilidad de incluirlos en su refrigerio (comprados en tiendas de
conveniencia o llevados de casa) (Pallan y col., 2024).
En México, desde el
2010, la Secretaría de Educación Pública (SEP), junto con la Secretaría de
Salud (SS), publicaron en el Diario Oficial de la Federación (DOF, 2010) los
lineamientos generales para regular la venta y consumo de alimentos en las
escuelas, con el fin de mejorar espacios que promuevan hábitos alimenticios
saludables y combatan la obesidad infantil, además, se estableció el disminuir
el consumo calórico promedio en las escuelas
primarias, de 433 kcal a 276 kcal, lo que representaba 36 % menos
calorías y la incorporación de verduras y frutas, agua simple potable a libre
demanda y alimentos prepara-dos (DOF, 2010; Hernández-Ávila y
Martínez-Montañez, 2011). Para 2014, se estableció que los refrigerios debían
incluir verduras y frutas, cereal integral, oleaginosas y leguminosas, bebidas,
así como un contenido de energía de 225 kcal/d a 249 kcal/d (DOF, 2014). En
2024 se publicó en el DOF, una actualización de los lineamientos generales para
el expendio y distribución de alimentos y bebidas preparadas y procesadas en
las escuelas del Sistema Educativo Nacional (SEN). En el lineamiento se
describen los criterios nutrimentales, mismos que se deberán evaluar y
actualizar al menos cada cinco años, así como los alimentos que debe incluir un
refrigerio escolar: verduras y frutas frescas, que pueden ir acompañados de
semillas oleaginosas sin azúcar o sal añadida, cereal integral, leguminosas, y
agua para uso y consumo humano a libre demanda, y un contenido de energía de 225 kcal/d a 270 kcal/d (DOF, 2024). En
esta última actualización se amplió el rango de calorías para mayor
flexibilidad; como también se amplió el objetivo, quedando de la siguiente
manera: fomentar los estilos de vida saludables de alimentación, prevenir el sobrepeso y obesidad en los niños escolares
en todo el SEN (DOF, 2024).
Es
importante comprender los hábitos alimenticios familiares,
que se reflejan en el refrigerio que los padres ofrecen en la lonchera a los
menores durante el horario escolar (Alemán-Castillo y
col., 2020), para mejorarlos en caso necesario.
El objetivo del
presente trabajo fue determinar la calidad nutricional de la lonchera en
escolares de educación básica pública de Reynosa, Tamaulipas, México, durante
el ciclo escolar 2023 a 2024, así como evaluar su asociación con el estado
nutricional.
MATERIALES Y MÉTODOS
Tipo de estudio
Se realizó un estudio
transversal, descriptivo. El cálculo de la muestra se obtuvo mediante el
programa estadístico Análisis Epidemiológico de Datos Tabulados (versión 3.1)
para Windows. Se consideró un universo de 78
534 alumnos con un margen de error de 5.0 % y un nivel de confianza de
95.0 %, que arrojó un tamaño de muestra mínimo de 381 escolares. Sin embargo,
se aumentó el número de escolares para mayor precisión estadística de los
resultados y reducir el margen de error en las estimaciones. La muestra fue de
1 238 niños de 6 a 11 años, de 1° grado a 5°
grado, inscritos en 6 escuelas
públicas del turno matutino de educación básica, seleccionadas por
conveniencia, en ciudad Reynosa, Tamaulipas, México. En este trabajo se
omitieron los menores que cursaban 6° grado, porque inicialmente se buscaba dar
seguimiento un año después y estos estudiantes habrían egresado. Por su
ubicación geográfica, dichas escuelas fueron identificadas con nivel
socioeconómico medio-bajo, de acuerdo con la
Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión
(AMAI, 2024). Los datos se recabaron hasta el mes de abril, del ciclo escolar
2023 a 2024, por cuestiones de capacitación previa del equipo de trabajo que
participó en las evaluaciones. Se solicitó a los padres de familia y/o tutores
firmaran un consentimiento informado para participar en el estudio.
Criterios de selección
Se
incluyeron todos los niños de educación básica de ambos géneros, que los padres
hubiesen firmado el consentimiento informado y asistieran a clases los días en
que se realizó el estudio. Se excluyeron los niños que no completaron la
evaluación antropométrica o las encuestas aplicadas, que no aceptaron la
revisión del refrigerio, o que no aceptaron participar, aunque los padres de
familia firmaran el consentimiento informado. También se excluyeron los menores
con problemas de diabetes, hipotiroidismo o enfermedades genéticas, información
declarada por los padres o tutores. Se eliminaron todos los expedientes que por
cualquier razón presentaran datos incompletos en cualquiera de los instrumentos
evaluados.
Aspectos ético-legales
El presente estudio
fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Unidad Académica Multidisciplinaria
Reynosa-Aztlán, con número de expediente CEI-UAMRA/03. Para garantizar la
privacidad en la recolección y manipulación de los datos de los escolares, se
aplicó la Ley general de protección de datos
personales de México (DOF, 2017).
Evaluación del estado
nutricional
De acuerdo con la
NOM-047-SSA2-2015 (DOF, 2015) y con
autorización de los padres, se realizaron las mediciones
antropométricas. Se utilizaron las técnicas descritas para mediciones
antropométricas en el apartado A.2 de la NOM-047-SSA2-2015. Si bien, esta norma
está dirigida al “grupo etario de 10 a 19 años”, las directrices generales sobre como realizarlas son estándar para
cualquier grupo de edades (no así su interpretación). El peso corporal (kg) del
escolar se midió sin zapatos y con ropa ligera,
usando una báscula Tanita (BF-689® para niños, China). La talla se obtuvo
usando un estadímetro portátil Seca (213®, China), sin calzado, sin
accesorios en la cabeza, y con el plano de
Frankfurt perpendicular al piso; la lectura se registró en centímetros.
Con el peso corporal (kg) y la talla (cm) del niño se calculó el puntaje Z del
IMC a través del programa Anthro Plus (OMS, 2025). Se identificó < -2 bajo
peso; -2 a +1 normal; >1 a +2 sobrepeso; > +2 obesidad. En el estudio
colaboraron 2 nutriólogas certificadas en
antropometría (ISAK 2), quienes capacitaron
a 6 nutriólogas que cursaban estudios de posgrado y a dos alumnos de
licenciatura. Se estandarizaron las técnicas de medición de peso y talla para
disminuir la variabilidad en las mediciones mediante el índice el error técnico
de medición, que permite establecer criterios
intra e inter medidor.
Identificación de los
refrigerios escolares
Para evaluar el
contenido de los refrigerios de los escolares, se utilizó la lista de cotejo
descrita por Alemán-Castillo y col. (2019),
previamente validada, a partir de la concordancia en la evaluación de 30
refrigerios escolares, por parte de tres evaluadores participantes en el
proyecto, obteniendo un índice Kappa de 0.78. Durante 5 d consecutivos y por
observación directa, se solicitó a los niños que sacaran de sus loncheras todos
los alimentos, dulces y bebidas que traían para consumir durante la hora
destinada al receso escolar y los colocaran sobre la mesa (Almanza-Cruz y col.,
2025). Su aportación nutricional y energética se estimó mediante la observación
directa de los alimentos, identificando y registrando las porciones y piezas
contenidas, sin establecer pesos y volúmenes. Es importante destacar que se
evaluó el alimento que los padres envían en
las loncheras sin considerar si este fue consumido de forma parcial o
total. Posteriormente, se determinó el contenido nutrimental de los alimentos identificados utilizando el programa
Nutrimind®, versión 15.0, que utiliza como base de datos nutricional principal
los valores reportados por el Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes
(SMAE), en su cuarta y quinta versión,
complementados con información de la base de datos del Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos. Se identificó la adecuación del refrigerio
escolar a los lineamientos emitidos por la
SEP/SS (DOF, 2024). El porcentaje de adecuación permitió calcular qué
tan cerca estaban los resultados observados respecto a su valor de referencia
en la norma. La fórmula utilizada fue la siguiente:

La Tabla 1 presenta
las recomendaciones de energía y de los nutrientes que debe contener el
refrigerio escolar y se clasificó como deficiente, adecuado y alto para energía
y macronutrientes (proteínas, lípidos, carbohidratos y fibra) con el fin de
identificar el consumo recomendable que debe contener los refrigerios
escolares.

Análisis estadístico
Se realizó la prueba
de normalidad de Kolmogórov-Smirnov (P = 0.001) a las variables cuantitativas
de estudio. Las variables antropométricas y de contenido nutrimental de los
refrigerios escolares no siguieron normalidad. Se reportaron como mediana y rango
intercuartílico (RIC) (Q1–Q3). Se analizaron mediante la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney para comparaciones entre dos grupos independientes (sexo). Para asociar el estado nutricional (bajo peso, normal, sobrepeso y obesidad), el
cumplimiento de los criterios del refrigerio (calorías 225 a 270, inclusión de
fruta y verdura, agua, cereales integrales y leguminosas) con el sexo, se
utilizó la prueba Chi cuadrado de independencia. Se verificó el cumplimiento de
los supuestos de aplicación asegurando que
todas las frecuencias esperadas fueran ≥
5 en cada categoría analizada. Se realizó estadística descriptiva (frecuencias)
para determinar el porcentaje de cumplimiento del contenido de energía y
macronutrientes. Los análisis estadísticos se realizaron con el programa IBM
SPSS® (SPSS, por sus siglas en inglés: Statistical Package for the Social
Sciences), versión 25 versión 25.0 para Windows, con un nivel de significancia
de P ≤ 0.05.
RESULTADOS
Descripción
de la muestra
El 49.9 % de los 1 238
escolares evaluados eran niñas y el 50.1 % eran niños. El promedio de edad fue
de 9.34 ± 1.76 años para ambos sexos. En la Tabla 2, se muestran las
características antropométricas de los escolares, diferenciado por sexo, observándose que los niños tuvieron mayor
valor de mediana del IMC (RIC) (P ≤ 0.01) y puntaje Z del IMC que las niñas (P
≤ 0.01).

Estado nutricional
El 49.5 % de los
menores presentaron exceso de peso (Figura 1) y al compararlos por sexo, los niños tuvieron mayor obesidad (37.6 %) que las
niñas (22.6 %) con diferencia significativa (P ≤ 0.01).

Refrigerios
escolares y contenido nutrimental
El 49.7 % de los
menores llevó al menos una vez refrigerio escolar durante la semana de
evaluación. Al distinguir por sexo, el 24.1 % y 25.6 % de las niñas y niños,
respectivamente, contaban con refrigerio (P = 0.349). El contenido nutrimental
en las loncheras (Figura 2), reveló que su nivel nutrimental y energético fue superior al recomendado por los lineamientos
de la SEP/SS 2024. Solo el 7.9 % de los refrigerios fue adecuado en el
contenido calórico (valor más bajo) y hasta el 10.2 % en fibra (valor más alto).
La tasa de loncheras que cumplían con el contenido establecido para carbohidratos, lípidos y proteínas varió entre esos
dos rangos.

Se observó que los
escolares a los que se les evaluaron las loncheras presentaron un consumo alto
de calorías, carbohidratos, proteínas y lípidos, mientras que la fibra se
encontraba deficiente. Sin embargo, no se reportó asociación entre el estado
nutricional y el contenido de energía (P =
0.688), carbohidratos (P = 0.355),
proteínas (P = 0.253), y fibra (P = 0.492); excepto en lípidos (P =
0.029), que muestra que los niños con exceso de peso presentaron un alto consumo de macronutrientes (Tabla 3).

En los refrigerios
escolares, los responsables de su elaboración les ofrecieron a los menores
(Tabla 4), en promedio, 388 kcal/d por lo que sobrepasaron
la recomendación de energía, según
los lineamientos de SEP/SS 2024 para este tipo de alimento que se debe
ofertar en las instalaciones escolares. La ingesta de macronutrientes en gramos
(g) también fue excedida, en el consumo de
lípidos con 13.00 g, carbohidratos 53.20 g y proteínas con 13.25 g. La
fibra (1.75 g) se encontró por debajo de la recomendación (Tabla 4), asociado
con la baja inclusión de alimentos integrales, frutas y verduras en los
refrigerios escolares (Figura 3).


Comparación
del contenido nutricional de los refrigerios escolares enviados en las
loncheras con respecto al lineamiento SEP/SS 2024
Solo
el 2.3 % de los escolares cumplió con los cinco criterios del
lineamiento SEP/SS 2024, que establece que el refrigerio debe incluir de: 1)
225 kcal a 270 kcal, 2) una fruta y/o verdura, 3) agua potable, 4) al menos un
cereal integral y 5) leguminosas. El 22.5 % de los estudiantes incluía en su refrigerio
una fruta y/o verdura, 51.6 % agua potable, 15.9 % al menos un cereal integral
y 18.7 % leguminosas. Al analizar de forma individual los criterios, el llevar
una fruta y/o verdura, se identificó que las niñas incluyen más estos grupos de
alimentos que los niños (P ≤ 0.01) (Figura 3).
DISCUSIÓN
En este estudio, la
evaluación del estado nutricio de los escolares reportó que el sexo femenino
presentó mayor prevalencia de sobrepeso, mientras que el sexo masculino
registró mayor prevalencia de obesidad (Figura 1), tendencia que se ha observado en la última década y que fue similar
a la reportada por la ENSANUT (Shamah-Levy y col., 2024) (sobrepeso: niñas: 23.4 % y niños: 14.2 %; obesidad 10.4
% niñas y 20.2 % niños), aunque con valores más altos, a excepción del
sobrepeso en niñas. Los indicadores antropométricos
de los niños y puntaje Z del IMC más alto que las niñas, podrían estar
asociados con un alto consumo de energía (Tarqui-Mamani y col., 2023), sin
embargo, en el presente estudio, no se encontró relación con el contenido
energético de la lonchera, probablemente porque no se evaluó la dieta completa y es importante mencionar que el
exceso de peso es multifactorial.
La frecuencia con la
que los menores llevaron refrigerio a la escuela, al menos una vez a la semana,
en los niños del presente estudio (49.7 %),
conducido en etapa postpandemia COVID-19, fue menor a lo reportado por Alemán-Castillo y col. (2019) en etapa previa a la pandemia,
quienes encontraron que el 68.5 % de los niños evaluados (antes de la pandemia)
contaron con un refrigerio con alimentos para
consumir a la hora del receso, al menos una vez por semana. Esta
disminución de la tendencia a llevar refrigerio a la escuela puede ser reflejo de la inseguridad alimentaria que ocasionó la postpandemia en hogares (Rodríguez-Ramírez
y col., 2021), o bien de las prácticas alimentarias e ingreso familiar (Ocon y
col., 2025), aspectos que deben ser considerados en estudios posteriores. Sin
embargo, es importante observar que los
estudios relacionados con este tema reportan diferentes tasas respecto a
la frecuencia con la que los menores llevan lonchera. En México, en periodo
prepandemia, Vilchis-Gil y col. (2021) registraron un porcentaje superior (88.0
% de los niños evaluados llevaron refrigerio escolar durante el estudio). A
nivel latinoamericano, el 58.7 % de niños
peruanos contaron con refrigerio escolar (Tarqui-Mamani y Alvarez-Dongo, 2018). Cereceda y col. (2024) reportaron
que, en periodo postpandemia, 83.7 % de los escolares en Lima, Perú llevaron
refrigerio escolar.
En México, se emitió
el acuerdo de los lineamientos generales para el expendio y distribución de alimentos y bebidas preparadas y/o procesados en las escuelas del SEN para
fomentar estilos de vida saludables y mejorar la
alimentación. Estos lineamientos proporcionan las características del
refrigerio escolar, para mejorar el
rendimiento educativo y prevenir el
sobrepeso y obesidad en los niños escolares (DOF, 2024). Cabe mencionar que existen pocos estudios como el de Alemán-Castillo y col. (2022) y Valenzuela-Calvillo y
col. (2022) que reportaron la evaluación de los refrigerios escolares previo al establecimiento de los lineamientos de la (DOF, 2024), lo que permite
contrastarlos con el cumplimiento, por ello, el presente estudio los identificó
como una fortaleza. En cuanto al cumplimiento
de los cinco criterios (225 kcal a 270 kcal, fruta y/o verdura, agua,
cereales integrales, leguminosas) que marcan los lineamientos que debe incluir un refrigerio escolar, según la SEP/SS 2024, este
trabajo encontró un porcentaje ligeramente mayor (2.3 %) que el de Alemán-Castillo y col. (2022), donde solo un 1.9 % cumplió
con todos los criterios para integrar un refrigerio saludable.
El que solamente entre
el 7.9 % y 10.2 % de los escolares que llevaron refrigerio una vez o más
durante la semana cumplieran con el contenido de energía y macronutrientes
recomendables, de acuerdo con la calidad nutricional establecida en los
lineamientos de los refrigerios por la SEP/SS 2024, podría sugerir que no
existe una cultura alimentaria adecuada entre las personas encargadas de
elaborar los refrigerios de sus hijos a nivel de educación primaria. Esto es un aspecto importante a considerar, ya que podría indicar
que los padres no poseen suficiente conocimiento sobre el tema o no le otorgan
la adecuada importancia (Alemán-Castillo y col., 2020; Priego-Bravo
y col., 2023).
En cuanto al consumo
de energía (kcal), los refrigerios escolares tuvieron un contenido de 388 kcal, sobrepasando más del 40 % de la
recomendación de los lineamientos SEP/SS 2024. La misma tendencia se
observó con los demás macronutrientes,
proteínas (13.2 g), lípidos (13.0 g)
y carbohidratos (53.2 g). Mientras que Alemán-Castillo
y col. (2022) documentaron un consumo de 525 kcal, y que solo el 10.2 % de los
refrigerios cumplieron con la energía (249 kcal en promedio), resultado
superior a lo reportado en el presente estudio. Sin embargo, los valores
estuvieron bajos, comparado con los resultados de Martínez-Andrade y col. (2021), quienes reportaron en los refrigerios escolares un consumo de 515 kcal/d, 28.9 g de
lípidos y 59.2 g de carbohidratos, a excepción
de los 11.7 g de proteína en el refrigerio escolar. De igual manera,
Flores-Moreno y col. (2022) encontraron un alto consumo de energía (448 kcal) y
macronutrientes: proteínas (14.4 g), lípidos (16.7 g) y carbohidratos (58.9
g); al igual que Vilchis-Gil y col.
(2021) quienes reportaron valores que sobrepasaron la recomendación en contenido energético de 395 kcal, carbohidratos
(57.0 g) y proteínas (12.0 g).
Los estudios previos
muestran que el contenido energético y nutrimental de los refrigerios que
envían los padres de familia a sus hijos en las loncheras supera la
recomendación de la ingesta del contenido de energía y macronutrientes,
establecida en los lineamientos de la SEP/SS 2024 (DOF, 2024), a excepción de
la fibra. Esto sugiere que, los padres o tutores podrían no conocer o
identificar los alimentos que deben incluir en los refrigerios de sus hijos, lo
que explicaría porque en el presente estudio también incluían alimentos
ultraprocesados, que tienen alto contenido energético, provenientes de grasas y
azúcares, pobres en fibra, lo que puede
ocasionarles problemas de estreñimiento y que, además, han sido asociados a una
prevalencia de exceso de peso (Bustos y Medina, 2020). En este estudio
se observó un alto consumo de lípidos que,
asociados al alto consumo de carbohidratos, que
ingeridos en exceso, se transforman en lípidos en el organismo, incrementando
juntos el riesgo de desarrollar dislipidemias en la adultez temprana y riesgos cardiovasculares, exacerbados por la falta de consumo de fibra, que se encuentran en las frutas, verduras y granos integrales (Vélez y col., 2024).
El
que las niñas presentaran mayor tendencia que los niños a incluir más frutas y
ver duras en su lonchera (P ≤ 0.01), es un comportamiento interesante, cuyo
origen debería ser parte de estudios que lo confirmen y establezcan sus causas,
pendiente de analizar en un futuro estudio. Por otro lado, los alimentos ricos
en fibra
como leguminosas y cereales integrales fueron
poco incluidos en las preparaciones, aunque
la ingesta de leguminosas superó a la reportada por Martínez-Tapia y
col. (2025), quienes evaluaron el cumplimiento
de las recomendaciones de consumo por grupo de alimentos, según las Guías Alimentarias Mexicanas (SSA,
INSP, GISAMAC, UNICEF, 2023), documentando que solo el 1.4 % cumplió
con la recomendación de consumo de leguminosas. Lo mismo sucedió para
nueces y semillas (2.1 %), así como para frutas (45.8 %), verduras (21.1 %) y
carne de res (64 %).
En Inglaterra, Pallan
y col. (2024) reportaron que el 63.9 % de las escuelas evaluadas presentaba un
cumplimiento respecto a la legislación en materia de alimentación escolar.
Mientras que, Cereceda y col. (2024) registraron que solo el 20.5 % de los
escolares cumplían con un refrigerio adecuado, de acuerdo con los criterios de
calidad establecidos por el Instituto Nacional de Nutrición y Alimentación del
Ministerio de Salud de Perú. De manera
similar, Zeña-Ñañez y col. (2022) encontraron que el 45.2 % de los
refrigerios escolares de Perú evaluados cumplían con los lineamientos de un
refrigerio saludable. Cabe mencionar que, aunque
los anteriores estudios difieren en cuanto al sistema educativo y
políticas alimentarias, se consideraron debido a la limitada literatura al
respecto.
En
el presente estudio, el consumo de fruta y/o verdura, agua potable y la
integración de todos los criterios fueron superiores, respecto a lo reportado
en el estudio realizado en niños escolares de
Reynosa Tamaulipas (Alemán-Castillo y col.,
2019), lo que evidencia un aumento en la calidad nutricional de los
refrigerios. No obstante, que un porcentaje tan bajo de niños llevaran un
refrigerio saludable, sugiere la necesidad de diseñar intervenciones
focalizadas, con mayor énfasis en los niños y los responsables de hacer la
lonchera, para aumentar el consumo de frutas y verduras. Además de garantizar
mayor efectividad, equidad y adaptabilidad a las sugerencias normativas para el
refrigerio escolar de acuerdo con el consumo de alimentos. Estas intervenciones
deben prestar atención al nivel socioeconómico, debido a que los niños de nivel
medio bajo, de acuerdo al estudio realizado por Rocha
Olvera y col. (2023), presentaron mayor consumo de calorías, proteínas y
lípidos, mientras que los niños de nivel medio alto llevaron frutas, y en
consecuencia mayor consumo de fibra.
Aunque, desde el año
2010, se han establecido lineamientos específicos en materia de calidad nutricional en los refrigerios, la evidencia indica que, hasta la fecha, no ha sido posible
mejorar la calidad nutricional del refrigerio escolar contenido en las
loncheras. En este sentido, algunos autores como Zeña-Ñañez y col. (2022),
Cereceda y col. (2024), Pallan y col. (2024)
y Martínez-Tapia y col. (2025), mencionaron que la participación de los
padres de familia y/o tutores es indispensable para afianzar el hábito de
incluir alimentos y bebidas de alta calidad nutricional en la lonchera escolar,
debido a que ellos son los en-cargados del proceso de selección, compra y
preparación de los alimentos.
Es importante
considerar la supervisión de un nutriólogo o
nutrióloga que difunda y evalúe las recomendaciones nutricionales de la
SEP/SS 2024 en cada plantel educativo, y que realice intervenciones nutricionales a escolares, padres y profesores.
Estas acciones permitirían fortalecer el conocimiento necesario para integrar
un refrigerio escolar adecuado, con la finalidad
de disminuir el aporte calórico de los niños. Además, podría realizar
capacitación a directivos, profesores, padres
de familia y menores, para llevar una dieta saludable (Ocon y col.,
2025).
Entre
las limitaciones del presente estudio, se destaca que, al
usar un diseño transversal y realizar el estudio en un solo mes del año
(abril), no fue posible establecer causalidad, solo asociaciones, ya que el
contenido nutrimental de la lonchera puede cambiar durante el año, por efecto
del clima, entre otras variantes. También que
el análisis no se realizó por escuela ni por edad de los menores.
Además, de que no todos los padres otorgaron la autorización para que sus hijos
participaran en las evaluaciones. De igual manera, algunos profesores, no
permitieron el acceso al salón de clases, por lo que la selección de la muestra
se realizó por conveniencia. Otra de las limitaciones fue que los niños no querían mostrar los alimentos que contenían
sus loncheras, para evitar la burla de sus
compañeros, sobre todo si llevaban alimentos saludables.
CONCLUSIONES
Los refrigerios
escolares contenidos en las loncheras de los menores participantes de este
estudio les ofrecían un alto nivel energético, derivado del consumo de
carbohidratos y lípidos, con una baja ingesta de fibra. Solo el 2.3 % de los
participantes evaluados cumplieron las recomendaciones nutricionales de la
SEP/SS 2024, de consumir un refrigerio escolar saludable que satisfaga las
necesidades nutricionales. Estos resultados establecen la necesidad de realizar
intervenciones educativas que orienten a los menores y padres de familia o
tutores responsables de preparar la lonchera, de manera que su contenido se adecué a las recomendaciones nutricionales y calóricas establecidas para los refrigerios escolares.
Declaración de conflicto de intereses
Los
autores declararon no tener conflictos de intereses de ningún tipo.
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