https://doi.org/10.29059/cienciauat.v21i1.2101
Tres procedimientos de baremación para la escala de actitud
hacia la exclusividad marital en mexicanos adultos
casados de Monterrey
Norms
for the attitude toward marital exclusivity scale using three procedures in
married individuals in Monterrey, Mexico
Baremación de la ATMES
José Moral-de-la-Rubia
*Correspondencia: jose.morald@uanl.edu.mx/Fecha de recepción: 19 de marzo de 2026/Fecha de aceptación: 21 de octubre de 2026/Fecha de publicación: 30 de octubre de 2026.
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Psicología, Subdirección de Investigación, Dr. Carlos Canseco 110, Mitras Centro, Monterrey, Nuevo León, México, C. P. 64460.
Resumen
En 1987, Weis y Fenton
desarrollaron la Escala de Actitud hacia la
Exclusividad Marital (ATMES). En 2020, Moral validó esta escala en una
muestra de parejas casadas residentes en Monterrey. La distribución de sus
puntuaciones se desvió de la normalidad, presentando asimetría positiva y
ligera leptocurtosis, por lo que se hizo una
baremación de la escala mediante puntuaciones decilares.
El objetivo del presente trabajo fue desarrollar baremos de la ATMES para medir
el posible efecto de la deseabilidad social sobre las puntuaciones, a través de
decatipos y las diez puntuaciones de la proporción
áurea en estadística (GRiSTEN), implementado en un
script en R, obteniendo normas diferenciadas por sexo; así como comparar los
tres sistemas de baremación, el método decilar
empleado previamente y los dos procedimientos mencionados. Se realizó un
estudio no experimental de corte transversal. Se administró un cuestionario
compuesto por ocho escalas, incluida la ATMES, a una muestra de 727 personas
mexicanas casadas (52.8 % mujeres y 47.2 % hombres), seleccionadas mediante
muestreo de rutas aleatorias en un estudio previo (2015). Dado que se
observaron diferencias de tendencia central entre mujeres y hombres, los
baremos se desarrollaron de forma independiente para cada sexo. La asociación
entre la actitud hacia la infidelidad y la deseabilidad social fue pequeña y
similar en ambos sexos, por lo que no fue necesario ajustar la baremación. Los
tres sistemas de baremación mostraron una correspondencia ordinal muy alta y
produjeron clasificaciones similares de los participantes. Las puntuaciones GRiSTEN constituyeron una alternativa adecuada para la
baremación de distribuciones marcadamente asimétricas, al preservar
prácticamente la ordenación de los participantes y proporcionar una
transformación más acorde con la distribución empírica de los datos.
PALABRAS CLAVE: baremación, actitud,
infidelidad marital, sexo, deseabilidad social.
ABSTRACT
In
1987, Weis and Fenton developed the Attitude Toward Marital Exclusivity Scale
(ATMES). In 2020, Moral validated this scale in a sample of married couples
residing in Monterrey, Mexico. The distribution of ATMES scores deviated from
normality, exhibiting positive skewness and slight leptokurtosis; therefore,
the scale was normed using deciles. The aim of the present study was to develop
additional ATMES norming procedures to assess the potential effect of social
desirability on scale scores: sten scores and the ten
Golden-Ratio Statistical Transformation Scores (GRiSTEN),
implemented using an R script. The study also sought to develop sex-specific
norms and compare the three norming procedures: the previously employed decile
method and the two procedures proposed in the present study. A non-experimental
cross-sectional study was conducted. A questionnaire comprising eight scales,
including the ATMES, was administered to a sample of 727 married Mexican adults
(52.8 % women and 47.2 % men) selected through randomroute
sampling in a previous study conducted in 2015. Because differences in central
tendency were observed between women and men, separate norms were developed for
each sex. The association between attitudes toward infidelity and social
desirability was small and similar across sexes; therefore, no adjustment for
social desirability was required in the norming process. The three norming
procedures showed very high ordinal correspondence and produced highly similar
participant classifications. GRiSTEN scores
constituted an appropriate alternative for norming markedly skewed
distributions, as they virtually preserved participants' rank ordering while
providing a transformation more consistent with the empirical distribution of
the data.
KEYWORDS: norming, attitude, marital
infidelity, sex, social desirability.

INTRODUCCIÓN
Una actitud positiva hacia la conducta de infidelidad sexual incrementa la probabilidad de incurrir en dicha conducta, lo que puede tener consecuencias muy deletéreas para la relación marital y la estabilidad familiar (Bozoyan y Schmiedeberg, 2023; Rodrigues
y col., 2022).
Se puede definir infidelidad entre 2 personas casadas como el
acto de incumplir el contrato de exclusividad sexual firmado entre los cónyuges
(Rodríguez y Fernández, 2022). No obstante, esta definición sería
reduccionista, ya que se suele distinguir una infidelidad sexual y otra
emocional, por lo que abarcaría solo el primer
subtipo (Estrada-Carmona y col., 2022). Cuando un cónyuge se enamora y fantasea una relación íntima con
otra persona, con la que interacciona con frecuencia, sin llegar a la
consumación sexual, se incurre en infidelidad emocional (Rokach y Chan, 2023).
Existen varios instrumentos para medir la actitud hacia la
infidelidad en la pareja marital (Pandey y col., 2024). Destaca entre ellos una
escala breve de 7 ítems creada en Estados Unidos por Weis y Fenton (1987)
(Góngora y col., 2022; Moral, 2019), la Escala de Actitud hacia la Exclusividad
Marital (ATMES; por sus siglas en inglés: Attitudes
Toward Marital Exclusivity Scale) (Weis y
col., 1992). Este instrumento es muy utilizado por adoptar una concepción
amplia de la infidelidad, abarcando desde la emocional a la física y ya ha sido
validada en población mexicana (Moral, 2020).
La ATMES presentó una consistencia interna buena (α = 0.87), una estructura unidimensional y buenas propiedades de estabilidad temporal (Weis y
col., 1992). Un modelo unifactorial para la ATMES con 7 indicadores (con una correlación entre los residuos de los ítems
6 y 7) mostró un buen ajuste a los datos
mediante mínimos cuadrados libres de escala, usándose como datos de entrada la
matriz de correlaciones policóricas: χ2[13] = 17.498, P = 0.178;
P de Bollen y Stine = 0.061; χ2/gl = 1.346; valores
de 0.999 en el índice de bondad de ajuste (GFI, por sus siglas en inglés: Goodness
of Fit Index); de 0.997 en
el índice de bondad de ajuste ajustado (AGFI, por sus siglas en inglés: Adjusted Goodness of Fit Index); de 0.998 en el índice de ajuste normado (NFI, por sus siglas en inglés: Normed Fit Index); de 0.997 en
el índice de ajuste relativo (RFI, por
sus siglas en inglés: Relative Fit Index); de 0.999
en el índice de ajuste comparativo (CFI, por sus siglas en inglés: Comparative Fit Index);
un valor de 0.022 en la raíz cuadrada del error de aproximación
cuadrático medio (RMSEA, por sus siglas en inglés:
Root Mean Square Error of Approximation)
y de 0.029 en la raíz cuadrada media del
residuo estandarizado (por sus siglas en inglés: Standardized
Root Mean Square Residual). El modelo de medida arrojó validez convergente de acuerdo a la varianza media
extraída (AVE, por sus siglas en inglés: Average Variance Extracted) (AVE =
0.813 > 0.5) y confiabilidad interna
excelente evaluada mediante los coeficientes omega de McDonald (ω = 0.968) y alfa ordinal (α ordinal = 0.969), cumpliendo el supuesto de tau equivalencia (pesos de medida de 0.862 a 0.932)
requerido por el coeficiente alfa (Moral, 2020).
La distribución de las puntuaciones de la ATMES se desvió de la normalidad (ZKS = 0.230, P < 0.001), presentando asimetría positiva (g1/SE(g1) = 13.758) junto con ligera leptocurtosis
(g2/SE(g2) = 3.204). Sus puntuaciones de validez y confiabilidad se desvían de la normalidad en la población mexicana (Moral, 2020), al
igual que en otras poblaciones (Isma y Turnip, 2019;
Labrecque y Whisman, 2017; Weis y Fenton, 1987), de acuerdo a
sus puntuaciones decilares para su interpretación
(Moral, 2020). Por ello, se optó por
baremar la escala mediante puntuaciones percentilares
en un rango del 1 a 5, transformando la escala discreta de los ítems en una continua (Moral, 2020). Esto se logra
dividiendo la suma de los 7 ítems directos entre 7, es decir, entre el número
de ítems, lo que representa la respuesta promedio del participante
a los ítems que integran la escala.
La baremación tiene como finalidad facilitar la
interpretación de las puntuaciones obtenidas por una persona al compararlas con
las de una muestra normativa. De este modo, el profesional puede determinar si
una actitud hacia la exclusividad marital es baja, media o alta con respecto a la población de referencia, en lugar de limitarse a interpretar una puntuación
bruta o un promedio de respuestas (Wijsen y col.,
2022). Cuando la distribución de las puntuaciones se desvía de la normalidad,
el método de baremación elegido influye en la
clasificación de los individuos y, por tanto, en la interpretación de
sus resultados. En estos casos, resulta conveniente emplear procedimientos que
respeten la forma empírica de la distribución y proporcionen categorías interpretativas sencillas y comparables para la práctica psicológica (Ferr, 2025).
Por ello, a continuación, se describen los principales métodos de baremación
empleados cuando las puntuaciones se apartan de la normalidad, con especial
atención al procedimiento GRiSTEN, objeto de este
estudio. En psicometría, la baremación de puntuaciones en escalas con
distribución normal, x
X~ N (μ, σ2), suele realizarse con
las puntuaciones T (media de 50 y desviación estándar de 20), las cuales
transforman las puntuaciones estandarizadas para eliminar negativos y decimales
(T = 50 + 20 × (x - M) /S, donde M es la media y S la desviación
estándar de la muestra normativa) (Kline, 2005).
Cuando las puntuaciones no siguen una distribución normal, una práctica habitual de baremación
consiste en obtener eneatipos y decatipos
(Cohen y col., 2012). En primer lugar, las
puntuaciones brutas de la variable X (suma de las puntuaciones en los
ítems) se convierten en rangos percentilares medios, que representan el porcentaje
acumulado hasta el punto medio del grupo de casos con la misma puntuación. Si Fᵢ es
la frecuencia acumulada de las
puntuaciones inferiores a xi, fi la frecuencia de la puntuación xi y n el tamaño de la muestra, el rango percentilar
medio se calcula como: Pi = 100 × [Fi + 0.5 × fi]/n. A continuación, cada rango percentilar
medio se transforma en una probabilidad acumulada (pi = Pi/100), a la que se
aplica la función cuantil de la distribución
normal estándar (función probit), denotada por Φ-1( ), obteniéndose la puntuación normalizada
correspondiente:
zi = Φ-1 (pi).
Se aplica una transformación lineal sobre estas puntuaciones
normalizadas: ei = 5 + 2 × zi
para eneatipos y di = 5.5 + 2 × zi para decatipos. De este
modo, se crean 9 (eneatipos) o 10 intervalos de clase
(decatipos) de puntuaciones normalizadas, centrados
en 0. El 0 es la marca de clase —promedio de los límites: (-0.5 + 0.5) /2— del
quinto intervalo de puntuaciones ei con los eneatipos, mientras que el 0 es el límite superior del
quinto intervalo [0.5. 0) y el límite inferior del sexto intervalo [0, 0.5) de
puntuaciones di con los decatipos. La amplitud
de los intervalos de clase es de 0.5, salvo la de los dos extremos, los cuales
tienen amplitudes indefinidas. Finalmente, los intervalos se convierten en
números cardinales: de 1 a 9 en los eneatipos y de 1
a 10 en los decatipos. Este cardinal corresponde a la
marca de clase de los intervalos con amplitud de 0.5.
La idea original con los eneatipos
es que reduzcan las puntuaciones en la escala a un dígito (de 1 a 9) y tengan
un dígito central (5) para una interpretación fácil e intuitiva. Las puntuaciones de 4 a 6 muestran un nivel medio
de la característica medida. Un valor de 3
corresponde a un nivel insuficiente, y de 1 a 2 deficitario, mientras
que un valor de 7 revela un nivel destacado, y de 8 a 9 sobresaliente (Ault y Emelianchik-Key,
2024). No obstante, los decatipos son más
usados. Las puntuaciones de 4 a 7 indican un nivel medio, de 1 a 3 deficitario,
y de 8 a 10 sobresaliente (Gunver, 2022).
Las puntuaciones percentilares representan una excelente opción para la
baremación de distribuciones no normales (McKim, 2022).
Una propuesta de baremación más reciente son las 10
puntuaciones de la proporción áurea en estadística (Golden Ratio in Statistics TEN scores o GRiSTEN
scores) de Gunver y col. (2018). Al igual que
los decatipos, las puntuaciones GRiSTEN son 10 cardinales, que varían de 1 a 10. De manera similar a los decatipos,
puntuaciones de 5 a 6 se pueden interpretar como un nivel medio, de 1 a 2 muy deficitario, 3 a 4 deficitario, de 7 a 8 destacado
y de 9 a 10 sobresaliente. Esta clasificación permite que el profesional
interprete el resultado de un individuo mediante categorías fácilmente comunicables. Además, se ha propuesto que las puntuaciones GRiSTEN se ven menos afectadas por distribuciones
fuertemente asimétricas y podrían proporcionar normas más adecuadas que los decatipos en tales circunstancias (Gunver, 2022).
Este estudio no busca validar nuevamente el instrumento, sino
ampliar las alternativas de interpretación normativa, ya que no ha sido
evaluada mediante otros baremos, ni se han comparado con otros sistemas de
baremación. La reutilización de la base de datos se justifica por su obtención
mediante muestreo probabilístico y por la distribución no normal de las
puntuaciones, caracterizada por asimetría positiva y ligera leptocurtosis
(Moral, 2020), además de su previa evaluación por deciles.
La interpretación de las puntuaciones de la ATMES también
requiere considerar posibles fuentes de sesgo de respuesta. Se ha señalado que
la deseabilidad social —en sus dimensiones de manejo de la impresión y
autoengaño— influye en el autorreporte de conductas y actitudes sexuales en
general (King, 2022; Krumpal, 2023) y también en la
actitud hacia la infidelidad, aunque con una asociación de magnitud pequeña en
este último caso (Bozoyan y Schmiedeberg, 2023). Dado
que las actitudes favorables hacia la infidelidad pueden ser socialmente
desaprobadas y suscitar respuestas defensivas o normativamente aceptables, resulta pertinente evaluar el grado en que la deseabilidad
social afecta las puntuaciones de la ATMES (Bozoyan y
Schmiedeberg, 2023).
Además, si dicho efecto alcanza una magnitud relevante, conviene considerar su control en la
elaboración de normas interpretativas, con el fin de aumentar la
precisión de la baremación y la validez de las inferencias derivadas de las
puntuaciones (Krumpal, 2023), dado que las
puntuaciones de la ATMES han mostrado una distribución no normal caracterizada
por asimetría positiva (Moral, 2020), y considerando la evidencia de
diferencias por sexo en la actitud hacia la
infidelidad —más favorable en los
hombres que en las mujeres (Pazhoohi, 2022)—.
El objetivo de este estudio fue desarrollar dos baremos de la
ATMES, basados en decatipos y puntuaciones GRiSTEN, implementado en R,
obteniendo normas diferenciadas por sexo, para determinar el posible efecto de
la deseabilidad social sobre las puntuaciones de la escala, así como comparar
los tres sistemas de baremación —el método decilar
empleado previamente y los dos procedimientos mencionados—.
MATERIALES Y MÉTODOS
Participantes
La muestra analizada en este estudio corresponde a la
utilizada en el proceso de validación reportado por Moral (2020), cuyos datos
fueron recolectados en 2015. Si bien, la antigüedad de los datos constituye una
limitación relevante, se optó por su utilización debido a la alta calidad
metodológica del levantamiento original, así como a la consistencia interna y
la estabilidad psicométrica previamente documentadas. El estudio no requiere,
en sentido estricto, asumir la invarianza temporal del nivel del rasgo, en
tanto que las conclusiones
se consideran válidas para el momento del muestreo y
únicamente hipotéticas respecto al presente.
Los criterios de inclusión fueron: tener
al menos 18 años, estar casado con una pareja
del sexo opuesto, ser de nacionalidad mexicana, residir en la ciudad de
Monterrey, Nuevo León (México), saber leer y escribir, y otorgar el
consentimiento informado. Los criterios de eliminación fueron: responder el
cuestionario de manera incompleta o informar que la pareja estuvo presente
durante su aplicación leyendo o preguntando por las respuestas. Se obtuvo una
muestra de 727 participantes con datos
completos, de los cuales 384 (52.8 %) fueron mujeres y 343 (47.2 %)
hombres, sin diferencia estadísticamente
significativa según la prueba
binomial (P = 0.138). La mediana y la moda de escolaridad correspondieron al
nivel medio superior, variando de primaria a posgrado. La mediana y moda (28.1
%) del ingreso económico familiar mensual en el último año se ubicó en el intervalo de $ 6 000 a $ 12
000 pesos mexicanos; 8.4 % tuvo un ingreso menor a $ 3 000; 26.8 % de $3 000 a
$ 11 999; 21.0 % de $ 12 000 a $ 23 999; 9.9 % de $ 24 000 a $ 47 999; y 5.8 %
de $ 48 000 o más.
La media de edad fue de 35.78 años (IC al 95 %: 35.03, 36.52)
y el promedio de años de matrimonio fue de 12.30 (IC al 95 %: 11.62 a 12.99).
La media, mediana y moda del número de
hijos fue de 2. En cuanto a la afiliación religiosa, 82.8 % reportó ser
cristiano católico, 9.1 % cristiano no católico, 1.8 % pertenecer a otra
religión y 6.3 % no profesar ninguna.
Instrumentos de medida
La ATMES (Weis y Fenton, 1987) consta de 7 ítems directos con
cinco categorías de respuesta ordenadas, que se puntúan de 1 = “total rechazo”
a 5 = “total aceptación”. Su traducción
al español se obtuvo a través de traducción inversa (Moral, 2020). Las
puntuaciones se calculan mediante la suma simple de los ítems, variando de 7 a
35, donde valores más altos indican una mayor aceptación de la infidelidad
hacia la pareja. En este estudio se utilizó el mismo rango de puntuación de 7 a
35 de la escala que en el estudio original de Weis y Fenton (1987), mientras
que en el estudio previo de validación (Moral, 2020) se usó un rango de 1 a 5, lo que permite una interpretación absoluta de las
puntuaciones a partir de las etiquetas de respuesta de los valores ordinales de
los ítems.
El Inventario Balanceado de Deseabilidad Social al Responder (BIDR, por sus siglas en inglés:
Balanced Inventory of Desirable Responding
(Paulhus, 1998), en una versión abreviada de 20
ítems, en su validación en México (BIDR-20, Moral y col., 2012). Los
ítems, redactados en sentido de respuestas socialmente deseables, se contestan en una escala Likert de 7 categorías
(1 = no cierto a 7 = muy cierto) y se
organizan en dos factores de 10 ítems: autoengaño
y manejo de la impresión. Las puntuaciones se obtienen mediante la suma
de los ítems, de forma que valores más altos indican una mayor tendencia a
responder de manera socialmente
deseable. En su validación con una muestra
de 624 estudiantes universitarios
mexicanos (Moral y col., 2012), el modelo de dos factores correlacionados mostró buen ajuste por Mínimos Cuadrados
Generalizados: (χ²/gl = 1.74), raíz cuadrada del error de aproximación cuadrático
medio (RMSEA, por sus siglas en inglés: Root Mean
Square Error of Approximation)
(RMSEA = 0.03), índice de bondad de ajuste (GFI, por sus siglas en
inglés: Goodness of Fit
Index) (GFI = 0.95) e índice de bondad de
ajuste ajustado (AGFI, por sus siglas en inglés: Adjusted
Goodness of Fit Index)
(AGFI = 0.94). La correlación entre factores fue de 0.67, lo que respalda su
validez discriminante. La consistencia interna fue aceptable para la escala (α = 0.74) y para ambos
factores (α =
0.76 y ω =
0.77 para autoengaño y α = 0.71 y ω = 0.67 para manejo de la impresión).
En otro estudio de validación de una versión abreviada del
Cuestionario de Alexitimia de Bermond-Vorst (BVAQ-20), en el que se aplicó el
BIDR-20 en una muestra de 570 personas casadas (Moral, en prensa), el ajuste
del modelo de dos factores correlacionados para el BIDR-20 fue bueno (SRMR = 0.049 (≤
0.05) y aceptable por la chi-cuadrada normalizada
(χ²/gl = 3.52 < 5), el índice de ajuste comparativo (CFI,
por sus siglas en inglés: Comparative Fit Index) (0.949),
el Índice de Tucker-Lewis (TLI, por sus siglas en inglés: Tucker-Lewis Index)
(TLI = 0.942 > 0.90) y RMSEA (0.067, IC
95 % [0.060, 0.074], p(H0: RMSEA ≤
0.08) ≈ 1), utilizando Mínimos Cuadrados
Ponderados con Medias y Varianzas
Ajustadas. La confiabilidad de la escala fue muy alta (ω = 0.93). Autoengaño
presentó una AVE de 0.46 y una confiabilidad alta (ω
= 0.89). De forma semejante, manejo de la impresión alcanzó una AVE de 0.45
y una confiabilidad alta (ω = 0.88). Ambos factores mostraron validez discriminante de acuerdo a la razón heterotrait-monotrait
de correlaciones (HTMT, por sus siglas en inglés:
Heterotrait-Monotrait Ratio) (HTMT = 0.62 <
0.90). La distribución de la puntuación total
y sus dos factores se desviaron de la normalidad.
La ATMES y el BIDR-20 se aplicaron junto
con otros 7 instrumentos de medida y preguntas sociodemográficas en forma de
cuestionario de autorreporte, al formar parte de un proyecto más amplio sobre
infidelidad marital. Los otros instrumentos fueron: la Escala de valoración de
la relación (RAS, por sus siglas en inglés: Relationship
Assessment Scale) (Hendrick y col., 1998), el Índice de Satisfacción Sexual (ISS) (Hudson, 1992), la Escala de
Engrandecimiento Marital (MAS, por sus siglas en inglés: Marital Aggrandizement Scale) (O'Rourke y Cappeliez, 2002), la Escala de Afecto Positivo y Negativo (PANAS, por sus
siglas en inglés: Positive and Negative Affect
Schedule) (Moral, 2011), la Escala de
Búsqueda de Sensaciones Sexuales (SSSS, por sus siglas en inglés: Sexual Sensation Seeking Scale) (Moral,
2018) y la Escala de Conducta Infiel (ECI) (Romero y col., 2008). El
cuestionario autoaplicado iniciaba con el consentimiento informado. Seguían los
datos sociodemográficos, entre los cuales no aparecía nombre, dirección,
teléfono o correo electrónico, para garantizar el anonimato y confidencialidad
de los datos.
Procedimiento
Se realizó un estudio descriptivo-correlacional con un diseño
ex post facto transversal. Se empleó un muestreo de rutas aleatorias,
seleccionándose de forma al azar 81 calles a partir de la Guía Roji (2014). En cada calle se recolectaron 10 unidades (con consentimiento informado y datos
completos). Se pretendía que fueran 5 mujeres
y 5 hombres independientes (uno por casa).
El encuestador tocaba el timbre o puerta de la casa. Si esta era abierta, el entrevistador
se presentaba como ayudante de investigación e informaba del objetivo del
estudio (la dinámica de la vida marital o de convivencia mediante un
cuestionario), del responsable del proyecto y de los criterios de inclusión. Si la persona deseaba participar
voluntariamente y satisfacía los criterios de inclusión, se dejaba un
cuestionario para recogerlo media hora después o cuando lo indicase la persona.
Se instruía que debía contestarlo a solas, sin que su pareja leyese las preguntas
o respuestas. Al recogerlo se preguntaba si la pareja había estado presente a
la hora de contestar y había visto sus respuestas. En tal situación, se
descartaba el caso. De no ser así, se revisaba que estuviera todo el
cuestionario contestado. Si había
preguntas vacías, se pedía amablemente que se respondiesen y se explicaba que
era necesario para que el análisis de los datos fuera confiable.
El tamaño muestral de 727 participantes (eliminados los 80
participantes en unión libre de la muestra total de 807) fue adecuado, ya que
para estimar la media de la ATMES se requería una muestra mínima de 710
participantes, considerando una desviación estándar esperada de 7.61 (Moral,
2020; Weis y Fenton, 1987) dentro de un rango de 7 a 35, con un error absoluto
de estimación de 0.56 y un IC del 95 %, aplicando la fórmula para la estimación
bilateral de una media en poblaciones infinitas o muy grandes (N > 100 000).
Consideraciones éticas
La investigación contó con la aprobación del Comité de
Doctorado en Filosofía con Orientación en Psicología de la Facultad de
Psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México que también fungía
como Comité de Ética en 2014. Se solicitó el consentimiento expreso informado de los participantes, se garantizó el
anonimato de sus respuestas, no se solicitó ningún dato de
identificación personal y se informó sobre la identidad del responsable del
estudio, a quien se podía contactar por correo electrónico para cualquier
cuestión suscitada por el cuestionario. De este modo, el estudio cumplió con
las normas éticas para investigación con participantes humanos, de la
Declaración de Helsinki de la Asociación
Médica Mundial (AMM, 2024), de la
Sociedad Mexicana de Psicología (SMP, 2010) y de la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés: American Psychological
Association) (APA, 2017).
Análisis de datos
Los análisis se iniciaron comprobando si las puntuaciones en ATMES se desvían de la normalidad.
Para ello, se representó su distribución mediante un diagrama de cajas y
bigotes. La asimetría (H₀: √β₁(X) = 0) se contrastó con la prueba de D’Agostino (1970); la mesocurtosis (H₀: β₂(X) = 3), con la prueba de Anscombe
y Glynn (1983); y la normalidad (H₀: X ~ N (μ, σ²)), con la prueba de Shapiro y Francia (1972), utilizando la
estandarización de Royston (1993), así como con la prueba ómnibus de D’Agostino
y col. (1990). Los análisis se realizaron con el programa R Core Team, 2025,
versión 4.5.2. El nivel de significación se fijó en 0.05.
Comprobada la no normalidad de la distribución debido a la
asimetría, las puntuaciones GRiSTEN se calcularon
siguiendo el procedimiento propuesto por Gunver (2022) para la muestra total.
Para obtener estas puntuaciones, se requiere calcular la media GRiS, denotada por O y
las dos desviaciones gris (DGRIS) independientes, a cada lado de la media GRiS,
denotadas como DIzq y DDer. Sea X una variable cuantitativa continua o discreta con muchos valores distintos (al menos 10), de la cual se tiene una muestra
aleatoria de tamaño grande (n ≥ min (200, 4/5×N) y representativa de la población: x = {x1, x2, …, xn}. Se ordenan los n
datos muestrales en sentido ascendente, x(1) ≤ x(2) ≤ … ≤ x(i) ≤ … ≤ x(n-1) ≤ x(n), donde i = 1, 2, …, n. Se obtiene la mediana
de los n datos muestrales: mdn (x).
Se prosigue calculando las puntuaciones diferenciales con respecto a la mediana: xi - mdn(x).
Se obtiene el ponderador de cada puntuación diferencial (mci),
cuya formulación presenta dos variantes, como se muestra en la Ecuación
1, donde φ = (1+√5) /2 ≈ 1.618.

Se denomina desviación ponderada desde la mediana (dpm) al producto de la puntuación diferencial con
respecto a la mediana y su correspondiente ponderador: mci × (xi – mdn(x)). Véase Ecuación
2.

La desviación desde la mediana (DM) es el cociente
entre la suma de las n desviaciones ponderadas desde la mediana
(numerador) y la suma de sus n ponderadores
(denominador). Véase Ecuación 3.

La media GRiS, que se denota
por O(x), es la suma de la mediana y la DM (Ecuación 4).

Una vez obtenida la O(x), se pueden calcular las DIzq y DDer. Se
empieza con las puntuaciones diferenciales
con respecto a la O(x): xi - O. Se sigue con la obtención de los ponderadores de estas
puntuaciones diferenciales (dci), como se muestra en la Ecuación 5, donde k
= número de datos muestrales menores a la O(x).

La desviación ponderada desde la media GRiS
(DMO) es el producto de la puntuación diferencial con respecto a la O(x)
y su correspondiente ponderador (Ecuación 6).

La DIzq es el cociente entre la suma de las k
desviaciones ponderadas desde la media GRiS negativas
(x(i) < O(x)) y la suma de sus correspondientes ponderadores.
Su valor es negativo. La DDer es el cociente
entre la suma de las k desviaciones ponderadas desde la media GRiS positivas (x(i) > O(x)) y la suma de sus correspondientes ponderadores.
Su valor es positivo. Las desviaciones desde
la O(x) nulas quedan excluidas (x(i) = O(x)). Para más detalles, véase la Ecuación 7.

Finalmente, la variable continua (o discreta con muchos
valores) se discretiza (o transforma) en puntuaciones GRiSTEN
(de 1 a 10) mediante la suma de la media GRiS (O)
y la DGRIS (a la izquierda o a la
derecha) ponderada. Para una escala directa
al rasgo (mayor puntuación significa mayor nivel en el rasgo), los
límites inferiores (inclusivos) de las puntuaciones GRiSTEN
de 1 a 4 se determinan multiplicando la DGRiS a la izquierda
(DIzq
< 0) por los factores 2, 1.5, 1 y 0.5, respectivamente. La puntuación GRiSTEN de 5 toma como límite superior el valor 0. En el
extremo opuesto, los límites superiores (excluyentes)
para las puntuaciones GRiSTEN de 6 a 9 se
calculan ponderando la DGRIS a la derecha (DDer
> 0) por los factores 0.5, 1, 1.5 y 2, respectivamente. Este último valor
constituye, a su vez, el límite inferior de la puntuación GRiSTEN
de 10. En el caso de una escala inversa al rasgo (menor puntuación significa
mayor nivel en el rasgo), los criterios de ponderación se aplican de forma
invertida (Tabla 1).

Cuando el límite de un intervalo excede el mínimo o el máximo
teórico de la escala, se trunca en dicho valor. Los intervalos subsecuentes
(hacia la izquierda desde O, para el mínimo, o hacia la derecha desde O, para
el máximo) quedan colapsados en ese mismo punto y se les asigna una puntuación GRiSTEN promedio, calculada a partir de las puntuaciones GRiSTEN correspondientes a los intervalos colapsados
en uno o ambos límites. En estos casos, se recomienda modificar la tabla
eliminando los intervalos colapsados en ambos extremos y asignando la
puntuación GRiSTEN promedio
al intervalo colapsado en uno de ellos.
Tras detallar las fórmulas para calcular las puntuaciones GRiSTEN, se muestra un script en R para su cómputo en una
muestra normativa. El script puede ejecutarse localmente con RStudio o en el entorno R, así como en
línea mediante la
plataforma, snippets. Se requiere R ≥ 2.14.0. Con la muestra
de ejemplo que trae el script (de 900 datos), el tiempo de ejecución en línea
es inferior a un minuto, que es el tiempo máximo permitido por la plataforma Snippets.
Cabe advertir que, en muestras muy pequeñas o en distribuciones extremadamente asimétricas
(por ejemplo, x <- c (7, 7, 7, 7, 7, 7, 7, 35)), puede ocurrir que el número
de observaciones menores que la media GRiS (k) sea
igual o menor que 1, o igual o mayor que n - 1, lo que produce una división por
0 en los ponderadores d_c. En estos casos, el cómputo
de las DGRiS no
puede realizarse mediante el procedimiento
general, por lo que el script detiene la ejecución y muestra un mensaje de
error.
# --------------------------------------------- Inicio del
script ---------------------------------------------
# Indique la opción que aplica al Tipo de Escala analizada:
# "directa" (mayor puntuación en X indica mayor
nivel del rasgo)
# "inversa" (menor puntuación en X indica mayor
nivel del rasgo)
tipo_escala <-
"directa"
MIN <- 7 # Proporcione el mínimo teórico de la variable X
MAX <- 35 # Proporcione el máximo teórico de la variable X
#
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Datos de entrada
# Muestra de ejemplo con 900 datos discretos para ejecutar el
script
set.seed(123) # Se fija una semilla para que la muestra aleatoria sea
reproducible.
x <- 7 + rbinom(n = 900, size = 28, prob = 0.3) # Distribución binomial (n = 28, π = 0.3)
# Sustituya la muestra de ejemplo por sus datos. Escriba o
pegue los datos separados por comas.
# Los valores perdidos
se codifican como NA
# Para activar un código quite el símbolo de numeral que
antecede y para desactivarlo se añade.
# x <- c(14, 17, 15, …, 15, 12,
17)
# x <- na.omit(x)
# Elimina valores perdidos (NA) si los hubiera
#
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Tamaño muestral y mediana
n <- length(x)
mdn <- median(x)
# Ordenación de los datos
xs <- sort(x)
i <- seq_len(n)
#
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Desviación ponderada respecto a la mediana (DPM)
phi <- (1 + sqrt(5))
/ 2
m_c <- ifelse(xs
< mdn,
1 / phi + 2 * (i
- 1) / (n - 1),
1 + phi - 2 * (i
- 1) / (n - 1))
dpm <- (xs - mdn) * m_c
# Desviación media respecto a la mediana (DM)
DM <- sum(dpm)
/ sum(m_c)
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Media GRiS
O <- mdn + DM
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Desviación ponderada respecto a la media GRiS (DMO)
k <- sum(xs
< O) # Número de observaciones por debajo de la media GRiS
if (k <= 1 || k >=
n - 1) {stop("El cálculo de las desviaciones GRiS no puede realizarse.\n",
"Esto se debe a que el número de observaciones menores
que la media GRiS (k = ", k,")
es menor o igual a 1 o mayor o igual a n-1 que corresponde a
", n - 1, " con estos datos.\n",
"Este caso puede presentarse con un tamaño muestral muy
reducido ",
"o una distribución extremadamente asimétrica.")}
d_c <- ifelse(xs
< O,
phi - (i -
1) / (k - 1),
phi - 1 + (i
- k - 1) / (n - k - 1))
DMO <- (xs
- O) * d_c
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Desviaciones GRiS
idx_left <-
xs < O
Dizq <- sum(DMO[idx_left]) / sum(d_c[idx_left])
idx_right <- xs
> O
DDer <- sum(DMO[idx_right]) / sum(d_c[idx_right])
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Límites de los intervalos GRiSTEN
acotados al mínimo y máximo teóricos
L1 <- max(MIN, O + 2 * Dizq)
L2 <- max(MIN, O + 1.5 * Dizq)
L3 <- max(MIN, O + 1 * Dizq)
L4 <- max(MIN, O + 0.5 * Dizq)
L5 <- O
L6 <- min(MAX, O + 0.5 * DDer)
L7 <- min(MAX, O + 1 * DDer)
L8 <- min(MAX, O + 1.5 * DDer)
L9 <- min(MAX, O + 2 * DDer)
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Puntuaciones GRiSTEN directas
GRiSTEN_directas <- ifelse(x <= L1, 1, ifelse(x <= L2, 2,
ifelse(x <= L3, 3, ifelse(x <= L4, 4,
ifelse(x <= L5, 5, ifelse(x <= L6, 6, ifelse(x
<= L7, 7,
ifelse(x <= L8, 8, ifelse(x <= L9, 9,
10)))))))))
# Puntuaciones inversas
GRiSTEN_inversas <- 11 - GRiSTEN_directas
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Ajuste por intervalos colapsados (corrección por rango
medio)
GRiSTEN_directas_adj <- GRiSTEN_directas
lower_bounds <- c(MIN,
L1, L2, L3, L4, L5, L6, L7, L8, L9)
upper_bounds <- c(L1,
L2, L3, L4, L5, L6, L7, L8, L9, MAX)
groups <- list()
trunc_min_idx <- which(lower_bounds == MIN)
if (length(trunc_min_idx)
> 1) {groups[[length(groups) + 1]] <- trunc_min_idx}
trunc_max_idx <- which(upper_bounds == MAX)
if (length(trunc_max_idx)
> 1) {groups[[length(groups) + 1]] <- trunc_max_idx}
for (g in groups) {mid_rank <- mean(g)
for (rank_idx
in g) {GRiSTEN_directas_adj[GRiSTEN_directas
== rank_idx] <- mid_rank}}
GRiSTEN_inversas_adj <- 11 - GRiSTEN_directas_adj
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Puntuaciones finales
GRiSTEN_final <- if (tipo_escala
== "directa") GRiSTEN_directas_adj else GRiSTEN_inversas_adj
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Resultados
# Controlar el número de decimales. Se redondea la salida a
4.
rnd <- function(z,
k = 3) round(z, k)
cat("Tamaño muestral:
n =", n, ".\n")
cat("Mínimo muestral:
min =", rnd(min(x)), ".\n")
cat("Máximo muestral: max =", rnd(max(x)), ".\n")
cat("Mediana muestral:
mdn =", rnd(mdn), ".\n")
cat("Media GRiS: O =", rnd(O),
".\n")
cat("Desviación GRiS a la izquierda: D_izq
=", rnd(Dizq), ".\n")
cat("Desviación GRiS a la derecha: D_der =",
rnd(DDer), ".\n")
#
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
# Tabla de intervalos
if (tipo_escala
== "directa") {
intervalos <- c(paste0("[",
rnd(MIN),
", ", rnd(L1), "]"),
paste0("(", rnd(L1), ", ", rnd(L2), "]"),
paste0("(", rnd(L2),
", ", rnd(L3), "]"),
paste0("(", rnd(L3), ", ", rnd(L4), "]"),
paste0("(", rnd(L4), ", ", rnd(L5),
"]"), paste0("(", rnd(L5),
", ", rnd(L6), "]"),
paste0("(", rnd(L6), ", ", rnd(L7),
"]"), paste0("(", rnd(L7),
", ", rnd(L8), "]"),
paste0("(", rnd(L8), ", ", rnd(L9),
"]"), paste0("(", rnd(L9), ", ", rnd(MAX), "]"))
cat("\nCuando varios intervalos colapsan (comparten el mismo
límite),
las puntuaciones GRiSTEN se ajustan
automáticamente mediante rangos medios.\n")
cat("\nTabla. Correspondencia entre las puntuaciones GRiSTEN y los intervalos de una escala con puntuaciones
directas al rasgo\n")
} else {
intervalos <- c(paste0("[",
rnd(MAX),
", ", rnd(L9), "]"),
paste0("(", rnd(L9), ", ", rnd(L8), "]"),
paste0("(", rnd(L8), ", ", rnd(L7), "]"), paste0("(", rnd(L7), ", ", rnd(L6),
"]"),
paste0("(", rnd(L6), ", ", rnd(L5),
"]"), paste0("(", rnd(L5),
", ", rnd(L4), "]"),
paste0("(", rnd(L4), ", ", rnd(L3),
"]"), paste0("(", rnd(L3),
", ", rnd(L2), "]"),
paste0("(", rnd(L2), ", ", rnd(L1),
"]"), paste0("(", rnd(L1),
", ", rnd(MIN), "]"))
cat("\nCuando varios intervalos colapsan (comparten el mismo
límite),
las puntuaciones GRiSTEN se ajustan
automáticamente mediante rangos medios.\n")
cat("\nTabla. Correspondencia entre las puntuaciones GRiSTEN y los intervalos de una escala con puntuaciones
inversas al rasgo\n")}
tabla <- data.frame(`Puntuaciones
GRiSTEN` = 1:10,
`Intervalo en X` = intervalos, check.names = FALSE)
print(tabla, row.names = FALSE)
cat("\nPuntuaciones GRiSTEN:\n")
print(GRiSTEN_final)
# ---------------------------------------------- Fin del
script ----------------------------------------------
Antes de establecer baremos distintos
para mujeres y hombres, se contrastó la
diferencia de medias entre los dos sexos
mediante la prueba t de Welch (1947) para dos muestras independientes con varianzas heterogéneas, utilizando
su implementación bootstrap (Efron y Narasimhan,
2020). Los IC se estimaron mediante el método de percentiles corregidos por
sesgo y aceleración (BCa), con remuestreo con
reposición a partir de la muestra original (2 000 muestras del mismo tamaño).
Para garantizar la reproducibilidad de los resultados se fijó una semilla (2
000 000). La homogeneidad de varianzas se evaluó con la prueba de Levene. Los
análisis se realizaron con el programa SPSS versión 27. El tamaño del efecto se
estimó mediante el estadístico e in-sesgado de Aoki
(2020), cuyo cálculo se realizó con Microsoft® Excel® para Microsoft 365 MSO
(versión, 2602). Este se interpreta del mismo modo que el estadístico d de
Cohen (1988): valores de e < 0.20 indican un tamaño del efecto trivial,
entre 0.20 y 0.49 pequeño, entre 0.50 y 0.79 medio y ≥ 0.80 grande (Aoki,
2020). Dado que la diferencia de medias fue significativa, se calcularon las
puntuaciones GRiSTEN para cada una de las submuestras
por sexo.
Con fines comparativos, la asociación entre los sistemas de
baremación basados en deciles, decatipos y
puntuaciones GRiSTEN se evaluó mediante el coeficiente tau-b de Kendall, apropiado
para variables ordinales con un elevado número de empates (Berry y Johnston,
2023). Además, para valorar la
similitud en la clasificación de los participantes entre cada par de sistemas de baremación, se calcularon el
porcentaje de coincidencia exacta (%exacta) y de coincidencia exacta o con una
diferencia máxima de una categoría (%∓), como indicadores descriptivos del grado de
concordancia entre los procedimientos
(Vanbelle y col., 2024).
Para valorar el sesgo por deseabilidad social en las
puntuaciones de la ATMES, se calculó el coeficiente de correlación de Pearson (r).
Dado el incumplimiento del supuesto de normalidad
bivariada, el IC del 95 % se estimó mediante el
método bootstrap de percentiles corregidos por
sesgo y aceleración (BCa), a partir de 2 000 muestras
obtenidas con reemplazo de la muestra original. Se consideró que la correlación
era estadísticamente significativa cuando el IC no incluía el valor 0. Conforme
a Cohen (1988), valores de |r| entre 0 y 0.09 se consideraron triviales, entre 0.1 y 0.29 pequeños, entre
0.30 y 0.49 medios, entre 0.5 y 0.69 grandes, entre 0.70 y 0.89 muy grandes y
entre 0.9 y 1 unitarios.
Si la varianza compartida (r²) entre la puntuación
total de la ATMES y la puntuación total del BIDR-20, o la de cualquiera de sus
dos factores, resultaba igual o superior al 9 % (r > 0.3; Cohen, 1988), se planteó que las puntuaciones de la
ATMES se ajustarían mediante un modelo de
regresión lineal simple. En este modelo, la puntuación total de la ATMES
se especificaría como variable dependiente y
la puntuación total del BIDR-20, o la
del factor que presentara el mayor r², como variable predictora. Los baremos se elaborarían a
partir de las puntuaciones ajustadas estimadas por dicho modelo.
Además, estas correlaciones se compararon entre ambos sexos
desde una implementación bootstrap, calculando un
intervalo de confianza al 95 % para la diferencia entre las correlaciones (d)
por el método BCa (Lakens,
2017). El tamaño del efecto se estimó por el estadístico Q de Cohen
(1988). Valores de Q < 0.20 indican un tamaño del efecto trivial, de
0.20 a 0.49 pequeño, de 0.50 a 0.79 medio y ≥ 0.80 grande (Cohen, 1988). Cuando la
magnitud de la relación entre ambas variables
difiera significativamente entre hombres y
mujeres y el tamaño del efecto
sea al menos pequeño (Q ≥ 0.20), se estimarán modelos de regresión independientes para
cada sexo para obtener las
puntuaciones ajustadas.
RESULTADOS
Distribución de ATMES
Las distribuciones de las puntuaciones en
ATMES, de la muestra total y las submuestras
por sexo, presentaron no normalidad y asimetría positiva, o sesgo hacia la cola
derecha (Figura 1) significativa en las tres muestras, según la prueba de D’Agostino (1970). Asimismo, mostraron leptocurtosis significativa o colas pesadas en la
muestra total y en la submuestra de mujeres, mientras que en la submuestra de
hombres se sostuvo la hipótesis nula de mesocurtosis.
El supuesto de normalidad fue rechazado tanto por la prueba de Shapiro y
Francia (Royston, 1993) como por la
prueba de D’Agostino y col. (1990) en las tres muestras (Tabla 2).


Diferencia de medias
La media de los hombres (m = 14.344, IC BCa al 95 % [13.501,
15.203]; sesgo bootstrap = ‑0.001; error estándar bootstrap
= 0.428) fue significativamente mayor en un contraste bilateral (P bootstrap
= 0.001) que la de las mujeres (m = 11.474, IC BCa al 95 % [10.754, 12.183]; sesgo bootstrap
= 0.011; error estándar bootstrap = 0.356).
La diferencia media sin asumir igualdad de varianzas fue de
2.870 (IC BCa al 95 % [1.797, 3.962]; sesgo bootstrap = ‑0.012; error estándar bootstrap =
0.561). El tamaño del efecto del sexo sobre el nivel de actitud fue pequeño (e
insesgada de Aoki = 0.381).
La homogeneidad de varianza no se sostuvo por la prueba de Levene (F [1, 725] = 17.885, P
< 0.001). La variabilidad fue mayor en hombres (s = 7.978, IC BCa 95 % [7.453, 8.473]; sesgo bootstrap
= ‑0.018,
error estándar bootstrap = 0.280) que en mujeres (s
= 6.998, IC BCa al 95 % [6.297, 7.638]; sesgo bootstrap = ‑0.009; error estándar bootstrap =
0.358).
Sesgo de respuesta en relación con la deseabilidad social
La correlación entre la ATMES y la puntuación total de
deseabilidad social fue significativa, pero de magnitud pequeña (r =
−0.185, IC del 95 % BCa [−0.247, −0.121]), por lo que
no se consideró suficiente para justificar un ajuste de las puntuaciones ni la
elaboración de baremos corregidos por este sesgo en la muestra conjunta. Asimismo, la correlación con el componente de
manejo de la impresión fue significativa,
pero también pequeña (r = −0.234, IC del 95 % BCa
[−0.297, −0.172]), mientras que la asociación con el componente de autoengaño fue significativa, aunque trivial (r =
−0.065, IC del 95 % BCa [− 0.134, − 0.002]).
En términos de varianza compartida, la deseabilidad social
total explicó el 3.4 % de la variabilidad de las puntuaciones de la ATMES, el
manejo de la impresión el 5.5 % y el autoengaño apenas el 0.4 %.
No se observaron diferencias significativas entre las
correlaciones de mujeres y hombres (dr).
En todos los casos, el tamaño del efecto (Q) fue trivial (Q < 0.20):
para la puntuación total del BIDR-20, dr
= 0.047 (IC BCa
del 95 % [-0.085, 0.184]) y Q de Cohen = 0.049 (IC del
95 % [-0.098, 0.195]); para el factor de autoengaño, dr
= 0.019 (IC BCa del 95 % [-0.115, 0.158]) y Q = 0.019 (IC del 95 % [-0.127, 0.165]);
y para el factor de manejo de la impresión, dr
= 0.051 (IC BCa del 95 % [-0.087, 0.179]) y Q
= 0.054 (IC del 95 % [-0.093, 0.200]).
Decatipos
En la Tabla 3 se presentan la media aritmética y la
desviación estándar de la muestra total y de las submuestras por sexo
requeridas para la transformación de las puntuaciones brutas en decatipos, así como la correspondencia entre cada decatipo y su intervalo de puntuaciones en la ATMES. Cada decatipo (valor discreto) representa la marca de clase de
un intervalo de puntuaciones continuas D (media 5.5 y desviación estándar 2),
equivalente a un intervalo de puntuaciones Z (media 0 y desviación estándar 1),
que se omitió en la tabla por simplicidad. Por ejemplo, en la muestra total, el
decatipo 7
corresponde al intervalo Z [0.5, 1), al intervalo D [6.5, 7.5) y al
intervalo de puntuaciones ATMES [16, 21].
En la submuestra de mujeres no existe ninguna puntuación
bruta cuyo valor Z se sitúe entre −0.5 y 0 (equivalente al intervalo D [4.5, 5.5]),
por lo que el decatipo 5 no tiene puntuaciones ATMES
asociadas, mientras que el decatipo 4 solo comprende
el valor mínimo de la escala (7). Aunque los intervalos en Z y D son simétricos
por construcción, los intervalos correspondientes de la ATMES no lo son,
reflejando la marcada asimetría positiva de la distribución. En consecuencia,
los decatipos 1, 2 y 3 carecen de puntuaciones
asociadas en las tres muestras, y la cola inferior de la distribución es más
corta en mujeres que en hombres, debido a la ausencia o menor amplitud de los
intervalos de puntuaciones bajas.
Puntuaciones GRiSTEN
En la Tabla 3 también se presentan los valores de la O(x),
que constituye el origen del centrado de las
puntuaciones de la ATMES (O), y la DIzq y DDer,
correspondientes a la muestra total y a las
submuestras por sexo. Estos parámetros permiten definir los intervalos
de puntuaciones de la ATMES asociados a cada puntuación discreta GRiSTEN. En la muestra total, el límite inferior del tercer
intervalo teórico (5.097, 7.385] se truncó en el mínimo teórico de la escala (7), quedando como (7, 7.384], mientras
que los dos primeros intervalos colapsaron en el único valor posible [7, 7],
situación que también ocurrió en las submuestras por sexo. En consecuencia, la
tabla se simplificó eliminando los intervalos anteriores al primero truncado,
al que se asignó una puntuación GRiSTEN promedio de
(1 + 2 + 3) /3 = 2.

Comparaciones entre deciles, decatipos y puntuaciones
GRiSTEN
La asociación ordinal entre los sistemas de baremación fue
muy alta en la muestra total y en ambos sexos (τb = 0.948 – 0.974),
indicando que los tres procedimientos preservan prácticamente el mismo orden de
los participantes. Sin embargo, la coincidencia exacta en las categorías
asignadas fue variable (2.9 % a 55.7 %) (Tabla 4).

DISCUSIÓN
Se confirmó que las puntuaciones de la ATMES se apartan de la normalidad debido a una asimetría
positiva, mediante pruebas robustas y potentes que no habían sido aplicadas
previamente al estudio de esta escala (Moral, 2020). En conjunto, los
resultados indicaron que la mayoría de los participantes muestra un bajo nivel
de aceptación de la conducta infiel, mientras que solo una minoría presenta
actitudes claramente favorables, lo cual es consistente con los resultados de Bozoyan y Schmiedeberg (2023). Esta distribución hace poco
apropiado el empleo de baremos simétricos basados en la media y la desviación
estándar y justifica el uso de procedimientos de baremación que preserven la forma de la distribución, como los
percentiles o las puntuaciones GRiSTEN.
Como era esperable, los hombres obtuvieron puntuaciones
medias más altas que las mujeres. Esta diferencia es consistente con estudios
previos y puede interpretarse desde diversas perspectivas propuestas en la
literatura, tanto socioculturales como
biológicas. Entre las primeras, se ha señalado la persistencia de normas de género que sancionan con
mayor severidad la infidelidad femenina y muestran más permisividad hacia la
conducta sexual masculina (Gregersen, 2022; Pazhoohi,
2022). Entre las segundas, se ha propuesto la
influencia de diferencias sexuales en el impulso sexual y en factores
hormonales relacionados con la conducta sexual (Jevtovic-Todorovic, 2022; Maxwell y col., 2023; Sahithya y Kashyap, 2022). Sin embargo, el presente
estudio no permite discriminar entre estas explicaciones ni establecer
relaciones causales. En consecuencia, dichas interpretaciones deben
considerarse únicamente como hipótesis que
futuras investigaciones podrán contrastar.
Los baremos construidos mediante puntuaciones GRiSTEN reflejan adecuadamente la forma asimétrica de la
distribución observada (Tabla 3). La mayor concentración de participantes en
puntuaciones bajas explica que
los intervalos correspondientes a los niveles superiores
sean más estrechos, mientras que los inferiores sean más amplios,
especialmente entre las mujeres. Este patrón probablemente refleja
características de la distribución poblacional, aunque tampoco puede
descartarse la influencia de factores de medición, como el contenido de los
ítems, efectos suelo o posibles sesgos de medición. Dado que dichos aspectos no
fueron evaluados mediante análisis
específicos de funcionamiento diferencial de los ítems o de invarianza, esta interpretación debe considerarse provisional.
En consecuencia, cuando se dispone de información sobre el sexo de la persona evaluada resulta recomendable emplear los baremos específicos para mujeres y hombres.
Cuando dicha información no esté disponible, los baremos derivados de la
muestra total constituyen una alternativa razonable.
Los tres procedimientos de baremación mostraron una
correspondencia ordinal muy alta, como reflejan los coeficientes tau-b de
Kendall superiores a 0.94 en todas las comparaciones (Tabla 4). Estos
resultados indican que los deciles, los decatipos y
las puntuaciones GRiSTEN preservan prácticamente el
mismo orden de los participantes. Aunque la coincidencia exacta entre
categorías fue variable según el par de procedimientos y el sexo, la mayoría de
las discrepancias se mantuvo dentro de una categoría de diferencia. Cabe destacar
que la coincidencia exacta entre deciles y GRiSTEN
fue particularmente baja en mujeres (2.9 %), pero considerablemente mayor en
hombres (55.7 %), pese a que la asociación ordinal fue muy alta en ambos
grupos. Este patrón muestra que una elevada correspondencia en la ordenación de los participantes no implica
necesariamente una coincidencia elevada en las categorías asignadas, debido a los distintos criterios de transformación y asignación empleados por cada procedimiento,
sin que ello implique cambios sustanciales en la posición relativa de los
participantes. En consecuencia, los tres sistemas permiten realizar una
interpretación ordinal consistente de las puntuaciones, aunque no deben considerarse intercambiables. Entre ellos, las puntuaciones
GRiSTEN presentan la ventaja de aproximar la
distribución transformada a la normalidad
sin alterar apreciablemente la ordenación
de los individuos. Desde una perspectiva aplicada, el procedimiento GRiSTEN permite
obtener categorías interpretativas más acordes con la distribución real
de las puntuaciones de la ATMES, reduciendo el riesgo de clasificar de forma
poco precisa a los participantes cuando la distribución es marcadamente asimétrica. En consecuencia, facilita
una interpretación normativa más precisa de los resultados tanto en
investigación como en la práctica profesional.
Una aportación adicional del estudio es
la disponibilidad de un script en R para calcular
puntuaciones GRiSTEN. Aunque previamente Gunver y
col. (2018) habían desarrollado un procedimiento en Matlab, la implementación
en R facilita su utilización al tratarse de un software libre ampliamente utilizado en investigación psicológica
y estadística (Staples, 2023). No obstante, la evidencia empírica acerca de la
utilidad práctica de las puntuaciones GRiSTEN frente
a los métodos tradicionales de
baremación todavía es limitada. El presente estudio muestra que los distintos
procedimientos producen clasificaciones muy similares, aunque no idénticas,
pero no permite establecer cuál resulta más útil para la interpretación clínica
o para la toma de decisiones. Para responder a esta cuestión será necesario incorporar criterios externos, como diagnósticos,
desenlaces clínicos o estudios longitudinales,
objetivos que exceden el alcance del presente trabajo.
Como cabía esperar en un constructo socialmente sensible
(King, 2022; Krumpal, 2023), la actitud hacia la
infidelidad mostró una asociación negativa con la deseabilidad social. Sin
embargo, el tamaño de esta relación fue pequeño y no alcanzó el criterio
previamente establecido para justificar ajustes en la baremación. Además, la
magnitud de las asociaciones fue similar en mujeres y hombres. En conjunto,
estos resultados sugieren que la influencia de la deseabilidad social sobre las
puntuaciones de la ATMES es reducida, en concordancia con
investigaciones previas.
Un aspecto que debe considerarse al interpretar los baremos
es su vigencia temporal. Los datos utilizados para su construcción fueron
recolectados en 2015, por lo que existe un intervalo de aproximadamente una
década entre la obtención de la muestra y la publicación de los resultados. Durante este periodo, las actitudes
hacia las relaciones de pareja y la infidelidad podrían haber experimentado
cambios asociados con transformaciones sociales,
culturales y generacionales. Por ejemplo, modificaciones en las normas
de género, en las concepciones sobre las relaciones de pareja y en la
aceptación social de distintas formas de
comportamiento sexual que podrían alterar la distribución de las puntuaciones
de la ATMES. Sin embargo, el presente estudio no incluye datos obtenidos
en diferentes momentos que permitan determinar si se ha producido un cambio
temporal en estas actitudes. Por tanto, no es posible establecer que los
baremos hayan perdido vigencia, pero tampoco asumir que la distribución
observada en 2015 representa sin cambios a la población actual. En este
sentido, los baremos deben considerarse normas derivadas de una muestra recolectada en 2015 y su utilización en población contemporánea debería
acompañarse de cautela, particularmente
cuando las decisiones individuales tengan consecuencias relevantes.
Estudios posteriores con muestras recientes permitirían evaluar la estabilidad
temporal de la distribución de las puntuaciones y determinar la necesidad de actualizar los baremos.
Entre las limitaciones del estudio debe señalarse que la
muestra estuvo integrada exclusivamente por personas casadas en relaciones
heterosexuales residentes en Monterrey, con edades correspondientes a la
adultez joven y media. En consecuencia, los resultados no son directamente
aplicables a personas en otros tipos de relación de pareja, a parejas homosexuales
o poligámicas, a adolescentes, adultos mayores o población rural.
Asimismo, aunque los baremos podrían resultar útiles en
contextos urbanos con características socioculturales similares, su
generalización a otras regiones de México o de Latinoamérica no se ha evaluado.
Por ello, cualquier extrapolación debe considerarse provisional y ser
confirmada mediante investigaciones independientes en las poblaciones de
interés.
Además, todas las variables fueron evaluadas mediante un
único cuestionario de autorreporte aplicado en un mismo momento, lo que
introduce la posibilidad de sesgo de método común. En consecuencia, parte de
las asociaciones observadas entre las variables podría estar influida por características compartidas del procedimiento
de medición más que por la relación sustantiva entre los constructos evaluados.
CONCLUSIONES
El script desarrollado en R es de fácil aplicación y permite
obtener puntuaciones GRiSTEN a partir de muestras
aleatorias amplias y representativas de la población. Este procedimiento
proporciona una baremación adecuada para distribuciones no normales y asimétricas, frecuentes en investigación psicológica. En
la ATMES se confirmó una distribución con asimetría positiva y diferencias en
tendencia central entre mujeres y hombres, lo que justificó la elaboración de
baremos diferenciados por sexo, preferibles a los de la muestra total cuando se
dispone de esta información. La asociación entre actitud hacia la infidelidad y
deseabilidad social fue pequeña y similar en ambos sexos, por lo que no fue
necesario ajustar la baremación. Los baremos basados en deciles, decatipos y puntuaciones GRiSTEN
mostraron una correspondencia ordinal muy alta, preservando prácticamente el
mismo orden de los participantes, aunque no deben considerarse intercambiables
debido a las diferencias en la asignación de categorías derivadas de los
distintos procedimientos de transformación. Entre ellos, las puntuaciones GRiSTEN presentan la ventaja de proporcionar una
transformación más acorde con la distribución empírica de los datos sin alterar
apreciablemente la ordenación de los individuos. Los baremos obtenidos se
desarrollaron para adultos jóvenes y de mediana edad en matrimonios
heterosexuales residentes en Monterrey. Su utilización en otras poblaciones
urbanas mexicanas o latinoamericanas constituye una extrapolación que requiere
confirmación empírica y debe interpretarse con cautela, particularmente
considerando que los datos fueron recolectados en 2015.
AGRADECIMIENTOS
El estudio fue financiado a través del Programa de Apoyo a la
Investigación Científica y Tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(proyecto CS454-14).
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declararon no tener conflictos de intereses de
ningún tipo.
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