https://doi.org/10.29059/cienciauat.v20i2.2076
Pinzamiento
tardío del cordón umbilical y desenlaces clínicos en recién nacidos pretérmino:
ensayo piloto aleatorizado
Delayed umbilical cord
clamping and clinical outcomes in preterm newborns: a randomized pilot trial
Pinzamiento tardío del cordón umbilical
Oscar Manuel Berlanga-Bolado1,
Patricia Rivera-Vázquez2, Mariana Rodríguez-Reyna3, Luis
Fernando Cardenas-Martínez1,3*
*Correspondencia:
luisfernandocardenasmtz@outlook.com/Fecha de recepción: 27 de noviembre de
2025/Fecha de aceptación: 23 de septiembre de 2026/Fecha de publicación: 9 de
octubre de 2026.
1Hospital Regional de Alta
Especialidad de Ciudad Victoria IMSS BIENESTAR, Departamento de Pediatría,
Ciudad Victoria, Tamaulipas, México, C. P. 87087. 2Universidad
Autónoma de Tamaulipas, Facultad de Enfermería, Departamento de Investigación,
Ciudad Victoria, Tamaulipas, México, C.P. 87089. *3Universidad
Autónoma de Tamaulipas, Facultad de Medicina Matamoros, Sendero Nacional km 3,
Matamoros, Tamaulipas, México, C. P. 87300.
Resumen
El
pinzamiento tardío del cordón umbilical ha cobrado relevancia en la atención
neonatal debido a sus posibles beneficios sobre los parámetros hematológicos y
clínicos, que sugieren reducir la mortalidad
y disminuir la necesidad de transfusiones, ventilación mecánica y días
de hospitalización. Sin embargo, la magnitud de estos efectos en recién nacidos
pretérmino continúa en evaluación. El objetivo de este trabajo fue evaluar el
efecto del pinzamiento tardío y temprano del cordón umbilical sobre los principales desenlaces clínicos
en el recién nacido prematuro. Se realizó un ensayo clínico aleatorizado
multicéntrico en el periodo comprendido de febrero a septiembre de 2020. Se evaluaron 117 casos, en los que se comparó el
pinzamiento temprano del cordón umbilical (30 s; n = 61) con el pinzamiento
tardío en recién nacidos pretérmino (60 s; n
= 56). Se analizaron los desenlaces clínicos neonatales, incluyendo mortalidad, necesidad de reanimación cardiopulmonar
y ventilación mecánica, mediante pruebas univariadas y regresión de Poisson multivariada con varianza robusta para ajustar factores
de confusión. En el análisis univariado (RR crudo),
la reanimación cardiopulmonar (P = 0.01) y la necesidad de ventilación mecánica
(P = 0.03) mostraron una reducción estadísticamente significativa en el grupo de pinzado tardío. En la regresión de Poisson multivariado con el ajuste
por variables de confusión, el pinzamiento
temprano demostró asociaciones estadísticamente significativas con una
mayor frecuencia de ventilación mecánica (RRa = 1.22;
P = 0.02), reanimación cardiopulmonar (RRa = 1.30; P
= 0.001) y hemorragia subependimaria intraventricular (HSIV) (RRa = 1.35; P = 0.02). El pinzamiento tardío a los 60 s
ofreció beneficios clínicos significativos en recién nacidos pretérmino al reducir la necesidad de reanimación, ventilación mecánica y HSIV. No obstante, los hallazgos deben
interpretarse con cautela, debido al tamaño
muestral reducido, desequilibrios basales en la edad gestacional y la
falta de cegamiento.
PALABRAS CLAVE: pinzamiento tardío del cordón umbilical, mortalidad
neonatal, ventilación mecánica, reanimación cardiopulmonar, recién nacido
prematuro.
ABSTRACT
Delayed umbilical cord clamping
has gained prominence in neonatal care due to
its potential benefits in hematological and clinical parameters; it suggests reducing mortality and decreasing need
for transfusions, mechanical ventilation, and hospitalization. However,
the magnitude of these effects in preterm infants is stillbeing evaluated. The aim of this study was to
evaluate the effect of delayed and early clamping of the umbilical cord on the
main clinical outcomes in preterm infant. A multicenter randomized clinical
trial was conducted between February and September 2020. A total of 117 cases
were evaluated, comparing early umbilical cord clamping (30 s; n = 61) with
delayed clamping (60 s; n = 56) in preterm infants. Neonatal clinical outcomes,
including mortality, need for cardiopulmonary resuscitation and mechanical
ventilation, were analyzed. employing univariate testing and multivariate
Poisson regression with robust variance to adjust for confounder factors. In
the univariate analysis (crude RR) the
cardiopulmonary resuscitation (P =
0.01) and the need for mechanical ventilation (P = 0.03) showed a statistically significant reduction in the delayed clamping group. However, in the multivariate Poisson
regression with adjustment for confounding variables, early clamping
demonstrated statistically significant associations with a higher frequency of
mechanical ventilation (RRa = 1.22; P = 0.02), cardiopulmonary resuscitation (RRa
= 1.30; P = 0.001), and subependymal
intraventricular hemorrhage (SIH) (RRa = 1.35;
P = 0.02). Delayed clamping at 60 s offered significant clinical benefits in
preterm infants by reducing the need for resuscitation, mechanical ventilation,
and SIH. However, findings must be interpreted with caution due to the reduced
sample size, baseline imbalances in
gestational age and lack of blinding.
KEYWORDS: delayed umbilical cord clamping, neonatal
mortality, mechanical ventilation, cardiopulmonary resuscitation, preterm
infant.
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INTRODUCCIÓN
El cordón umbilical
cumple la función de abastecer oxígeno de reserva para el neonato después del
nacimiento. Esto es de particular importancia para los neonatos pretérmino y
los que han cursado con asfixia o sufrimiento fetal agudo, por lo que el tiempo
que transcurre antes del pinzamiento adquiere gran importancia
(Rangel-Calvillo, 2014). La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere
retrasar el pinzamiento al menos 60 s después del nacimiento o hasta el cese de
las pulsaciones del cordón umbilical (World Health Organization,
2012). En México, la Norma NOM-007-SSA2-2016 (Secretaría de Salud, 2016)
establece que se debe efectuar de 30 s a 60 s tras el nacimiento, incluso en
bebés prematuros.
El esperar al menos 60 s antes de realizar esta
intervención se asocia con modificaciones favorables en los niveles de
hematocrito y de las reservas de hierro en el neonato, una menor necesidad de
transfusiones de hemoderivados, mejor estabilidad hemodinámica,
disminución del riesgo de sepsis, menor
requerimiento de ventilación mecánica, reducción de la estancia hospitalaria y
una disminución de la mortalidad neonatal (Committee
on Obstetric Practice, 2017; López y col., 2024; OMS, 2014; Philip y
Saigal, 2004; World Health Organization, 2012). Sin
embargo, pese a todos estos resultados, en la práctica clínica persisten
controversias respecto al tiempo en que se
debe realizar, por lo que su implementación continúa siendo heterogénea (Armanian y col., 2017; McAdams y Juul, 2016). Esta
variabilidad obedece a diferencias entre
protocolos institucionales, características maternas
y neonatales, así como a la persistencia de preocupaciones relacionadas con posibles efectos adversos (Katheria
y col., 2025). Diversos estudios han evaluado la asociación del pinzamiento
tardío con complicaciones como policitemia e hiperbilirrubinemia, encontrando
que, aunque puede observarse un ligero incremento en la incidencia de estas
condiciones, generalmente no se traduce en un aumento de eventos clínicamente significativos ni en una mayor morbimortalidad neonatal (Armanian
y col., 2017; Carvajal-Encina y col.,
2024; Seidler y col., 2023).
En México, existen
estudios que establecen que su adopción no es uniforme entre las distintas
instituciones de salud, e incluso, existe variabilidad dentro de una misma
institución respecto al momento en que se realiza el pinzamiento, influida por
protocolos locales, disponibilidad de
recursos y criterios clínicos del personal de salud (Weiner y col.,
2016; Jegatheesan y col., 2024). Al respecto,
Rangel-Calvillo (2014) reportó que el tiempo
de pinzamiento varió desde los 3 s hasta los 35 s, en una unidad médica
que, en opinión del autor, se presentaba una alta incidencia de recién nacidos
que cursaban con eventos de síndrome de dificultad respiratoria, asfixia y
otras patologías. En un estudio más reciente, Marín-Montoya y col. (2024)
encontraron que el 13.4 % de los neonatos recibieron un pinzamiento del cordón
antes de los 29 s (por debajo de lo que recomienda la NOM-007-SSA2-2016 (Secretaría de Salud, 2016), 24.7 %
entre los 30 s y los 59 s (acorde con la norma) y 60.4 % entre los 60 s y los
89 s. Solo 1.41 % lo recibió en un tiempo superior a los 90 s. Los pacientes
que recibieron un pinzamiento de 60 s o superior presentaron menos
complicaciones médicas.
En este contexto,
resulta necesario generar evidencia nacional que permita evaluar los efectos
del pinzamiento tardío (60 s) en la población mexicana y contribuir a
fortalecer la estandarización de esta práctica mediante información obtenida en
condiciones reales de atención clínica (Secretaría de Salud, 2016).
El objetivo del
presente trabajo fue evaluar el efecto del pinzamiento tardío del cordón
umbilical en comparación con el pinzamiento temprano, sobre los principales
desenlaces clínicos neonatales en el recién nacido pretérmino.
MATERIALES Y MÉTODOS
Diseño y población de
estudio
Se realizó un ensayo
clínico piloto multicéntrico con aleatorización por bloques de tamaño fijo, sin ocultamiento de la asignación, en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ciudad
Victoria IMSS BIENESTAR y en el Hospital General
"Dr. Norberto Treviño Zapata", ambos ubicados en Ciudad Victoria,
Tamaulipas, México, durante el periodo comprendido entre febrero y septiembre
de 2020. La muestra se determinó por factibilidad y disponibilidad de pacientes
durante el periodo de reclutamiento en ambas instituciones participantes.
Inicialmente se
evaluaron 128 recién nacidos pretérmino, candidatos a participar en el estudio.
Once pacientes fueron excluidos, previo a la aleatorización, debido a
información clínica incompleta, por lo que la muestra final analizada estuvo
conformada por 117 recién nacidos. La Figura 1 muestra el diagrama de flujo del
reclutamiento, aleatorización y seguimiento de
los participantes (Althouse y col., 2021).

Criterios de inclusión
Se incluyeron recién
nacidos con edad gestacional menor de 37 semanas, determinada mediante fecha de
última menstruación confiable, y corroborada usando los métodos de Capurro o
Ballard. Asimismo, se obtuvo el consentimiento
informado por escrito de la madre, padre o tutor legal previo a la
inclusión en el estudio. Se excluyeron recién nacidos con edad gestacional
igual o mayor de 37 semanas, presencia de malformaciones congénitas
diagnosticadas durante el periodo prenatal o al nacimiento, producto de embarazos
múltiples, antecedente de consumo materno de drogas durante la gestación,
eclampsia grave, coagulopatías maternas, hemocromatosis, cirrosis hepática,
enfermedad de Wilson o antecedentes de transfusiones sanguíneas realizadas a la
madre.
Procedimiento y
recolección de datos
Previo
al nacimiento, el médico pediatra o neonatólogo informó a la gestante sobre los
objetivos, procedimientos, riesgos y beneficios del estudio. Posteriormente se
proporcionó una hoja informativa aprobada por el Comité de Ética, y una vez
resueltas las dudas correspondientes, se obtuvo el consentimiento informado por
escrito de la madre, padre o tutor legal.
Para la recolección de la información se diseñó un formato estandarizado
que incluyó las variables demográficas y clínicas de interés: sexo, edad
gestacional, peso al nacimiento, vía de nacimiento, puntuación de Apgar al
primer minuto y quinto minuto, necesidad de reanimación cardiopulmonar,
ventilación mecánica, sepsis neonatal,
enterocolitis necrosante, hemorragia subependimaria intraventricular (HSIV), mortalidad
neonatal y días de estancia hospitalaria.
Evaluación
de los desenlaces clínicos
Hemorragia
intraventricular
La hemorragia
intraventricular se evaluó mediante ultrasonografía transfontanelar, realizada
a las 72 horas de vida. Se consideró la presencia de hemorragia de la matriz
germinal, hemorragia subependimaria y hemorragia con extensión al sistema
ventricular. Para uniformar la terminología, se empleó el término hemorragia
intraventricular subependimaria (HSIV) como denominación general del desenlace.
La clasificación de la gravedad se estableció de acuerdo con los grados de
Papile (I-IV), según los hallazgos
ultrasonográficos registrados (Guillot y col., 2020).
Sepsis neonatal
La sepsis neonatal se
definió mediante criterios clínicos y de laboratorio compatibles con infección
sistémica durante el periodo neonatal. Su identificación se realizó a partir de
los signos y síntomas registrados en el expediente clínico, complementados con
los resultados de laboratorio disponibles y la valoración médica. Se consideró
sepsis clínica cuando existieron hallazgos clínicos y de laboratorio
compatibles, independientemente de la confirmación microbiológica (Hayes y
col., 2023).
Enterocolitis
necrosante
La enterocolitis
necrosante (ECN) se identificó mediante los criterios diagnósticos registrados
en el expediente clínico y se clasificó de acuerdo con los estadios de Bell
modificados (I, II y III), considerando los hallazgos clínicos, radiológicos y,
cuando correspondió, quirúrgicos documentados durante la hospitalización (Hu y col., 2024).
Mortalidad neonatal
La mortalidad se
definió como el fallecimiento del recién
nacido durante la hospitalización. Se registró la presencia o ausencia
de este desenlace desde el nacimiento hasta el egreso hospitalario,
independientemente de la causa del fallecimiento (Jiang
y col., 2020).
Asignación de los
grupos de estudio
El
tiempo para realizar el pinzamiento fue controlado por el pediatra o neonatólogo, en conjunto
con la licenciada en enfermería circulante de quirófano, quien llevaba el
control del tiempo y proporcionaba la indicación correspondiente para realizar el pinzamiento. En cada quirófano de
los hospitales participantes se contó con un reloj de pared, utilizado como
referencia para el control del tiempo.
La asignación de los
participantes a los grupos de estudio se llevó a cabo mediante aleatorización
simple por sorteo con tómbola, preparada previamente con papeletas idénticas en
tamaño, color y textura, dobladas de manera uniforme e introducidas en un recipiente
opaco, en igual proporción para cada grupo de intervención. Antes de cada
asignación, las 20 papeletas (10 correspondientes a “pinzamiento temprano”: 30
s; y 10 a “pinzamiento tardío”: 60 s) se mezclaban cuidadosamente dentro de la
urna, por la licenciada en enfermería circulante, para impedir anticipar el
grupo correspondiente. Al terminar de asignarse las 20 papeletas, se elaboraban
otras 20, y así sucesivamente durante el periodo de estudio, hasta completar
128 participantes (la última urna tenía 28 papeletas, 14 = 30 s vs 14 = 60 s),
sin embargo se excluyeron 11 por no contar con la
información clínica completa. Cada participante tenía la misma probabilidad de ser asignado a cualquiera de los dos grupos. La
asignación fue realizada por el investigador principal inmediatamente antes del
nacimiento, extrayendo una única papeleta al azar.
En caso de que el
tiempo de pinzamiento establecido no se cumpliera, el recién nacido no sería
enrolado en el estudio. Sin embargo, durante el periodo de estudio no se
presentó ningún caso en el que no se cumpliera el tiempo de pinzamiento
asignado.
Los participantes
fueron distribuidos en dos grupos de intervención:
• Grupo
de pinzamiento temprano: pinzamiento del cordón umbilical realizado a los 30 s posteriores al nacimiento.
• Grupo
de pinzamiento tardío: pinzamiento del cordón
umbilical realizado exactamente a los 60 s posteriores al nacimiento.
Durante el
procedimiento, el recién nacido se mantuvo por debajo del introito vaginal
durante los partos vaginales y sobre las piernas maternas durante los nacimientos por cesárea, con el propósito de favorecer la transfusión placentaria.
El estudio se realizó
sin cegamiento. La atención neonatal fue proporcionada por el pediatra o
neonatólogo adscrito de guardia en cada institución participante. Las
decisiones relacionadas con el inicio de la reanimación neonatal y el soporte
respiratorio se realizaron de acuerdo con las recomendaciones vigentes del
Programa de Reanimación Neonatal (RENEO), 9.ª edición, siguiendo un algoritmo
estandarizado para la evaluación y atención del recién nacido. Para efectos del
presente estudio, se consideró que un recién nacido requirió reanimación
cardiopulmonar cuando, tras las maniobras iniciales y la ventilación con
presión positiva intermitente (PPI), fue necesario iniciar compresiones
torácicas y/o administrar oxígeno a flujo libre, PPI con bolsa y mascarilla,
PPI con tubo endotraqueal (TE) y medicamentos conforme al algoritmo del RENEO.
Asimismo, se definió como requerimiento de ventilación mecánica el inicio de
soporte ventilatorio invasivo mediante intubación endotraqueal y conexión a
ventilación mecánica, de acuerdo con el juicio clínico del pediatra o
neonatólogo tratante y los criterios institucionales que estaban vigentes y así
permanecen (Weiner y col., 2016). El registro de los datos clínicos y la
evaluación de los desenlaces fueron realizados por el investigador principal.
Los datos se
analizaron usando el programa estadístico
para las Ciencias Sociales (SPSS, por
sus siglas en inglés: Statistical Package for the Social Sciences), versión 21.0 (IBM Corp.). Las variables
categóricas se describieron mediante
frecuencias absolutas y porcentajes. Las variables cuantitativas se
describieron mediante medias y desviaciones estándar, o medianas y
rangos intercuartílicos (RIC), según su distribución. La normalidad de los
datos proveniente de variables numéricas se evaluó con la prueba de
Kolmogórov-Smirnov y la homogeneidad de varianzas con la prueba de Levene. Se
consideró estadísticamente significativo un valor de P
0.05.
Para la comparación de
las variables cuantitativas entre los grupos de estudio se utilizó la prueba U de Mann-Whitney (Daniel y col., 2005).
Las variables
categóricas se compararon mediante la prueba de chi cuadrado (X2)
y se utilizó la prueba exacta de Fisher en su lugar cuando alguna casilla de la
tabla de contingencia presentó una
frecuencia esperada menor a 5. La asociación entre el tipo de
pinzamiento del cordón umbilical y los desenlaces clínicos neonatales se
calcularon mediante riesgos relativos (RR) con sus respectivos intervalos de
confianza al 95 % (IC 95 %).
Adicionalmente, se
realizó un análisis de regresión de Poisson multivariable (Zou, 2004), con
varianza robusta, para estimar la razón de riesgos ajustada (RRa) e IC 95 % para los desenlaces clínicos de interés. Se
incluyeron como covariables la reanimación cardiopulmonar, la ventilación
mecánica, la HSIV, la sepsis neonatal
y la enterocolitis necrosante, seleccionadas por su relevancia clínica y/o por
su asociación en el análisis bivariado. Antes de estimar el modelo se evaluó la
colinealidad entre las covariables
incluidas; adicionalmente, se examinó la presencia de interacciones relevantes mediante la incorporación de los términos
de interacción correspondientes al modelo.
Consideraciones éticas
El presente protocolo
de investigación fue sometido y aprobado por
el Comité de Ética e Investigación del Hospital Regional de Alta Especialidad
de Ciudad Victoria IMSS BIENESTAR (registro 001). La realización del
estudio en el Hospital General "Dr. Norberto Treviño Zapata" contó
con la autorización de las autoridades institucionales correspondientes.
El estudio se llevó a
cabo de conformidad con los principios éticos establecidos en la Declaración de
Helsinki y con lo dispuesto en el Reglamento de la Ley General de Salud en
Materia de Investigación para la Salud. De acuerdo con el Título Segundo, Capítulo
I, Artículo 17, Fracción II, la investigación se clasificó como de riesgo
mínimo, debido a que el procedimiento evaluado forma parte de la práctica
clínica habitual y no implicó intervenciones adicionales que incrementaran
significativamente el riesgo para los participantes (Secretaría de Salud,
1987).
RESULTADOS
Los
117 recién nacidos pretérmino participantes asignados aleatoriamente a los dos grupos
quedaron distribuidos de la siguiente forma: pinzamiento temprano del cordón
umbilical (30 s: 52.1 %) y pinzamiento tardío
(60 s: 47.9 %) (Figura 1 y Tabla 1).

La edad gestacional
promedio fue de 33.58 semanas ± 2.58 semanas y el peso al nacimiento de 1
786.15 g ± 550.73 g, mientras que la talla promedio fue de 34.98 cm ± 4.76 cm.
El 51.3 % de los recién nacidos correspondió
al sexo femenino y el 48.7 % al masculino. La vía de nacimiento
de la mayoría fue por cesárea (85.5 %).
En el análisis de las
características clínicas iniciales y del evento obstétrico (Tabla 2), se
observó una mayor proporción de recién nacidos de sexo masculino en el grupo de
pinzamiento temprano (62.2 %), mientras que el sexo femenino predominó en el grupo
de pinzamiento tardío (66.0 %). En ambas poblaciones, la mayoría de los
nacimientos ocurrieron por vía cesárea (93.4 % en pinzamiento temprano vs 76.8
% en pinzamiento tardío). Respecto a la puntuación de Apgar, no se
identificaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos para
un Apgar < 4 al min 1, ni para un Apgar < 7 a los 5 min. En relación con
las maniobras al nacer, la necesidad de
reanimación cardiopulmonar fue significativamente menor en el grupo de
pinzamiento tardío en comparación con el grupo de pinzamiento temprano (19.6 %
vs 42.6 %; RR = 0.43; IC 95 %: 0.14 a
0.76; P = 0.01). Al evaluar las
intervenciones de reanimación específicas, el requerimiento de PPI
combinada con TE se presentó en el 19.7 % del grupo
de pinzamiento temprano frente al 5.4 % de los recién nacidos con
pinzamiento tardío. Finalmente, la
mortalidad neonatal (11.5 % en pinzamiento temprano vs 10.7 % en el grupo de pinzamiento tardío) no demostró una
asociación estadísticamente significativa entre el tipo de pinzamiento y
el riesgo de defunción (RR = 0.93; IC 95 %: 0.29 a 2.94; P = 0.89).

En la evaluación de
las características basales de la población estudiada (Tabla 3), no se
observaron diferencias estadísticamente significativas entre el grupo de
pinzamiento temprano y el grupo de pinzamiento tardío, respecto a la
distribución de las subcategorías peso al nacer. Sin embargo, en la edad
gestacional se identificó una mayor proporción de recién nacidos de 33 a 36 semanas
en el grupo de pinzamiento tardío (85.71 % vs 67.21 %; 1.03 a 1.56; P =
0.02). Las demás subcategorías de edad gestacional mostraron una distribución homogénea entre ambos grupos de estudio.

Al comparar los
desenlaces clínicos neonatales entre las dos poblaciones de estudio (Tabla 4),
se observó una reducción estadísticamente significativa en la necesidad de
soporte ventilatorio en el grupo de pinzamiento
tardío en comparación con el grupo de pinzamiento temprano (33.92 % vs
54.09 %; RR = 0.63; IC 95 %: 0.41 a 0.97; P = 0.03).

Respecto al resto de
los desenlaces evaluados, las tasas de
sepsis, HSIV y enterocolitis necrosante fueron menores en el grupo de pinzamiento
tardío, aunque estas diferencias no alcanzaron significancia estadística.
Asimismo, el análisis por subfases de soporte
ventilatorio (casco cefálico, ventilación mecánica invasiva y Presión Positiva
Continua en la Vía Aérea/Continuous
Positive Airway Pressure,
CPAP) no mostró diferencias estadísticamente significativas entre los
grupos. En relación con la duración de la estancia hospitalaria, los pacientes
con pinzamiento temprano presentaron mayor estancia hospitalaria que los
pacientes con pinzamiento tardío (26.21 d, DE = 23.69 vs 19.46, DE = 23.24; P =
0.12).
En el análisis
mediante regresión de Poisson (Tabla 5), se identificó una asociación
estadísticamente significativa en la reducción del riesgo para reanimación cardiopulmonar (RRa=
1.30; IC 95 %: 1.08 a 1.56; P = 0.001), ventilación mecánica (RRa = 1.22; IC 95 %: 1.02 a 1.46; P = 0.02) y HSIV para el
grupo de pinzamiento tardío (RRa = 1.35; IC 95 %:
1.04 a 1.76; P = 0.02). Por el contrario, los desenlaces de sepsis,
enterocolitis necrosante y defunción no
mostraron diferencias estadísticamente significativas.

DISCUSIÓN
En el presente
estudio, al analizar las características basales y desenlaces clínicos
inmediatos (Tabla 2), la presencia de diferencias significativas por efecto del
tiempo transcurrido para realizar el pinzamiento, relacionadas con el sexo y
con la vía de nacimiento, no fueron consistentes con estudios previos que han señalado que los beneficios potenciales del pinzamiento tardío son relativamente
independientes de estas características
perinatales (Arora y col., 2025; Jobe y col., 2001; Lodha y col., 2019;
Raina y col., 2023). No se encontraron diferencias significativas entre la puntuación
Apgar y la mortalidad después del ajuste por posibles factores de confusión.
Este resultado coincide con algunos estudios
individuales que no han demostrado un beneficio significativo del
pinzamiento tardío sobre la supervivencia neonatal (Cavallin y col., 2019;
Duley y col., 2018; Hemmati y col., 2022). En contraste (Fogarty y col., 2018),
en un metaanálisis de 18 ensayos clínicos aleatorizados, reportaron una reducción significativa de la mortalidad
en recién nacidos pretérmino sometidos a pinzamiento tardío del cordón
umbilical. Dichas discrepancias probablemente reflejan diferencias en el tamaño
muestral, la frecuencia de los eventos y las características de las poblaciones
estudiadas. Sin embargo, la necesidad de reanimación cardiopulmonar presentó
una mayor tasa de incidencia (P = 0.01) en el pinzamiento temprano. Este
hallazgo es congruente con la evidencia que indica que el pinzamiento tardío
favorece una transición cardiorrespiratoria más estable mediante una mayor
transfusión placentaria, mejorando el volumen circulante y el establecimiento
progresivo de la circulación pulmonar en el recién nacido pretérmino (Fogarty y col., 2018; Koo y col., 2023; Peterson y col., 2024; Rabe
y col., 2019; Tarnow-Mordi y col., 2017). La mayor incidencia de partos
por cesárea (Tabla 2) y el desequilibrio basal en la distribución de la edad
gestacional, con una mayor proporción de
recién nacidos de 33 semanas a 36 semanas en el grupo de pinzamiento
tardío (Tabla 3), pudieron actuar como
factores de confusión. En especial porque la edad gestacional constituye
uno de los principales determinantes pronósticos de la morbimortalidad
neonatal.
El análisis de los
desenlaces clínicos neonatales con base en su riesgo relativo (Tabla 4), no
mostró diferencia significativa entre ambos grupos para la incidencia de sepsis
neonatal, HSIV y enterocolitis necrosante.
Aunque para la HSIV se observó una estimación del efecto compatible con
un posible beneficio del pinzamiento tardío,
los intervalos de confianza fueron amplios, reflejando una considerable
imprecisión en la estimación, probablemente relacionada con el reducido número
de eventos. Estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que el estudio
podría no haber tenido suficiente potencia
estadística para detectar diferencias en desenlaces de baja frecuencia (Fogarty y col., 2018). Aunque la evaluación de policitemia e hiperbilirrubinemia no
formaron parte de los objetivos principales del estudio, no se registraron
eventos clínicos graves atribuibles a estas condiciones ni fue necesaria la
realización de exanguinotransfusión.
En contraste, sí se
observó un efecto significativo (P = 0.03) asociado con menor necesidad de
soporte respiratorio en el pinzamiento tardío, específicamente para casos en
que fue necesaria la ventilación mecánica invasiva (P = 0.004). Estos
resultados concuerdan con los estudios que respaldan que el mantenimiento
transitorio de la circulación placentaria favorece una transición hemodinámica
más estable y puede disminuir la necesidad de soporte respiratorio en
poblaciones de recién nacidos pretérmino (Li y col., 2021; Liu y col., 2017; Polglase y col., 2015; Seidler y col., 2023). Así como en
aquellos estudios que indican que, las complicaciones son menos frecuentes y, cuando ocurren, generalmente
presentan un curso clínico favorable relacionadas cuando se recurre el aumento
del volumen sanguíneo neonatal (Fogarty y col., 2018; Shao y col., 2021; Tewari
y col., 2022).
El análisis
multivariado realizado considerando la
existencia de las variables confusoras (Tabla 5) arrojó significancia en
las RRa, indicando
mayor riesgo por efecto de un pinzamiento temprano para reanimación
cardiopulmonar (RCP), ventilación mecánica (VM) y HSIV. Estos resultados, en especial para la HSIV sugieren la afectación
de los resultados por el desequilibrio basal de las características clínicas y
perinatales entre los grupos, particularmente la edad gestacional.
Es importante
considerar que el estudio se desarrolló durante el año 2020, en el contexto de
la pandemia por COVID-19, situación que pudo modificar la organización de los
servicios de salud, los protocolos de atención obstétrica y neonatal, así como la disponibilidad de recursos humanos y materiales. Durante este
periodo, se realizó tamizaje sistemático para
infección por SARS-CoV-2 mediante reacción en cadena de la polimerasa
con transcriptasa inversa (RT-PCR) a todas las pacientes embarazadas que ingresaron a las instituciones participantes
para la resolución del embarazo; aunque ninguna de las pacientes incluidas
presentó resultado positivo al momento de su ingreso. Sin embargo, la elevada
proporción de nacimientos por cesárea probablemente refleja el carácter de las
instituciones participantes como centros de referencia para embarazos de alto
riesgo, lo que podría limitar la generalización de los resultados a poblaciones con menor complejidad obstétrica. Asimismo,
las modificaciones en los procesos de atención implementadas durante la
pandemia pudieron influir en algunas prácticas obstétricas y neonatales, por lo
que los resultados deben interpretarse dentro
del contexto asistencial en el que se desarrolló el estudio.
Entre las principales
limitaciones del estudio destacan el tamaño muestral relativamente reducido y
la baja frecuencia de algunos desenlaces, lo que pudo limitar la potencia
estadística para detectar diferencias clínicamente relevantes y generar
estimaciones imprecisas. Además, no se realizó una estimación a priori del
tamaño de muestra, por lo que el estudio no fue diseñado con una potencia
estadística específica para detectar diferencias en los desenlaces secundarios. Asimismo, la recolección
de los datos y la evaluación de los desenlaces fueron realizados por el
investigador principal, quien conocía la asignación de los participantes, lo
que representa una posible fuente de sesgo de detección, particularmente para
desenlaces que implican cierto grado de juicio clínico, como la necesidad de
reanimación cardiopulmonar. Finalmente, el carácter abierto del estudio impidió
el cegamiento del investigador y de los participantes. A pesar del ajuste por
las principales variables clínicas y perinatales, los resultados deben
interpretarse con cautela debido a la posibilidad de confusión residual y a la
limitada precisión de las estimaciones.
CONCLUSIONES
En recién nacidos
pretérmino, el pinzamiento tardío del cordón umbilical se asoció con menor
frecuencia de hemorragia subependimaria intraventricular, reanimación
cardiopulmonar y ventilación mecánica tras el ajuste por edad gestacional, peso
al nacimiento, sexo y vía de nacimiento. No se observaron diferencias
significativas en sepsis neonatal, enterocolitis necrosante, mortalidad, ni
estancia hospitalaria. Estos hallazgos deben interpretarse con cautela debido
al tamaño muestral, la baja frecuencia de algunos desenlaces y la posibilidad
de confusión residual. Se requieren ensayos clínicos con mayor tamaño muestral
para confirmar estas asociaciones y obtener estimaciones más precisas del
efecto del pinzamiento tardío sobre los desenlaces neonatales.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declararon
no tener conflictos de intereses de ningún tipo.
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