https://doi.org/10.29059/cienciauat.v20i2.2070

 

Función del magnesio en la salud mental: revisión de la evidencia sobre la depresión, ansiedad, sueño y cognición

 

The role of magnesium in mental health: A literature review

on depression, anxiety, sleep, and cognition

 

                                                       Magnesio y salud mental       

 

Evelyn Velázquez-Gómez1, Alejandro Pérez-Larios2, Monserrat Macías-Carballo3*

*Correspondencia: monserrat.macias@cualtos.udg.mx/Fecha de recepción: 4 de noviembre de 2025/Fecha de aceptación: 19 de agosto de 2026/Fecha de publicación: 25 de agosto de 2026

1Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de los Altos, Licenciatura en Químico Farmacéutico Biólogo, Tepatitlán de Morelos, Jalisco, México, C. P. 47620. 2Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de los Altos, Departamento de Ingenierías, Laboratorio de Investigación en Nanocatálisis, Tepatitlán de Morelos, Jalisco, México, C. P. 47620. 3Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de los Altos, Departamento de Ciencias de la Salud, Instituto de Investigación en Biociencias, Av. Rafael Casillas Aceves núm. 1200, C. P 47620, Tepatitlán de Morelos, Jalisco, México.

 

Resumen

El magnesio a nivel del sistema nervioso central, desempeña funciones cruciales en la transmisión sináptica y la modulación de neurotransmisores. El objetivo del presente trabajo fue analizar la evidencia científica actual sobre el papel del magnesio en la salud mental y su relación con trastornos y tratamientos de alteraciones mentales. La metodología de la presente revisión narrativa se basó en la búsqueda de información en las bases de datos PubMed y ScienceDirect, abarcando el periodo de febrero de 2015 a agosto de 2025, complementada con un rastreo retrospectivo de referencias usando Google Académico como apoyo. Se seleccionaron e incluyeron 65 artículos (estudios clínicos y revisiones) que evaluaron el impacto del mineral en la depresión, ansiedad, sueño y cognición, como también un documento técnico del Instituto Nacional del Cáncer y otro documento técnico del Instituto Nacional de Salud. La literatura demuestra una asociación entre la deficiencia de magnesio con el desarrollo de depresión, ansiedad, trastornos del sueño y deterioro cognitivo, mientras que su suplementación muestra efectos beneficiosos en la prevención y tratamiento de estas alteraciones. En conjunto, el magnesio representa una estrategia complementaria prometedora en el abordaje de la salud mental, respaldado por su capacidad para modular vías neurobiológicas clave; sin embargo, se requieren dosis estandarizadas para optimizar su uso clínico.

 

PALABRAS CLAVE: magnesio, salud mental, depresión, ansiedad, declive cognitivo.

 

ABSTRACT

Magnesium in the central nervous system, performs crucial functions in synaptic transmission and the modulation of neurotransmitters. The objective of this study was to analyze the current scientific evidence regarding the role of magnesium in brain physiology and its relationship to disorders and treatment of mental disorders. The methodology of this narrative review was based on a search of the PubMed and ScienceDirect databases, covering the period from February 2015 to August 2025, supplemented by a retrospective reference search using Google Scholar. A total of 65 articles (clinical studies and reviews) that evaluated the mineral’s impact on depression, anxiety, sleep, and cognition, as well as a technical report from the National Cancer Institute and another technical report from the National Institutes of Health were selected and included. The literature demonstrates an association between magnesium deficiency and the development of depression, anxiety, sleep disorders, and cognitive impairment, while magnesium supplementation shows beneficial effects in the prevention and treatment of these conditions. Overall, magnesium represents a promising complementary strategy in addressing mental health, supported by its ability to modulate key neurobiological pathways; however, standardized doses are required to optimize its clinical use.

 

KEYWORDS: magnesium, mental health, depression, anxiety, cognitive decline.

 

 

INTRODUCCIÓN

El ion magnesio (Mg2+) es un catión intracelular esencial que, históricamente, ha sido valorado en la práctica clínica por sus amplias aplicaciones terapéuticas, abarcando desde el manejo de trastornos gastrointestinales y cardiovasculares, hasta la prevención de la eclampsia (Bautista-Charry, 2024; Leenders y col., 2021; Noordam y col., 2019; van-Winden y col., 2024). Sin embargo, en las últimas décadas, el enfoque se ha dirigido con particular interés hacia su papel crítico en el sistema nervioso central (SNC). A nivel neurológico, el Mg2+ es un modulador indispensable de la excitabilidad neuronal y la plasticidad sináptica, actuando como antagonista fisiológico de los receptores de N-metil-D-aspartato (NMDA) y como agonista del sistema inhibidor del ácido γ-aminobutírico (GABA) (Wang y col., 2018). Además, desempeña un papel central en la regulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA) y en la modulación de respuestas neuroinflamatorias, mecanismos que lo vinculan estrechamente con la fisiopatología del estrés, la regulación del ciclo sueño-vigilia y el mantenimiento de las funciones cognitivas (Kirkland y col., 2018; Młyniec y col., 2017).

 

En la actualidad, los trastornos neuropsiquiátricos (especialmente la depresión y la ansiedad) representan una creciente carga global de morbilidad, cuya prevalencia se ha visto significativamente exacerbada tras la pandemia de COVID-19 (Santomauro y col., 2021) y ha continuado en aumento en los años posteriores (Zhang y col., 2026). Este escenario ha impulsado la necesidad de identificar estrategias terapéuticas seguras y complementarias a los psicofármacos tradicionales. Paralelamente, se ha documentado que las dietas actuales con frecuencia no cubren los requerimientos diarios de magnesio, exacerbando deficiencias subclínicas que se han correlacionado clínica y epidemiológicamente con un mayor riesgo de deterioro de la salud mental (Fiorentini y col., 2021; Yary y col., 2016). Aunque la literatura respalda el potencial neuroprotector del Mg2+, la evidencia actual está dispersa en estudios con resultados heterogéneos y formulaciones de distinta biodisponibilidad (Pardo y col., 2021; Schuchardt y Hahn, 2017). Dicha fragmentación dificulta un consenso claro sobre sus mecanismos y pautas de uso clínico.

 

El presente trabajo tuvo como objetivo recopilar y analizar la evidencia científica sobre el papel del magnesio en la salud mental, revisando sus diferentes formas de suplementación y su posible aplicación en alteraciones neuropsiquiátricas.

 

METODOLOGÍA

El alcance de esta revisión narrativa de la literatura fue integrar evidencia heterogénea sobre el papel del magnesio en distintos ámbitos de la salud mental.

 

La búsqueda básica se realizó en PubMed y Science Direct entre febrero de 2025 y agosto de 2025, considerando publicaciones correspondientes al periodo 2015 a 2025. Se emplearon términos MeSH y términos libres en inglés, combinados con operadores booleanos (Tabla 1). Los resultados obtenidos en cada base de datos correspondieron al número inicial de registros recuperados. Posteriormente, se realizó una selección mediante revisión de título, resumen y texto completo conforme a los criterios establecidos.

 

 

Los criterios de inclusión fueron: artículos clínicos, preclínicos y observacionales, revisiones narrativas o sistemáticas, así como documentos técnicos oficiales relacionados con fisiología del magnesio, biodisponibilidad, suplementación o su asociación con depresión, ansiedad, sueño y cognición. Se consideraron publicaciones en español o inglés con disponibilidad de texto completo. Se excluyeron estudios enfocados en aplicaciones no relacionadas con salud humana, publicaciones sin acceso al texto completo y documentos en idiomas distintos al español o inglés.

 

Adicionalmente, se realizó una búsqueda retrospectiva de referencias mediante el rastreo de citas de artículos clave, con la finalidad de localizar artículos de investigación y documentos técnicos relacionados con criterios clínicos de hipo- e hipermagnesemia, utilizándose Google Académico como herramienta de apoyo.

 

Durante el proceso de evaluación y aceptación del documento, por recomendación de evaluadores y editores, se incorporaron dos nuevos artículos a la lista de trabajos (Lopresti y Smith, 2026; Zhang y col., 2026) e información actualizada del Instituto Nacional de Salud (NIH, 2026). De las referencias evaluadas durante el proceso de búsqueda, se incluyeron finalmente 65 artículos, un documento técnico del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés: National Cancer Institute) y otro documento técnico del Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en inglés, National Institutes of Health).

 

Bioquímica del magnesio

El Mg2+ es el segundo catión intracelular más abundante en los seres vivos. Forma parte fundamental del metabolismo celular al constituir complejos con nucleótidos fosfato, estabilizando su estructura, involucrándolo así tanto en múltiples reacciones bioquímicas como en procesos metabólicos como la glucólisis, fosforilación oxidativa, transporte de iones transmembranal, transducción de señales y síntesis y polimerización de proteínas y ácido desoxirribonucleico (ADN) (Fiorentini y col., 2021; Kröse y de-Baaij, 2024; Mudryk y col., 2024; van-Laecke, 2024).

 

Existen algunas enzimas que requieren Mg2+ para su funcionamiento, como lo son la ATP sintasa mitocondrial, Na+/K+-ATPasa, adenilato ciclasa, hexoquinasa, creatina quinasa, fosfofructoquinasa, tirosina quinasa, entre muchas otras, de las cuales dependen gran variedad de procesos celulares (Gröber y col., 2015). El Mg2+ también regula la contracción de las células musculares esqueléticas, al actuar como antagonista del calcio, regulando así la contracción del sarcómero (Zocchi y col., 2023). Además, también influye en la función tiroidea al mejorar la captación de yodo y afectar los niveles de hormona estimulante de la tiroides (Moncayo y Moncayo, 2015). Para garantizar todas esas funciones intracelulares sistémicas, y particularmente la alta demanda metabólica del SNC, el organismo mantiene una homeostasis estricta de este mineral, la cual depende directamente de sus mecanismos de absorción, distribución y excreción (Kröse y de-Baaij, 2024).

 

Absorción, distribución y eliminación del magnesio

El contenido corporal total de Mg2+ en un adulto sano oscila entre 20 g y 28 g, distribuyéndose principalmente en los compartimentos óseo (50 % a 60 %) y muscular (34 % a 39 %), mientras que menos del 2 % circula en el espacio extracelular, donde la fracción ionizada (55 % a 70 %) constituye la única forma biológicamente activa (Kröse y de-Baaij, 2024; van-Laecke, 2024). En condiciones basales, el intestino absorbe entre el 30 % y el 50 % del magnesio ingerido (porcentaje que aumenta hasta el 80 % en estados de depleción sistémica) mediante dos mecanismos complementarios: una vía paracelular pasiva, responsable del 90 % de la captación total en el intestino delgado y regulada por las claudinas -2, -7 y -12 (Angelow y col., 2008); y una vía transcelular activa en el ciego y colon, mediada en su polo luminal por el complejo heterotetramérico TRPM6/TRPM7, y en su polo basolateral por la proteína de extrusión CNNM4 (Kröse y de-Baaij, 2024; Schlingmann y col., 2007). Por su parte, la homeostasis a largo plazo está condicionada a la función renal, donde diariamente se filtran 2.4 g de Mg2+ reabsorbiéndose cerca del 95 % a lo largo de la nefrona mediante un gradiente segmentario específico (Kröse y de-Baaij, 2024). Dicha reabsorción se efectúa inicialmente en el túbulo proximal de forma pasiva (20 % a 30 %) a través de las claudinas -2 y -12 (Angelow y col., 2008), seguida por la rama ascendente gruesa del asa de Henle, que media la reabsorción predominante (50 % a 70 %) a través de una vía paracelular mediada por las claudinas -16 y -19, y modulada negativamente por la claudina -14 bajo el control del receptor sensor de calcio (Kröse y de-Baaij, 2024). Finalmente, el túbulo contorneado distal determina la regulación precisa de la reabsorción terminal (5 % a 10 %) mediante el influjo activo de los heterómeros TRPM6/TRPM7 y una salida basolateral coordinada por la proteína reguladora CNNM2 y el intercambiador SLC41A3 (Kröse y de-Baaij, 2024; Schlingmann y col., 2007). La comprensión de esta red regulatoria molecular tiene implicaciones directas en la fisiopatología neuropsiquiátrica, ya que cualquier alteración o polimorfismo en dichos transportadores compromete la concentración sérica del Mg2+, limitando su transporte activo a través de la barrera hematoencefálica (BHE) y favoreciendo la aparición de trastornos neuropsiquiátricos como depresión, ansiedad y deterioro cognitivo (Kirkland y col., 2018).

 

Fuentes de obtención de magnesio

Para interpretar correctamente las diferencias entre fuentes de Mg2+, es necesario distinguir tres conceptos: la bioaccesibilidad, entendida como la fracción de Mg2+ que se libera de la matriz alimentaria o farmacéutica en el tracto gastrointestinal y queda disponible para ser absorbida; la eficiencia de absorción, que representa la proporción de Mg2+ bioaccesible que atraviesa el epitelio intestinal, y que tiende a saturarse con dosis elevadas al depender principalmente de la vía transcelular activa; y la biodisponibilidad, definida como la fracción que finalmente alcanza la circulación sistémica y queda disponible para su utilización o almacenamiento tisular (Schuchardt y Hahn, 2017).

 

Alimentos

El organismo absorbe entre el 30 % y el 40 % del magnesio ingerido de diversas fuentes alimentarias que varían considerablemente en su bioaccesibilidad. Si bien, las verduras de hoja verde (espinaca, acelga, kale) son frecuentemente citadas como fuente de magnesio, su bioaccesibilidad real es limitada debido a la presencia de fitatos y oxalatos, compuestos antinutricionales que forman complejos insolubles con el Mg2+ en el tracto gastrointestinal, reduciendo su biodisponibilidad y posterior absorción (Fiorentini y col., 2021). No obstante, las dietas basadas en plantas tienden a aportar mayor cantidad de magnesio total a través de otras fuentes como legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales, tendencia observada de forma consistente en distintas poblaciones y grupos etarios: en adultos españoles, la ingesta de Mg2+ fue significativamente mayor en veganos y lacto-ovo vegetarianos respecto a omnívoros (García-Maldonado y col., 2024); en una revisión sistemática de alcance global, las ingestas promedio fueron de 503 mg/d en veganos, 373 mg/d en vegetarianos y 302 mg/d en omnívoros (Neufingerl y Eilander, 2022); y en población infantil alemana de 1 a 3 años, esta misma tendencia se mantuvo, con 241 mg/d en niños veganos, 188 mg/d en vegetarianos y 164 mg/d en omnívoros (Weder y col., 2022). Aunque los valores absolutos varían según grupo etario, sexo y contexto geográfico, la mayor ingesta de magnesio en dietas basadas en plantas frente a las omnívoras es un hallazgo robusto. Sin embargo, este elevado aporte bruto no se traduce necesariamente en una mayor bioaccesibilidad, ya que la presencia simultánea de factores antinutricionales puede comprometerla y, con ello, limitar su absorción (Fiorentini y col., 2021).

 

Suplementos

Se ha corroborado que la eficiencia de absorción del Mg2+ es mayor cuando la dosis diaria se distribuye en tomas fraccionadas a lo largo del día, dado que la vía transcelular activa se satura con dosis elevadas, incrementándose la dependencia de la vía paracelular pasiva, menos eficiente (Schuchardt y Hahn, 2017). Este comportamiento varía considerablemente entre formas químicas (Tabla 2), donde las formas orgánicas presentan perfiles de biodisponibilidad sistémica superiores a las inorgánicas. Varios estudios coinciden en que la eficiencia de absorción de Mg2+ disminuye al aumentar su dosis, y su solubilidad varía según la acidez del medio (Pardo y col., 2021).

 

 

Los suplementos de magnesio en formas inorgánicas presentan diferencias notables en su solubilidad y aplicaciones clínicas, mientras que las formas orgánicas de magnesio ofrecen perfiles de efectos secundarios más favorables y biodisponibilidad superior para tejidos específicos (Tabla 2).

 

Trastornos de la concentración de magnesio

Cuando no se alcanzan los valores recomendados de ingesta diaria de magnesio (Tabla 3), o cuando se exceden significativamente, pueden desarrollarse trastornos de déficit o exceso con manifestaciones clínicas variables según su severidad (Tabla 4).

 

 

 

Rol del magnesio en trastornos de salud mental

Los niveles adecuados de Mg2+ cumplen un papel fundamental en el funcionamiento del SNC (Wang y col., 2018), ya que participa en procesos como la transmisión nerviosa, coordinación neuromuscular, protección contra la excitotoxicidad (Kirkland y col., 2018), regulación de la transducción de señales intracelulares, así como también en el metabolismo y división celular (Shindo y col., 2020). Los mecanismos específicos a través de los cuales el Mg2+ ejerce estas funciones, así como las consecuencias de su deficiencia, se detallan en la Tabla 5.

 

 

Depresión

El Mg2+ puede desempeñar un papel clave en la prevención y manejo de la depresión a través de múltiples mecanismos. Participa en la neurotransmisión de serotonina y otras monoaminas y actúa como cofactor en la síntesis de neurotransmisores esenciales, tales como ácido γ-aminobutírico (GABA) y glutamato (Yary y col., 2016).

 

La combinación de niveles bajos de Mg2+ con niveles elevados de calcio y glutamato en el hipocampo puede desencadenar cambios en el funcionamiento de la sinapsis, contribuyendo al desarrollo de trastornos mentales. Además de regular la homeostasis celular, el Mg2+ también regula varias rutas neurobiológicas asociadas a la depresión, como la activación de receptores ácido α-amino-3-hidroxi-5-metilo-4-isoxazolpropiónico (AMPA) y la modulación de la proteína quinasa C (PKC), contribuyendo a una eficiente sinapsis, mejorando la comunicación neuronal y logrando mejorar el estado de ánimo (Górska y col., 2019).

 

De manera complementaria, se ha visto una relación entre el microbioma gastrointestinal y la depresión. Una deficiencia de Mg2+ puede reflejar una alteración en el microbioma, como también afectar los niveles de citoquinas circulantes, aumentando la cantidad de marcadores inflamatorios y desencadenando un daño neuronal, pudiendo contribuir a los síntomas de pacientes con depresión (Aly y Engmann, 2020). Winther y col. (2015) documentaron en ratones con dieta deficiente en magnesio un aumento del comportamiento depresivo, junto con alteraciones en el microbioma intestinal y elevación de marcadores inflamatorios hipocampales, sugiriendo que el eje microbiota-intestino-cerebro puede mediar el efecto del déficit de magnesio sobre la conducta. A nivel clínico, Moabedi y col. (2023) observaron en un metaanálisis de siete ensayos clínicos aleatorizados (n = 325) que la suplementación con magnesio redujo significativamente las puntuaciones de depresión en comparación con placebo (SMD = -0.919; IC 95 %: -1.443 a -0.396; P = 0.001), aunque con una heterogeneidad considerable entre estudios (I2 = 75.6 %). Además, ciertos factores pueden agravar la deficiencia de Mg2+ y potencialmente empeorar la sintomatología depresiva. Por ejemplo, el alcoholismo incrementa la excreción urinaria y disminuye la absorción intestinal de Mg2+ debido al efecto del etanol (Martínez-Cengotitabengoa y González-Pinto, 2017).

 

Los mecanismos neurobiológicos del magnesio han sido evaluados mediante diversas líneas de investigación que abarcan desde estudios preclínicos hasta ensayos clínicos en humanos. La evidencia experimental y observacional (Tabla 6), documenta tanto la asociación entre niveles de Mg2+ y sintomatología depresiva como los efectos de su suplementación en diferentes poblaciones y modelos experimentales. Dicha evidencia respalda el potencial terapéutico del Mg2+, al comprobarse una reducción importante de las puntuaciones de depresión posterior a la suplementación de Mg2+ a la dieta (Hoepner y col., 2021; Moabedi y col., 2023). Sumado a ello, diversos estudios han asociado menores niveles de Mg2+ con mayor sintomatología depresiva, demostrando una proporcionalidad inversa entre ambos factores (Agnihotri y col., 2024; Devarshi y col., 2023; Martínez-Cengotitabengoa y González-Pinto, 2017; Szkup y col., 2017; Tarleton y col., 2019). Asimismo, se ha documentado que el Mg2+ aumenta la eficacia de los fármacos antidepresivos (Ekinci y Sanlier, 2023) ampliando su potencial aplicación no solo como monoterapia sino también como estrategia coadyuvante en el manejo farmacológico de los trastornos depresivos.

 

 

Ansiedad y estrés

El Mg2+ cumple un papel crucial en el sistema psiconeuroendocrino, particularmente en la modulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA), considerado la vía central de respuesta al estrés. A través de su capacidad para bloquear el influjo de calcio en los receptores glutamatérgicos N-metil-D-aspartato (NMDA) y favorecer la neurotransmisión GABAérgica, el Mg2+ regula el equilibrio entre la excitación y la inhibición neuronal, lo que contribuye a reducir la reactividad al estrés y los estados ansiosos (Kirkland y col., 2018; Młyniec y col., 2017). Macías-Carballo y col. (2021) demostraron en ratas que la administración oral crónica de cloruro de magnesio (MgCl2) redujo significativamente el comportamiento ansioso, sin efectos secundarios motores, y que dicho efecto desapareció al suspender la suplementación, lo que apoya una relación directa y reversible entre los niveles cerebrales de magnesio y la respuesta ansiosa. Asimismo, estudios observacionales en humanos han reportado una asociación entre menores niveles o ingesta de magnesio y una mayor presencia de síntomas de ansiedad (McCabe y col., 2017). Estos mecanismos y hallazgos experimentales en animales, han sido respaldados por estudios clínicos y observacionales (Tabla 7) que destacan su efecto ansiolítico. No obstante, algunos estudios clínicos incluidos (Mcbe y col., 2017 y Noah y col., 2022) emplearon formulaciones combinadas con otros compuestos bioactivos, como vitamina B6, rhodiola y L-teanina, por lo que sus efectos no pueden atribuirse exclusivamente al magnesio.

 

 

Regulación del sueño

El Mg2+ participa activamente en la modulación del ciclo sueño-vigilia mediante diversos mecanismos neuroendocrinos y neuroquímicos. Uno de los más relevantes es su intervención en la biosíntesis de melatonina, hormona clave en la regulación del ritmo circadiano, cuya producción se ha observado disminuida en condiciones de deficiencia de Mg2+. A nivel neuroquímico, el Mg2+ actúa sobre el sistema GABAérgico, uniéndose a los receptores GABA y potenciando su efecto inhibitorio, lo que reduce la excitabilidad neuronal y promueve un estado de relajación general. Simultáneamente, inhibe la actividad del receptor NMDA, disminuyendo la concentración intracelular de calcio en las células musculares, lo cual contribuye a la relajación muscular y a facilitar la conciliación del sueño (Wang y col., 2018). Dicho mineral también modula de forma indirecta los niveles de cortisol, ya que su suplementación puede contribuir a la reducción de esta hormona del estrés, lo cual favorece un entorno fisiológico propicio para el inicio y mantenimiento del sueño (Zhang y col., 2022).

 

Un estudio longitudinal con adultos jóvenes, asoció una mayor ingesta dietética de Mg2+ con mayor probabilidad de dormir entre 7 h y 9 h y mejor calidad del sueño, especialmente en individuos sin síntomas depresivos (Tabla 7). Dicha evidencia observacional disponible respalda la posible participación del Mg2+ en la regulación del sueño mediante mecanismos endocrinos y neuroquímicos (Zhang y col., 2022), aunque se requieren estudios adicionales para esclarecer la magnitud y causalidad de estos efectos.

 

Aprendizaje, memoria y función cognitiva

El Mg2+ desempeña un papel esencial en los procesos de aprendizaje, memoria y plasticidad sináptica. Uno de sus mecanismos más relevantes es su función como antagonista fisiológico de los receptores de glutamato tipo NMDA, cuya actividad es fundamental para la potenciación a largo plazo, un proceso clave en la consolidación de la memoria (Wang y col., 2018). El Mg2+ actúa modulando el bloqueo dependiente de voltaje de los receptores NMDA, controlando su apertura y evitando una despolarización excesiva que, en condiciones de deficiencia, puede asociarse con mecanismos implicados en la neurodegeneración (Ðurić y col., 2018; Stachowicz, 2023). Además, este mineral influye en otros componentes de la plasticidad sináptica, como la actividad de la ciclooxigenasa-2 y el papel del ácido araquidónico como mensajero retrógrado, ambos implicados en la modulación de las sinapsis excitatorias (Stachowicz, 2023).

 

Shindo y col. (2020) demostraron en neuronas hipocampales de rata que mantener niveles adecuados de Mg2+ protege contra la excitotoxicidad y favorece la formación sináptica. Zhou y col. (2020) complementaron esta evidencia al mostrar que la administración oral crónica de L-treonato de magnesio (MgT) previno el deterioro de memoria y los síntomas emocionales en ratas con déficit cognitivo inducido por quimioterapia. En humanos, Devarshi y col. (2023) encontraron que un mayor consumo de Mg2+ se asoció con mejor memoria, fluidez verbal y velocidad de procesamiento en adultos mayores. La relevancia de estos mecanismos (Tabla 8) ha sido demostrada en modelos experimentales (Shindo y col., 2020 y Zhou y col., 2020), hallazgos que respaldan el papel del Mg2+ en la función cognitiva y su potencial neuroprotector.

 

 

Limitaciones

Al tratarse de una revisión narrativa, los hallazgos presentados pueden estar sujetos a sesgos de selección e interpretación. Además, la heterogeneidad de los estudios incluidos en cuanto a diseño, población y suplementación con magnesio limita la comparación directa y la generalización de los resultados.

 

CONCLUSIONES

La evidencia revisada muestra que el Mg2+ participa en múltiples procesos neurobiológicos relevantes para la salud mental, incluyendo la modulación de receptores NMDA, la neurotransmisión GABAérgica, la plasticidad sináptica y la regulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal. Estos mecanismos proporcionan una base fisiológica que vincula al magnesio con la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés, el ciclo sueño-vigilia y la función cognitiva. La literatura analizada muestra una asociación consistente entre concentraciones adecuadas de Mg2+ y una menor presencia de síntomas depresivos, siendo este el ámbito que cuenta con evidencia clínica más sólida. Por otra parte, en ansiedad, calidad del sueño y función cognitiva, los hallazgos disponibles sugieren efectos favorables del Mg2+; sin embargo, gran parte de la evidencia procede de estudios experimentales y observacionales, por lo que sus resultados deben interpretarse con cautela. En conjunto, los hallazgos respaldan la relevancia del Mg2+ en el funcionamiento del sistema nervioso central y justifican la realización de estudios clínicos adicionales que permitan definir con mayor precisión las dosis óptimas, las formulaciones más efectivas y las poblaciones que podrían beneficiarse de la suplementación con magnesio en el contexto de la salud mental.

 

Declaración de conflicto de intereses

Los autores declararon no tener conflictos de intereses de ningún tipo.

 

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