https://doi.org/10.29059/cienciauat.v20i2.2058
Estimación de
valores de referencia de financiamiento hipotecario en México mediante
aprendizaje automático: modelo basado en datos administrativos del SNIIV (2016
a 2025)
Estimation of mortgage
financing reference values in Mexico using machine learning: model based on
SNIIV administrative data (2016 to 2025)
Estimación de financiamiento
hipotecario en México
Fabián Espinoza-Garza1*,
Yobani Martínez-Ramírez2, Alan Ramírez-Noriega2
*Correspondencia:
fabianespinozagarza@uaim.edu.mx/Fecha de recepción: 17 de septiembre de
2025/Fecha de aceptación: 3 de septiembre de 2026/Fecha de publicación: 21 de
septiembre de 2026.
1Universidad Autónoma
Indígena de México, Unidad Mochis, Fuente de Cristal 2334, Fuentes del Bosque,
Los Mochis, Sinaloa, México, C. P. 81229. 2Universidad Autónoma de
Sinaloa, Facultad de Ingeniería Mochis, Los Mochis, Sinaloa, México, C. P.
81210.
Resumen
La estimación de valores de referencia
del financiamiento hipotecario puede aportar información valiosa para
corroborar los resultados de la valuación de propiedades. El objetivo de este
estudio fue estimar el monto promedio del crédito hipotecario en México por
combinación única de variables socioeconómicas, geográficas y temporales, es
decir, valores de referencia agregados y no montos de créditos individuales. Se
emplearon tres modelos de aprendizaje automático (AA): bosques aleatorios
(Random Forest, RF), árboles de decisión (Decision
Tree, DT) y regresión lineal (Linear Regression, LR),
a partir de datos administrativos del Sistema Nacional de Información e
Indicadores de Vivienda (SNIIV) del período 2013 a 2025, que comprende 4 515
891 registros. Se analizó el período 2016 a 2025, dado que la UMA (Unidad de
Medida y Actualización), empleada para clasificar el valor de la vivienda,
opera desde 2016. La depuración comprendió la supresión de valores faltantes,
el filtrado por modalidad del crédito, el truncamiento por percentiles, la
detección de anomalías mediante Isolation Forest y el
filtrado por rangos normativos de UMA, con lo que se obtuvieron 829 542
registros que, agrupados por combinaciones únicas de atributos, produjeron 139
069 observaciones. La estabilidad de los modelos se comprobó mediante
validación cruzada de cinco pliegues y su desempeño se evaluó en un conjunto de
prueba con la raíz del error cuadrático medio (RMSE), el error porcentual
absoluto medio (MAPE) y el coeficiente de determinación (R2). El modelo RF
mostró el mejor rendimiento, con R2 de 0.970, RMSE de 187 250 pesos y MAPE de
11.48 %, con variabilidad mínima entre pliegues. Este estudio establece que el
AA, en especial el RF, puede complementar los métodos tradicionales de
valuación, si bien, su uso pleno exige incluir variables físicas del inmueble e
incorporarse al marco regulatorio vigente.
PALABRAS CLAVE: aprendizaje
automático, bosques aleatorios, SNIIV, estimación, financiamiento hipotecario.
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ABSTRACT
Estimating
mortgage financing reference values can provide valuable information to
corroborate the results obtained in property valuation. The objective of this
study was to estimate the average mortgage loan amount in Mexico for each
unique combination of socioeconomic, geographic, and temporal variables, that
is, aggregated reference values rather than individual loan amounts. Three
machine learning (ML) models were used: random forests (RF), decision trees
(DT), and linear regression (LR), based on administrative data from the
National Housing Information and Indicators System (SNIIV) for the 2013 to 2025
period, comprising 4 515 891 records. The 2016–2025 period was analyzed, since
the UMA (unit of measure and update), used to classify housing value, has been
in operation since 2016. Data refinement included removing missing values,
filtering by loan modality, percentile truncation, anomaly detection using
Isolation Forest and filtering by UMA normative ranges, yielding 829 542
records which, grouped into unique attribute combinations, produced 139 069
observations. Model stability was verified through five-fold crossvalidation, and performance was evaluated on a test
set using the root mean square error (RMSE), the mean absolute percentage error
(MAPE), and the coefficient of determination (R2). The RF model showed the best
performance, with an R2 of 0.970, an RMSE of 187 250 pesos, and a MAPE of 11.48
%, with minimal variability across folds. This study establishes that ML,
especially RF, can complement traditional valuation methods, although its full
implementation requires including physical property variables and its
integration into the current regulatory framework.
KEYWORDS: machine learning, random forest, SNIIV, estimation,
mortgage financing.
INTRODUCCIÓN
El Aprendizaje
Automático (AA) (ML, por sus siglas en inglés: Machine Learning),
es una rama de la inteligencia artificial que desarrolla sistemas que aprenden
y mejoran a partir de la experiencia, sin una programación específica (Jordan y Mitchell, 2015), lo que permite emplear algoritmos
para extraer información de los datos y realizar predicciones basadas en ellos.
Aplicar estas nuevas
herramientas tecnológicas a la valuación inmobiliaria permite aprovechar la
riqueza de datos disponibles (por ejemplo, en el segmento de valor de vivienda
se consideran rangos que incluyen datos como superficie construida, número de recámaras
y calidad constructiva; por otra parte, se considera si es vivienda usada o
nueva y la localización del inmueble), empleando diversas fuentes de
información relevantes, que sería complicado lograr con los métodos
tradicionales (Jafary y col., 2024; Stang y col., 2023). Sin embargo, es
necesario considerar que la eficiencia de los algoritmos de AA depende
precisamente de que la información destacada esté disponible. Al respecto, el
Sistema Nacional de Información e Indicadores de Vivienda (SNIIV) proporciona
una base de datos con registros de financiamientos para la vivienda en México;
información muy útil para su análisis, contando con registros desde 2013
(SNIIV, 2026). Incluye diversos atributos relevantes, así como, el valor final
y clasificaciones de valor expresados en UMAs (Unidad de Medida y
Actualización), referencia económica que se actualiza cada año y se emplea para
sustituir el uso del salario mínimo como base de cálculo desde el año 2016, de
acuerdo con el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI, 2025a). Por lo que su uso, teóricamente,
es viable para entrenar modelos de AA y desarrollar un algoritmo capaz de
estimar el importe de financiamientos que
permitan inferir los precios de referencia del valor de viviendas en
México.
El valor de un bien
inmueble se ve influido por diversos factores, los cuales son considerados en
los métodos tradicionales de cálculo, como la ubicación, metros cuadrados (m2)
de construcción, atributos particulares de la vivienda, oferta y demanda, entre
otros (Jafary y col., 2024; Stang y col., 2023). Actualmente, tecnologías como los modelos de valuación automatizada
(AVM, por sus siglas en inglés: Automated Valuation Models), los modelos hedónicos
de precios y los algoritmos de AA, junto con
los datos históricos disponibles, han mejorado el análisis de datos del
mercado inmobiliario, permitiendo estimaciones más precisas (Verma y col.,
2023). Estas tecnologías ya operan de manera complementaria, y en ciertos
procesos, alterna a las instancias tradicionales de avalúo. En Estados Unidos, los AVM se emplean en el origen y renovación
de créditos hipotecarios (Glumac y Des-Rosiers, 2021;
Kok y col., 2017); en los Países Bajos, la valuación catastral masiva anual es
apoyada con modelos automatizados; también
se usan en el Reino Unido y Corea del Sur (Glumac y Des-Rosiers,
2021; Hong y Kim, 2022). Sin embargo, la existencia de modelos de AA más
avanzados y la mayor disponibilidad de datos, permite desarrollar algoritmos precisos
y eficientes (Kok y col., 2017), pero su adopción requiere un análisis profundo
para lograr una aceptación generalizada, representando así un desafío en la
implementación de nuevas metodologías
aplicables a la valuación inmobiliaria (Glumac y Des-Rosiers,
2021; Valier, 2020).
Un estudio que ha
aprovechado parcialmente los datos administrativos del SNIIV es el realizado
por Barrientos-Matute y Ruvalcaba-Gómez (2023), sin embargo, no emplearon
modelos de AA y se utilizó solo en una zona específica de México.
La valuación se
entiende como un procedimiento de carácter
técnico y metodológico que, mediante un análisis integral de los
aspectos físicos, económicos, sociales,
jurídicos y de mercado, permite estimar el monto, expresado en términos
monetarios, de las variables cuantitativas y cualitativas que inciden en el
valor de un bien, de acuerdo con el Instituto de Administración y Avalúos de
Bienes Nacionales (INDAABIN, 2025). En este sentido, las Normas Internacionales
de Valuación emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Valuación
(IVSC, por sus siglas en inglés: International Valuation
Standards Council) establecen un marco normativo
común que favorece la transparencia,
coherencia y credibilidad en las prácticas de valuación a nivel global (IVSC, 2022). Sin embargo, la valuación
inmobiliaria, basada en métodos normados y ampliamente aceptados, es un
tema de debate tanto en la práctica profesional como en el ámbito académico,
debido a la discrepancia entre los valores estimados en las valuaciones y los
precios reales de las transacciones (Kok y col., 2017).
El modelo de valuación
inmobiliaria en México, aunque reglado y estructurado, muestra limitaciones en
su aplicación y alcance, por lo que existe una necesidad de una mayor
integración con las normas internacionales y un enfoque multidisciplinario
(Salas-Tafoya, 2018). En el contexto mexicano, la regulación de los servicios de valuación recae principalmente
en la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) y el Instituto de Administración y
Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN) (Salas-Tafoya, 2018). Pero, la implementación de otros enfoques, como los
que ofrece el AA a través de modelos como el de bosques aleatorios (RF, por sus
siglas en inglés: Random Forest), árboles de decisión (DT, por sus siglas en
inglés: Decision Tree) y regresión lineal (LR, por sus siglas en inglés: Linear Regression),
podría mejorar la eficiencia, la precisión y la consistencia de los
procesos de valuación.
El
objetivo de este trabajo fue estimar el monto de financiamiento hipotecario
promedio aprobado en México mediante los modelos de AA, RF, DT y LR,
entrenados con datos del SNIIV de 2016 a 2025, que cubren todo el territorio
nacional, además de comparar su capacidad predictiva, con el propósito de
evaluar su posible uso como instrumento de referencia complementario a los
métodos de valuación tradicionales.
MATERIALES Y MÉTODOS
La metodología
utilizada en el presente estudio fue
cuantitativa (Hernández-Sampieri, 2014), enfocada en el desarrollo y
evaluación experimental de un modelo de estimación del monto de financiamiento
para vivienda. El enfoque de la investigación incluye limpieza, procesamiento de datos, ingeniería de características y evaluación de los modelos de AA (Mody y col., 2023).
El procedimiento
metodológico consistió en las siguientes fases: (1) revisión de la literatura
enfocada a modelos de AA aplicados a la valuación inmobiliaria; (2) adquisición
y preprocesamiento de datos: limpieza, tratamiento de valores atípicos y selección
de variables pertinentes; (3) implementación y entrenamiento de modelos de AA;
(4) evaluación comparativa del rendimiento a través de las métricas Coeficiente
de Determinación (R2), Raíz del Error Cuadrático Medio (RMSE, por
sus siglas en inglés: Root Mean Square Error) y Error Porcentual Absoluto Medio
(MAPE, por sus siglas en inglés: Mean Absolute Percentage
Error), empleando una partición de 80/20 para entrenamiento y prueba,
validación cruzada para confirmar estabilidad del modelo y análisis de
importancia de variables del modelo seleccionado. Las cuatro fases estructuran
los apartados siguientes de esta sección, como se indica en los subtítulos
correspondientes.
Fase 1. Revisión de la
literatura
Se partió de la
revisión sistemática de la literatura (RSL) sobre modelos de AA aplicados a la
valuación inmobiliaria publicada por Espinoza-Garza y col. (2024); dicha
revisión se emplea aquí únicamente como antecedente y su protocolo metodológico
completo (bases de datos, cadenas de búsqueda y criterios de inclusión) puede
consultarse en la fuente citada, por lo que no se replica en el presente
artículo. La selección de los modelos de RF y LR
se basó en dicha revisión sistemática, donde reportaron que estos
modelos destacaron en un análisis comparativo entre 15 modelos incluidos en el estudio, que emplearon información
con características similares a la base de datos del SNIIV. Los modelos
de AA que analizan y comparan, se centran en el procesamiento de datos
estructurados, considerando atributos cuantitativos y categóricos de bienes
inmuebles, y no en imágenes u otras fuentes de información, lo que la hace
pertinente para los objetivos planteados.
Fase 2. Adquisición y
preprocesamiento de datos
Fuente de datos
Se consideró la
información pública procedente del SNIIV que cuenta con información del periodo
2013 a 2025, y consiste en un total de 4 515 891 registros de financiamiento
para vivienda en México y 16 variables. El SNIIV es la plataforma oficial de la
Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) que concentra
los registros administrativos de los financiamientos para vivienda otorgados
por los organismos que integran el sistema (SNIIV, 2026). Cada registro
corresponde a un crédito autorizado y describe sus atributos temporales (año y
mes de autorización), geográficos (entidad federativa y municipio),
socioeconómicos del acreditado (sexo, rango de edad y rango de ingresos) y
financieros (organismo, modalidad, destino, tipo, monto y clasificación del
valor de la vivienda expresada en UMA), lo que la convierte en la fuente
pública más completa sobre el financiamiento formal de vivienda en el país.
Variables del modelo
Se inició con 16
variables, considerando variables numéricas: monto de financiamiento aprobado
(monto), número de créditos autorizados (acciones) y año (año); y categóricas,
entre las que destacan la entidad
federativa (clave_entidad),
el municipio (cve_mun, clave_municipio),
nombre de entidad o municipio (entidad/municipio), el organismo y modalidad del
crédito (organismo, modalidad, destino,
tipo), características del beneficiario (sexo, edad_rango, ingresos_rango)
y de la vivienda (vivienda_valor),
así como el mes de autorización (mes). Sin embargo, la base de datos final
utilizada para realizar los entrenamientos de los modelos se constituyó de 7 variables (Tabla 1), resultado
de eliminar 9 de las 16 variables originales: (1) el mes, (2) el nombre de la
entidad federativa, (3) el nombre del municipio, (4) el sexo, (5) el rango de
edad, (6) el organismo financiador, (7) el destino del crédito, (8) el tipo de
financiamiento y (9) el número de acciones. Dichas variables se descartaron en
función de tres criterios: (1) redundancia, cuando la información ya estaba
contenida en otra variable; (2) ausencia de valor predictivo, que no inciden
directamente en el monto del crédito; e (3) irrelevancia para la valuación del
inmueble, excluyendo variables demográficas del acreditado cuya relación con el
valor de la vivienda no es directa.

Adquisición y
depuración de datos
Los datos para el
análisis y modelado se obtuvieron y prepararon, considerando como fuente de
datos los proporcionados por el SNIIV, que incluye instituciones que otorgan
créditos para vivienda, como Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada (BANJERCITO),
Comisión Federal de Electricidad (CFE),
Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI), Fondo Nacional de Habitaciones
Populares (FONHAPO), Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE), HABITAT MEXICO, Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda
para los Trabajadores (INFONAVIT), Instituto de la Vivienda (INVI), Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas
Armadas (ISSFAM), Petróleos Mexicanos (PEMEX) y SHF.
Se incluyeron créditos
autorizados en México de 2013 a 2025, con un promedio de 347 376 registros por
año y un total de 4 515 891 registros disponibles (SNIIV, 2026). Los archivos
anuales de datos abiertos del SNIIV empleados en esta versión se descargaron el
24 de febrero de 2026 y contienen los créditos autorizados hasta el 31 de
diciembre de 2025, último corte anual
disponible; dado que la SEDATU actualiza periódicamente los archivos
publicados, todas las cifras reportadas corresponden
a ese corte y son reproducibles con los scripts del repositorio del
proyecto. El procesamiento de la base de datos se llevó a cabo utilizando el lenguaje de programación Python (versión 3.10),
junto con la biblioteca especializada
Pandas (McKinney, 2010).
Las
variables seleccionadas cubren tres dimensiones clave para la estimación del
monto de financiamiento. La temporal, representada por año, captura la
evolución del mercado inmobiliario en términos de inflación y política
habitacional. La geográfica, mediante las claves de entidad federativa y
municipio, refleja las diferencias territoriales en el valor de la vivienda. Cabe precisar que estas claves no
se emplean como magnitudes numéricas: en los modelos de árboles (DT y RF)
actúan como categorías de partición territorial, ya que cada división sucesiva
del árbol agrupa conjuntos de entidades o municipios sin presuponer un orden ni
una distancia entre las claves. Su función es permitir que el modelo capture
diferencias territoriales en los montos, asociadas, por ejemplo, a los costos
del suelo y de construcción de cada territorio, no establecer una relación
numérica directa con la variable objetivo. Por esta razón, las claves se
incluyen como predictores de partición, pero se excluyen de la interpretación
sustantiva del análisis de correlación, cuyo coeficiente carece de significado
para códigos de identificación sin orden territorial. Por último, la dimensión
socioeconómica, integrada por el rango de ingresos del beneficiario y el valor
de la vivienda, caracteriza el segmento de mercado del inmueble, mientras que
modalidad complementa esta dimensión al determinar las condiciones del
financiamiento otorgado. Las variables de carácter administrativo o asociadas
al perfil demográfico del acreditado se excluyeron por no contribuir
directamente a la estimación del monto del acreditado.
La variable modalidad,
si bien de naturaleza administrativa, se conservó porque contiene el tipo de
operación inmobiliaria (adquisición de vivienda nueva, usada o suelo),
condición que incide directamente en el monto del financiamiento y no está
contenida en otras variables. No obstante, por tratarse de una variable
categórica nominal, reducida a dos categorías tras la depuración (vivienda
nueva y usada), no se incluye en la matriz de correlación, ya que el
coeficiente de rangos carece de sentido para categorías sin un orden
intrínseco; su aporte se evalúa únicamente a través de los modelos, donde actúa
como predictor de partición. Se buscó asegurar la calidad y consistencia de los
datos mediante la identificación y el tratamiento de valores faltantes, así
como el filtrado de valores atípicos. Además, se eliminaron los datos que
tenían atributos con valores faltantes, reduciendo los registros a 3 237 394
observaciones. Posteriormente, se conservaron únicamente los créditos de
vivienda nueva o usada, considerando nuevas las viviendas recién construidas
que nunca habían sido habitadas, y se descartaron los correspondientes a
mejoramientos y otros programas; dicho filtro de modalidad constituyó
la reducción principal de esta etapa, con 622 748 registros eliminados (de 3
237 394 a 2 614 646 registros).
Enseguida, se
eliminaron los valores extremos mediante truncamiento por percentiles,
eliminando el 0.01 % superior e inferior de monto del conjunto ya filtrado, lo que suprimió 11 180 registros
adicionales (de 2 614 646 a 2 603 466 registros). Esta cifra, incluida en los
11 180 registros del truncamiento que se muestran
en la Figura 1, supera el 0.02 % nominal del truncamiento porque el
percentil inferior del monto coincide con 0.00 pesos: al aplicarse la desigualdad estricta, el filtro descarta también los 10
906 registros con monto nulo y 12 con monto negativo, carentes de
sentido económico.

Además, se aplicó el
algoritmo Isolation Forest (contamination
= 0.000 01, n_estimators = 100, random_state
= 42), que identificó y eliminó 27 registros atípicos multivariados (< 0.001
% del conjunto). En conjunto, el filtro de modalidad, el truncamiento por
percentiles y el Isolation Forest eliminaron 633 955
registros (622 748 + 11 180 + 27), resultando un conjunto final depurado de 2
603 439 registros.
Posteriormente,
se excluyeron los registros anteriores a 2016 (años 2013 a 2015), dado que la UMA opera
como unidad de referencia para la clasificación de vivienda únicamente desde
ese año, quedando 2 108 109 registros. A continuación, se aplicó un doble
filtro por rangos normativos de UMA, con un límite inferior y un límite
superior definidos por año y por clase de valor de la vivienda, conforme a los
rangos oficiales de la clasificación por UMA del SNIIV (SNIIV, 2026). El
propósito de este filtro fue conservar únicamente los créditos cuyo monto es consistente
con la clase de valor de vivienda declarada en el propio registro: los montos
inferiores al límite de su clase corresponden, por ejemplo, a cofinanciamientos parciales o errores de captura,
mientras que los superiores resultan incompatibles con la clase declarada. De los 2 108 109 registros del periodo
2016 a 2025, se excluyeron 1 278 567 registros en total (60.6 %), 696 270
registros (33.03 %) por situarse debajo del
límite inferior y 582 297 registros (27.62 %) por superar el límite
superior de su clase y año; conformando el conjunto de análisis con 829 542
registros de alta calidad.
Más adelante, se
agruparon los datos considerando el promedio de las combinaciones posibles de
sus atributos. Se calculó un valor promedio para cada año, usando solo las
observaciones que tenían los mismos valores en los atributos de modalidad,
entidad federativa, municipio, rango de ingresos y valor de la vivienda. En
otras palabras, se calculó el promedio de los cambios para cada grupo de datos
que tenían características similares en esas variables, consolidando en una
sola observación todos los créditos que comparten idéntica combinación de
dichos atributos.
Sobre cada grupo
resultante se aplicó una función de agregación que calcula el monto crediticio
promedio, reduciendo así el conjunto de datos a valores representativos por
segmento, conformándose finalmente una base de datos con 139 069 observaciones agregadas (Figura 1). Cada
combinación agrupó en promedio 5.96 créditos (mediana = 3; rango: 1 a 81); el
34.3 % de las combinaciones quedó integrado por un solo crédito, el 33.0 % de 2
a 5, el 27.0 % de 6 a 20 y el 5.6 % por más de 20 créditos.
Así mismo, se calculó
la matriz de correlación y se visualizó mediante un mapa de calor para identificar la correlación entre variables y
determinar la relación entre la etiqueta y sus atributos. Además, se generó un
diagrama de dispersión geográfico de los registros, utilizando las coordenadas
de cada municipio y diferenciando por segmento de valor de la vivienda, con el
propósito de verificar la cobertura territorial de la base de datos. Ambas
visualizaciones se elaboraron empleando las funciones
que ofrece la biblioteca Matplotlib (Hunter, 2007). Es importante resaltar que,
con el propósito de verificar la distribución geográfica de los registros, se
incorporaron temporalmente las coordenadas
de cada municipio (latitud y longitud) mediante el catálogo geoestadístico
(INEGI, 2025b). Una vez concluida la revisión visual, estas columnas
fueron eliminadas de la base de datos definitiva.
Análisis exploratorio
y correlación de variables
Se realizó un análisis
del coeficiente de correlación de Spearman utilizando la fórmula descrita por
Restrepo y González (2007). Para la interpretación de la fuerza de asociación se siguió a Carranza-Rodríguez y col. (2024), considerando
el valor absoluto del coeficiente: nula (0), pequeña (> 0 y
0.3),
mediana (> 0.3 y
0.5) y
grande (> 0.5 y < 1) y completa (1). El análisis evaluó las relaciones
bilaterales entre el monto de financiamiento aprobado, el año, las claves de
entidad federativa y municipio, la modalidad del crédito, el rango de ingresos
del beneficiario y el valor de la vivienda.
Construcción de la
variable objetivo
Para cada combinación
única de los 6 predictores se calculó el monto promedio aprobado (monto_promedio = media de monto por grupo), que constituye
la variable objetivo del modelo. Este proceso de agregación transforma el
problema de predecir créditos individuales en predecir un valor de referencia
de mercado para cada perfil combinado de condiciones. Para garantizar la reproducibilidad de todos los procesos: partición de
datos, validación cruzada,
entrenamiento de modelos y detección de anomalías, se fijó la semilla aleatoria
en random_state = 42 en todos los pasos.
Fase 3. Implementación
y entrenamiento de los modelos de aprendizaje automático
En la fase de
experimentación, se generaron tres modelos de regresión utilizando los algoritmos de aprendizaje automático detallados
anteriormente (RF, DT y LR).
Modelos de AA
El modelo DT es un
método supervisado no paramétrico utilizado para clasificación y regresión
(Pedregosa y col., 2011). Este método construye el modelo realizando una serie
de particiones binarias sucesivas, denominadas nodos. En su variante de
regresión, que es la empleada en este estudio, la impureza de cada nodo se
midió con la varianza de la variable objetivo dentro del nodo, es decir, con el
error cuadrático medio (MSE, por sus siglas en inglés: Mean Squared
Error) de las observaciones respecto a la media del nodo; en cada nodo se busca
la división que produzca los nodos hijos más
homogéneos posibles, esto es, la que minimice el MSE combinado de los
nodos resultantes. La impureza del nodo t se calculó mediante la fórmula (1) (Breiman y col., 1984; Hastie y col., 2009):

Donde:
MSE (t) =
impureza del nodo t: promedio de los errores
cuadráticos respecto a la media del nodo.
Nt = número
total de observaciones en el nodo t.
Dt =
conjunto de observaciones que integran el nodo t.
yi = valor
observado de la variable objetivo (monto promedio) para la observación i del
nodo t.
= media de la variable objetivo en el nodo t.
En cada nodo, el árbol
elige la variable y el punto de corte que producen la mayor reducción del MSE
ponderado de los nodos hijos respecto al nodo padre; la predicción de cada nodo
terminal es la media de las observaciones que
contiene.
A su vez, RF está
conformado por un conjunto de árboles de decisión (DT); su predicción se obtuvo
promediando los resultados de las predicciones de cada árbol individual del
cual está compuesto. Por otra parte, el modelo LR se deriva de una técnica
estadística utilizada para predecir el resultado de una variable de respuesta,
empleando un número de variables que la
explican conforme a la fórmula (2) (Maulud y Abdulazeez, 2020):
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Donde:
y = la
variable dependiente.
= el intercepto del
modelo.
= el coeficiente de
regresión o pendiente que mide el efecto de x sobre y.
= el término de error
aleatorio que recoge la variabilidad no explicada por el modelo.
La
regresión lineal múltiple se calculó con la fórmula (3) (Maulud y Abdulazeez, 2020):

Donde:
= el vector de
coeficientes estimados del modelo de regresión múltiple.
X = la
matriz de variables explicativa.
= la transpuesta de la matriz X.
y = el
vector de los valores observados de la variable dependiente.
(
-1 = la
matriz inversa del producto
X.
Configuración de hiperparámetros
El modelo RF fue
configurado con los siguientes hiperparámetros: n_estimators = 200, max_depth =
15, min_samples_split = 5, min_samples_leaf
= 2, max_features = ‘sqrt’.
El modelo DT se entrenó sin restricción de profundidad (criterion
= ‘squared_error’). La LR se ajustó por mínimos
cuadrados ordinarios sin regularización. Todos los modelos se inicializaron con
random_state = 42 para reproducibilidad. Los valores
de los hiperparámetros del RF se establecieron de
manera heurística, partiendo de los valores por defecto de la biblioteca y de
configuraciones recomendadas en la literatura, verificando su efecto mediante
ensayos preliminares sobre el conjunto de entrenamiento; no se realizó una
búsqueda sistemática de hiperparámetros (grid search o random search con validación cruzada; Bergstra
y Bengio, 2012), lo que se reconoce como una
oportunidad de mejora.
Implementación
computacional
Tanto el entrenamiento
como la evaluación del modelo se llevó a cabo utilizando las métricas
disponibles en la biblioteca Scikit-Learn, versión
1.4 (Pedregosa y col., 2011). Posteriormente, se realizó la implementación,
creando un entorno con código ejecutable en el lenguaje Python, versión 3.10,
mediante la plataforma Colab (Colaboratory),
la cual permitió escribir y ejecutar código en Python directamente desde el
navegador, sin necesidad de configuraciones adicionales (Google, 2025). De esta
manera, se crearon resultados reproducibles y se generó la documentación de los
procesos realizados. Por último, se guardó el modelo previamente entrenado y
validado mediante las métricas mencionadas, y fue así como se llevaron a cabo
pruebas que permitieron verificar
empíricamente los resultados obtenidos posteriormente.
La experimentación se
realizó en Google Colaboratory (Google, 2025),
empleando un entorno CPU estándar con Python
3.10 y Scikit-Learn 1.4. El tiempo total de
entrenamiento de los tres modelos (RF, DT y LR) sobre el conjunto de
entrenamiento fue de aproximadamente 15 min. El entorno de Colab
fue seleccionado por su accesibilidad, gratuidad y compatibilidad con los
paquetes de cómputo científicos utilizados.
Fase
4. Evaluación comparativa del rendimiento
Diseño experimental:
partición de datos y validación cruzada
Para el diseño
experimental se efectuó la división de los datos. Los registros del conjunto de
datos se dividieron en dos subconjuntos mutuamente excluyentes: 80 % para
entrenamiento y 20 % para prueba, con semilla aleatoria fija para garantizar la
reproducibilidad. La validación cruzada de cinco pliegues (k-fold crossv-alidation, k = 5) se
incluyó en el diseño experimental con un objetivo concreto: probar la
estabilidad del modelo, al comprobar que el rendimiento observado no es
consecuencia de una partición concreta de los datos, sino una propiedad
genérica del algoritmo frente a distintas divisiones del conjunto de
entrenamiento. Con este fin, el conjunto de entrenamiento (80 % de los datos)
se dividió en cinco subconjuntos mutuamente excluyentes y exhaustivos; en cada
iteración, se utilizaron cuatro subconjuntos para entrenar el modelo y el
restante para evaluar su desempeño, rotando sistemáticamente hasta agotar las
cinco combinaciones posibles. Así, el R2 medio entre pliegues se
toma como estimador de la consistencia
interna del modelo. Dicho procedimiento es importante diferenciarlo de
la evaluación final de desempeño predictivo, la cual se hizo únicamente sobre
el conjunto de prueba independiente (20 % reservado desde el principio), que no
participó en ningún proceso de entrenamiento
o ajuste. De esta manera, las métricas constituyen una evaluación fuera
de la muestra, libre de sesgo por sobreajuste.
Métricas de evaluación
del rendimiento
El rendimiento de los
modelos se midió mediante el coeficiente de determinación (R2) que
mide la proporción de la varianza de la variable dependiente explicada por el
modelo, de modo que valores más altos reflejan un mejor ajuste al promedio de
la variable objetivo. Es importante resaltar que el R2 mide la
proporción de varianza explicada y no constituye por sí mismo una medida de
precisión predictiva en valores absolutos; para ese propósito se emplean el
RMSE expresado en las mismas unidades que la variable objetivo y MAPE expresado
en porcentaje. En particular, el RMSE cuantifica la magnitud promedio de los
errores de predicción, penalizando en mayor medida los errores grandes, por lo
tanto, valores más bajos indican mayor precisión del modelo y el MAPE
cuantifica el error relativo promedio entre los valores reales y los estimados,
expresado en términos porcentuales, de manera que, menores valores denotan una
mayor exactitud en las predicciones. Se calculan con las fórmulas (4), (5) y
(6), respectivamente (Gunes, 2023):
R2 se
calcula como se muestra en la fórmula (4):

Donde:
n: número
de observaciones.
: valor real de la
observación i.
: valor predicho por
el modelo para la observación i.
: media aritmética de
todos los valores reales.
2: suma de los errores
cuadrados.
2: suma total de
cuadrados.
El RMSE resultante
siempre es
0 y el
valor más cercano a 0 es el ideal, se calcula mediante la fórmula (5):

Donde:
n: número de observaciones o tamaño de la muestra.
: valor real observado.
: valor predicho por el modelo.
: error de predicción.
MAPE mide el error
promedio de predicción, el resultado se expresa en porcentaje mediante la
multiplicación por 100, y su valor ideal es el más cercano a 0, mediante la
fórmula (6):

Donde:
n: número
de observaciones.
: valor real
observado.
: valor predicho por
el modelo.
: valor absoluto del
error relativo.
Empleando las métricas
antes mencionadas se midió el rendimiento de los modelos y estos se ajustaron
para mejorar los resultados obtenidos, de acuerdo con varios autores como
Deppner y col. (2023), Jung y col. (2022), Matey
y col. (2022), Nazarov y Yarmatov (2023).
Consideraciones éticas
Los datos utilizados
en este estudio son de acceso público y anónimos, publicados por el SNIIV. No
contienen identificadores personales que permitan la individualización de los
acreditados. Así mismo, el código fuente y el flujo de procesamiento están disponibles
públicamente en el repositorio de GitHub:
https://github.com/buhodigital/Estimaci-n-vivienda-modelos-AA
RESULTADOS
Análisis de
correlación
Los resultados
mostraron una correlación positiva grande entre el valor de la vivienda y el
monto del crédito (ρ = 0.94) (Figura 2), magnitud favorecida por el filtro de
rangos normativos de UMA, que acota el monto según la clase de la vivienda, lo
cual indica que, a mayor valor de la vivienda, se otorgan montos de financiamiento
más altos (Carranza-Rodríguez y col., 2024). También se encontraron
correlaciones positivas grandes (Figura 2) entre el rango de ingresos y el
valor de la vivienda y rango de ingresos y el monto (ρ = 0.51 en ambos casos),
lo que sugiere que mayores ingresos del acreditado se asocian con un monto de
crédito más alto, para obtener un valor más
elevado del índice del valor de la vivienda. El año y el monto mostraron
una correlación mediana (ρ = 0. 44), lo que podría asociarse a la tasa de
inflación anual. Además, se reportaron
correlaciones pequeñas entre el año y el valor de la vivienda (ρ =
0.25), lo que es congruente con el desplazamiento gradual de la composición de
los segmentos de vivienda a lo largo del periodo analizado; y entre las claves
de entidad y municipio (ρ = 0.26), asociación esperable por la estructura
jerárquica de las claves geográficas del INEGI, que no se interpreta
sustantivamente. En contraste, la relación
del monto con las claves de entidad y municipio presentaron coeficientes cercanos
a cero (ρ ≈ −0.08 y −0.07), que tampoco se interpretan sustantivamente: al ser
códigos de identificación sin un orden territorial, estas variables participan
en los modelos únicamente como categorías de partición territorial. La variable
modalidad se excluyó de la matriz de correlación por tratarse de una variable
categórica nominal, y se conservó solo como predictor del modelo. Todas las correlaciones de Spearman reportadas en esta sección, fueron estadísticamente significativas (P ≤ 0.001),
lo cual es esperable dado el tamaño de la muestra (n = 829 542 registros).

En la Tabla 2 se
observan las 10 entidades con mayor número de registros de créditos de vivienda
del conjunto depurado. El Estado de México, Nuevo León, Veracruz, Jalisco y
Guanajuato concentraron la mayor cantidad de re-gistros
acumulando en conjunto el 33.7 % del total. La distribución geográfica se
muestra en la Figura 3, sobre los contornos del territorio nacional y de las
entidades federativas. A mayor valor del índice de valor de la vivienda, mayor
tamaño, precio y equipamiento de la vivienda; estas se clasifican del 1 al 6
desde “económica” a “residencial plus” (SNIIV, 2026).


Evaluación y
comparación de modelos
El
modelo RF obtuvo el mejor rendimiento, con un
coeficiente de determinación R2 de 0.982 sobre el conjunto de
entrenamiento (80 %) y R2
de 0.970
sobre el conjunto de prueba independiente (20 %), lo que indica que, a partir
exclusivamente de variables socioeconómicas y geográficas, es posible explicar
el 97.0 % de la variabilidad en los montos promedio de financiamiento hipotecario. Asimismo, RF alcanzó el menor MAPE
(11.48 %) y el menor RMSE (187 250 pesos), superando en ambas métricas a DT y
LR (Tabla 3).

La Figura 4a ilustra
la distribución de registros antes de aplicar los rangos normativos, mostrando
la dispersión de montos fuera de los límites UMA, al contrastarla con la Figura
4b que presenta la distribución resultante tras la delimitación, donde la concentración
de datos dentro de los rangos válidos es notoriamente mayor. Esta comparación
visual complementa los resultados de dispersión del modelo RF presentados en la
Figura 5: la depuración por rangos normativos reduce la dispersión de los
montos, lo que se refleja en una mejor predicción.


En
la Figura 5a se muestra la dispersión entre los valores reales y los predichos
por el modelo RF en el conjunto de entrenamiento, con R2
= 0.982. Se observa una mayor concentración de observaciones en el rango de
valores bajos, segmento donde el modelo tiene mayor precisión, lo cual es
coherente con la distribución asimétrica de
los datos. El comportamiento se mantiene en el conjunto de prueba
mostrado en la Figura 5b, con R2 = 0.970, lo que confirma la
capacidad de generalización del modelo sobre la base depurada mediante los
rangos normativos de UMA.
Finalmente, la
validación cruzada k-fold confirmó la robustez y
estabilidad de los tres modelos desarrollados (Tabla 4). Las desviaciones
estándar del R2 entre pliegues fueron bajas en todos los casos: RF
(σ = 0.000 3), LR (σ = 0.001 1) y DT (σ = 0.001 4). Para el caso particular del
RF, los valores de R2 por pliegue oscilaron en un rango de 0.970 a
0.971, indicando una gran consistencia frente a distintas particiones del
conjunto de datos. De este modo, RF se considera el modelo más equilibrado de
los tres evaluados, al combinar el mayor poder explicativo con la menor
variabilidad entre iteraciones, lo cual refuerza la fiabilidad de sus
estimaciones para su aplicación a la valoración de créditos hipotecarios.

El análisis de
importancia de variables del modelo RF, calculado como la reducción media de
impureza del nodo (t) (MSE) atribuible a cada predictor en el conjunto
de los 200 árboles (Pedregosa y col., 2011), indicó que el valor de la vivienda
concentra el 86.6 % de la importancia total, seguido del año (6.5 %) y del
rango de ingresos del acreditado (4.2 %); la clave de municipio, la modalidad y
la clave de entidad federativa aportaron menos del 1 % cada una (0.9 %, 0.9 % y
0.8 %, respectivamente). Este resultado es congruente con la matriz de
correlación (Figura 2), en la que el valor de la vivienda, el año y el rango de
ingresos presentaron las asociaciones de mayor magnitud con el monto.
DISCUSIÓN
Los resultados
obtenidos demostraron que el algoritmo RF fue consistentemente superior a los
modelos de LR y DT para la estimación del monto de financiamiento de vivienda a
partir de datos del SNIIV seleccionados.
Su
nivel de capacidad explicativa fue alto, con un R2 de
0.970 sobre el conjunto de prueba independiente, que indica que el modelo
explica el 97.0 % de la variabilidad en los montos de financiamiento promedio; y considerando que la base de datos utilizada proviene de registros con codificación categórica ordinal, sin incluir variables físicas continuas
propias del bien inmueble como superficie de construcción, número de
habitaciones, antigüedad, entre otras, que representan los predictores más
frecuentes en otros métodos de valuación como el enfoque comparativo de mercado,
el enfoque de costos y el enfoque de ingresos o capitalización de rentas
(INDAABIN, 2025; IVSC, 2022), así como los modelos hedónicos de precios (Kok y
col., 2017; Valier, 2020).
El desempeño del
modelo RF es coherente con lo reportado por Stang y col. (2023), quienes
indicaron que los modelos de AA, especialmente los de ensamble como RF, gradient boosting y XGBoost, superan sistemáticamente a la regresión lineal
empleada en AVM, sobre todo en situaciones en las que los predictores tienen relaciones no lineales, como las que
se presentan entre la localización, la superficie construida, la antigüedad y
la calidad constructiva del inmueble; y una
gran cantidad de variables por cada registro. Sin embargo, cabe resaltar una importante diferencia metodológica
en los estudios revisados por los autores mencionados, como los de Ho y
col. (2021), Kumkar y col. (2018) y Singh y col.
(2020), en los cuales disponen de variables físicas detalladas
(superficie, número de habitaciones, calidad constructiva) que les permiten
alcanzar MAPE menores al 15 %. Con el filtrado por rangos normativos de UMA, el
MAPE obtenido (11.48 %) resulta comparable al de dichos estudios, aun cuando no
se dispone de variables físicas del inmueble. Esto resalta la relevancia de
enriquecer las bases de datos públicas disponibles
en México con atributos físicos del inmueble.
El MAPE del 11.48 %
necesita una interpretación contextualizada. Este nivel de error porcentual
absoluto sería moderadamente elevado si se aplicara una valuación directa sobre
registros individuales, pero es consistente con la naturaleza del conjunto de
datos, ya que los montos del SNIIV tienen una alta variabilidad intrínseca
entre los municipios y los segmentos de
valor, y el modelo trabaja con promedios agregados por combinación de
atributos. Investigaciones comparables
realizadas en mercados con un nivel de detalle de datos similar
reportaron valores de MAPE dentro de rangos entre el 20 % y 40 % (Matey y col.,
2022), por lo tanto, el resultado del presente estudio se encuentra incluso por
debajo de esos parámetros.
Asimismo, Hong y Kim
(2022) demostraron que la combinación de múltiples AVM mejora la precisión
sobre el uso de un modelo individual. Aunque
en el presente estudio no se combinaron modelos distintos, sino que RF,
DT y LR se entrenaron y evaluaron de forma independiente, dicho hallazgo es
coherente con la ventaja observada del RF,
que constituye en sí mismo un ensamble de árboles de decisión, sobre los
modelos individuales DT y LR. En el contexto de México implica considerar el
marco regulatorio vigente. Como señala Salas-Tafoya (2018), la valuación de
bienes inmuebles de propiedad nacional está regulada por el INDAABIN y la de
bienes de propiedad particular por la SHF, a través de las “Reglas de carácter
general que establecen la metodología para la valuación”. En este sentido, es
necesario analizar la viabilidad de incluir metodologías de AA dentro de los
marcos normativos, no solo como apoyo, sino como herramientas complementarias válidas
para el proceso de valuación. De este modo, se permitiría avanzar hacia un
modelo híbrido, en el que los métodos normados tradicionales convivan con
algoritmos de nueva generación.
Un aspecto adicional
es la estabilidad del modelo, ya que la validación cruzada arrojó un R2
medio de 0.970 +/- 0.000 3 para el modelo RF (Tabla 4), con una diferencia
mínima respecto al R2 del conjunto de prueba independiente (0.970:
Tabla 3). Esta concordancia entre esquemas de
evaluación, junto con la baja dispersión entre pliegues (0.970 a 0.971:
Tabla 4), sugiere que el modelo generaliza
adecuadamente a datos no vistos de la misma distribución y que su
desempeño es estable ante distintas particiones de los datos.
En el modelo RF, el
valor de la vivienda fue el predictor de mayor contribución explicativa (86.6
%), seguido del año (6.5 %) y del rango de ingresos del acreditado (4.2 %).
Dicho comportamiento fue congruente con los
valores obtenidos en las correlaciones de Spearman de estas variables
con el monto (ρ = 0.94, 0.44 y 0.51,
respectivamente). Este resultado concuerda con la teoría económica del
mercado hipotecario: los montos de préstamo reflejan tanto la capacidad de pago
del solicitante como el segmento de mercado al que pertenece la vivienda (Linneman y Wachter, 1989). La importancia del año manifiesta la
actualización de los montos a lo largo del período, asociada a la inflación y a
los cambios en la política crediticia de los organismos (Ling y col., 1998).
El presente estudio
presenta algunas limitaciones que deben considerarse al interpretar los
resultados. La variable objetivo (monto) es el monto de financiamiento aprobado
por las instituciones del sistema SNIIV, no
el valor catastral ni el precio de mercado del inmueble; aunque ambas medidas están correlacionadas, el
monto de financiamiento incorpora efectos de la política crediticia de cada
organismo y los techos de crédito institucionales, lo que introduce ruido en la
estimación del valor puro del inmueble. El modelo no incorpora variables
macroeconómicas (tasas de interés hipotecarias, índices de inflación,
crecimiento del Producto Interno Bruto
estatal) que pueden tener un
impacto en el valor de la vivienda. La cobertura del SNIIV está limitada al
financiamiento formal (INFONAVIT, FOVISSSTE, banca privada y otros organismos
registrados), excluyendo el mercado informal de vivienda que representa una
proporción significativa de las transacciones inmobiliarias en México (Tellman
y col., 2021). El modelo estima el monto promedio por combinación de
predictores y no el monto individual de un crédito; por tanto, no debe
aplicarse directamente a registros individuales. Los numerosos registros de cada municipio y la posible relación entre
el rango de ingresos del beneficiario y el
valor de la vivienda no fueron analizados de manera formal en este estudio.
La dimensión geográfica representada por las claves de entidad y municipio
aporta información complementaria,
identificando las diferencias territoriales en el valor del suelo y los
costos de construcción entre las regiones de México sin embargo, en el modelo
LR las claves de entidad y municipio se incorporan como valores numéricos, lo
que carece de sentido territorial y
contribuye a su menor desempeño; en los modelos de árboles este problema se mitiga porque las divisiones sucesivas tratan
las claves como agrupaciones de territorios.
También debe
considerarse que el doble filtro por rangos normativos de UMA excluyó el 60.6 %
de los registros del periodo 2016 a 2025 (696 270 por el límite inferior y 582
297 por el superior) para asegurar la consistencia entre el monto y la clase de
vivienda declarada; esta depuración acota la varianza de la variable objetivo y
favorece la magnitud de la correlación entre el valor de la vivienda y el
monto, por lo que las métricas reportadas corresponden al universo de créditos
consistentes con la norma y podrían no generalizarse a los registros excluidos.
Los hiperparámetros del modelo RF se fijaron de
manera heurística y no mediante una búsqueda sistemática con validación
cruzada, por lo que no se garantiza que la configuración empleada sea la
óptima. La comparación de modelos se realizó mediante métricas de desempeño
sobre un conjunto de prueba único y validación cruzada de cinco pliegues. No se
realizaron pruebas de significancia estadística formal entre modelos (p. ej.
prueba Friedman o intervalos de confianza bootstrap
del RMSE), lo que constituye una limitación metodológica que trabajos futuros
deberían abordar.
Por otra parte, los
tres factores complementarios que hacen que el RF sea superior al DT y al LR en
este conjunto de datos son los siguientes. En primer lugar, los predictores
combinan variables genuinamente ordinales (rango de ingresos, segmento de valor
de la vivienda) con claves nominales de alta cardinalidad codificadas numéricamente (entidad y municipio); en
conjunto generan interacciones no lineales y agrupamientos territoriales que LR
no puede capturar mediante una función lineal global, mientras que los modelos
de árboles tratan estas claves como categorías de partición. Esta explicación
es consistente con una de las limitaciones
del estudio: el problema central no es la ordinalidad de las variables
en sí, sino la codificación numérica de variables nominales de alta
cardinalidad, cuyo efecto se mitiga en los modelos de árboles. En segundo
lugar, la estrategia de ensamble de RF, que promedia las predicciones de múltiples
árboles entrenados sobre diferentes submuestras, reduce la varianza de las
estimaciones con respecto a un único DT, que tiende más al sobreajuste. En
tercer lugar, la alta dimensionalidad implícita de las variables geográficas
(32 entidades × más de 2 400 municipios) hace que los algoritmos que aprenden
mediante divisiones progresivas de los datos, como RF, sean más adecuados que
métodos globales como LR. Estos factores explican la brecha de R2
entre RF y LR, así como el mejor desempeño en RMSE (Tabla 3).
CONCLUSIONES
En el conjunto de prueba independiente (20 %, fuera de muestra), el modelo RF obtuvo el mejor
desempeño de los tres algoritmos evaluados. También demostró ser estable y
robusto según la validación cruzada de cinco pliegues, con un margen de
diferencia mínimo entre su desempeño en el
entrenamiento (80 %) y el obtenido en el conjunto de prueba
independiente, lo que descarta un sobreajuste significativo. Los resultados
mostraron un ajuste y una precisión alta del modelo RF al estimar el monto de
financiamiento promedio de vivienda, en términos de varianza explicada según R2
y de error absoluto según RMSE y MAPE, a partir de las variables seleccionadas de la base de datos del SNIIV. Sin embargo,
al considerar las variables que pueden ser incluidas en un avalúo, se hace
evidente la importancia de incorporar más factores para que los modelos de AA
capten mejor las características que influyen en el valor de una vivienda,
generando estimaciones más precisas y, por lo tanto, más confiables. Los
modelos de AA y, en particular, el modelo RF, pueden servir como herramientas
de validación rápida para detectar montos atípicos y actuar como referencia de
consulta durante el proceso de un avalúo formal. Por otro lado, al integrar la
dimensión temporal (2016 a 2025) con la clasificación por UMA, el modelo
captura la dinámica de precios ajustada por inflación, lo que constituye una
alternativa de bajo costo computacional para el monitoreo continuo de las tendencias
del mercado hipotecario formal. Cabe aclarar que, en ninguno de estos casos, el
modelo sustituye la valuación presencial ni el dictamen de un valuador
certificado. Los modelos construidos son herramientas con potencial para
complementar los métodos convencionales aplicados a la valuación inmobiliaria, al ser de acceso abierto, reproducibles
y actualizables a partir de los datos anuales del SNIIV. En la medida en que
las relaciones entre las variables del modelo se mantengan, condición que
debería verificarse mediante un reentrenamiento periódico, el sistema tiene
potencial para: a) proporcionar
estimaciones de referencia del financiamiento hipotecario formal a nivel
municipal; (b) apoyar el monitoreo de tendencias del mercado hipotecario
formal; y (c) servir como insumo exploratorio
en el análisis de políticas habitacionales. No obstante, su uso como
instrumento definitivo de valuación requiere
una validación adicional fuera de la muestra
temporal.
Declaración
de conflicto de intereses
Los autores declararon
no tener conflictos de intereses de ningún tipo.
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